EL DESIGNIO EN LA LUZ
Es
algo muy notable que la radiación proveniente del sol (y de muchas series de
estrellas) se concentre en una minúscula banda del espectro electromagnético y
provea con precisión la requerida para mantener la vida en la Tierra.
Ian
Campbell. Físico Británico65.
Probablemente
el sol es la cosa que más vemos a lo largo de nuestras vidas. En todo momento
en que durante las horas diurnas miramos hacia el firmamento, podemos ver su
luz. Si alguien preguntase, "¿Qué tiene de bueno el sol?", casi
seguro que responderíamos de modo automático que nos brinda la luz y el calor.
Esta respuesta, aunque algo superficial, sería correcta.
El
sol, ¿radia luz y calor para nosotros? ¿Lo hace de
modo accidental, no planeado? ¿O
es que el sol está especialmente proyectado, diseñado
para nosotros? ¿Puede ser que esa gran bola de fuego en el cielo sea una
"lámpara" creada así para cubrir con precisión nuestras necesidades?
Recientes
investigaciones indican que la respuesta a las dos últimas preguntas es por la
afirmativa, porque en la luz solar hay un designio asombroso.
La Longitud De Onda Correcta
La luz
y el calor son manifestaciones de la radiación electromagnética. En todas sus
manifestaciones, la radiación electromagnética se mueve a través del espacio
como ondas, similares a las que se producen cuando se arroja una piedra sobre
la superficie de una fuente de agua o un lago. Y así como los rizos creados por
la piedra al golpear la superficie de agua pueden tener distintas alturas y la
distancia entre ellos puede variar, la radiación electromagnética también tiene
distintas longitudes de onda.
Sin
embargo, la analogía hay que tomarla de forma acotada, porque entre las
longitudes de onda de la radiación electromagnética hay grandes diferencias.
Cierta radiación tiene longitudes de varios kilómetros, en tanto que otras son
menores a un billonésimo de centímetro. Y existen otras más que tienen un
espectro uniforme, continuo, por todas partes. Para hacer esto más fácil, los
científicos dividen dicho espectro según las longitudes de ondas y asignan
distintos nombres a las distintas partes del mismo. La radiación de longitud de
onda más corta (un trillonésimo de centímetro), por ejemplo, se llama
"rayos gama" y encierra una tremenda cantidad de energía. Las
longitudes de ondas más largas se llaman "ondas radiales" y pueden
tener varios kilómetros, aunque encierran poca energía. (Por lo tanto
exponernos a las ondas radiales es algo totalmente
inocuo, mientras que hacerlo a los rayos gama puede ser fatal). La luz es una
forma de radiación electromagnética que se coloca entre esos dos extremos.
Lo
primero a advertir en cuanto al espectro electromagnético, es la amplitud que
tiene: la mayor longitud de onda posee un largo de 1025 respecto a
la longitud de onda más corta. Escrito de otro modo, la primera es una onda
10.000.000.000.000.000.000.000.000 más larga que la segunda.
Un
número así de grande es un poco sin sentido. Hagamos algunas comparaciones.
Por
ejemplo, en 4 mil 600 millones de años (la edad estimada de la Tierra) hay unos
1017 segundos. Si se quiere contar desde 1 hasta 1025, a
razón de una cifra por segundo, sin detenerse para nada, día y noche, ¡ello
tomaría un tiempo cien millones de veces mayor a la edad de la Tierra! Si
pusiésemos uno sobre otro 1025 naipes, terminaríamos haciendo una
pila que llegaría tan alto como la mitad de camino que hay hasta el límite
observable del universo.
Así es
el espectro sobre el que se extienden las distintas longitudes de onda de la
energía electromagnética del universo. Lo curioso en esto es que la energía
electromagnética radiada por el sol se restringe a una sección extremadamente
estrecha de ese espectro. 70% de la radiación del sol tiene longitudes de ondas
entre 0,3 y 1,50 micrones y dentro de esa estrecha banda hay tres tipos de
luces: luz visible, luz cercana al infrarrojo y luz ultravioleta.
Tres
tipos de luces podrían parecer suficientes, pero constituyen una parte
insignificante de todo el espectro. Si comparamos la supuesta pila que hicimos
con los naipes, que llegaba hasta la mitad de la distancia que hay al límite
del universo observable, ¡el ancho de la banda de luz radiada por el sol
correspondería al espesor de uno de esos naipes!
¿Por
qué la luz solar se limita a esa banda tan estrecha?
La
respuesta a esta pregunta es crucial porque la única radiación que es capaz de
sustentar la vida en la Tierra es del tipo que tiene longitudes de ondas que se
ubican en esa estrecha amplitud.
El
físico inglés Ian Campbell trata esta cuestión en La Energía y la Atmósfera,
donde dice: Es algo muy notable que la radiación proveniente del sol (y de
muchas series de estrellas) se concentre en una minúscula banda del espectro
electromagnético y provea con precisión la radiación requerida para mantener la
vida en la Tierra". Según Campbell, esto es algo que "nos turba"66.
Examinemos
ahora más minuciosamente ese "designio de la luz que nos turba".
De La Radiación Ultravioleta a la Infrarroja
Dijimos
que la razón entre las longitudes de ondas más larga y más corta era de 1/1025.
También dijimos que la cantidad de energía que portaban las radiaciones
dependía de las longitudes de ondas: las más cortas acumulan más energía que
las más largas. Otra diferencia es la que tiene que ver con la forma en que las
radiaciones de distintas longitudes de ondas interactúan con la materia.
Las
formas de radiación más cortas son llamadas (en un orden creciente de longitud
de onda), "rayos gama", "rayos X" y "luz
ultravioleta". Tienen la capacidad de romper los átomos por la gran
cantidad de energía que poseen. Las tres formas de radiaciones pueden
fragmentar las moléculas, especialmente las orgánicas. En efecto, rompen la
materia a nivel atómico y molecular.
Las
radiaciones con longitudes de ondas mayores que la luz visible, comienzan en
las infrarrojas y llegan hasta las ondas de radio. Su impacto sobre la materia
es menos serio porque la energía que transportan no es tan grande.
El
"impacto sobre la materia" del que hablamos, tiene que ver con las
reacciones químicas, una cantidad significativa de las cuales solamente pueden
producirse si a los compuestos del caso se les agrega energía. Esa energía
requerida para dar inicio a la reacción química se llama "energía de
umbral". Si es menor a ésta, la reacción no tendrá lugar; si es mayor no
resulta ventajoso para nada: en cualquier caso la energía se desperdiciará.
En
todo el espectro electromagnético hay sólo una pequeña banda que posee la
energía que sirve para traspasar ese umbral con precisión. Sus longitudes de
ondas se ubican entre 0,70 y 0,40 de micrón, y se puede verla si se quiere:
mire a su alrededor, pues se trata de la llamada "luz visible". Esta
radiación produce reacciones químicas que tienen lugar en los ojos y por eso se
puede ver.
La
radiación conocida como "luz visible" se compone de 41% de luz solar,
aunque ésta ocupa menos de 1/1025 de todo el espectro
electromagnético. En La Vida y la Luz, el célebre artículo del conocido físico
George Wald aparecido en Scientific American, se considera este asunto:
"la radiación provechosa que impulsa las reacciones químicas ordenadas
comprende gran parte de la que proviene de nuestro sol"67. Que
el sol radie la luz exactamente necesaria para la vida, es realmente un ejemplo
extraordinario de designio.
¿Sirve
para algo el resto de la luz que radia el sol?
Si la
observamos, veremos que gran parte de la radiación solar cae fuera del campo de
la luz visible, en la sección del espectro llamado "próximo al
infrarrojo". Esa radiación comienza donde finaliza la luz visible y,
nuevamente, ocupa una muy pequeña parte del total del espectro, es decir, menos
de 1/1025. 68
¿Tiene
alguna utilidad la luz infrarroja? Si, pero ahora carece de sentido mirar
alrededor nuestro porque no se la puede ver a simple vista. Sin embargo, es
fácil percibirla: el calor que se siente en el rostro al exponerse al sol es
causado por la radiación infrarroja que proviene del sol.
La
radiación infrarroja del sol es la que transporta la energía térmica que
mantiene caliente la Tierra. Es tan esencial para la vida como la luz visible.
Y lo fascinante es que nuestro sol aparentemente fue creado para servir a ambos
propósitos, porque esos dos tipos de radiación abarcan la parte más grande de
toda la emitida por el sol.
En
cuanto al otro tipo de luz que proyecta el sol, ¿brinda algún beneficio?.
Se
ubica "cerca de la luz ultravioleta" e integra la fracción más
pequeña de la luz solar. Como toda luz ultravioleta, está muy cargada de
energía y puede dañar las células vivas. Sin embargo, la luz ultravioleta del
sol es la de tipo "menos dañina" dado que está muy cercana a la luz
visible. Aunque se ha demostrado que la sobreexposición a la luz ultravioleta
solar provoca cáncer y mutaciones celulares, encierra un beneficio vital: la
luz ultravioleta concentrada en una banda tan minúscula69 es necesaria
para la síntesis de la vitamina D en los humanos y en otros vertebrados. (La
vitamina D es necesaria para la formación y nutrición del hueso. Sin ella los
huesos quedan blandos y malformados, enfermedad que se llama raquitismo y se da
en las personas privadas de la luz solar por un gran período de tiempo).
En
otras palabras, toda la radiación emitida por el sol es esencial para la vida:
no se desperdicia nada. Lo asombroso es que toda esa radiación se limita a un
intervalo de 1/1025 de todo el espectro electromagnético, y no
obstante es suficiente para mantenernos calientes, ver y permitir todas las
reacciones químicas necesarias para que la vida tenga lugar.
Aunque
existan todas las otras condiciones necesarias para la vida mencionadas en
distintas partes de este libro, si la luz solar cayese en cualquier otro
intervalo del espectro electromagnético, no habría ningún tipo de vida en la
Tierra. Ciertamente, es imposible explicar por medio del argumento de la
casualidad la cumplimentación de esta condición, que tiene una probabilidad de
1/1025.
Y si
todo eso no fuese suficiente, la luz hace algo más: ¡también nos mantiene
nutridos!
La Fotosíntesis Y La Luz
La
fotosíntesis es un proceso químico y se trata de un término con el que está familiarizado
cualquiera que ha ido a la escuela. Sin embargo, la mayoría de la gente no
llega a darse cuenta lo importante que resulta este proceso para la vida en la
Tierra o no advierte el misterio que encierran las operaciones que ejecuta.
Primero
refresquemos algo de lo que aprendimos de química y observemos la fórmula de la
reacción que da lugar a la fotosíntesis:
6H2O + 6CO2 + Luz
solar é C6H12O6 (Glucosa)+ 6O2
Traducido
en palabras significa: el agua, el dióxido de carbono y la luz solar producen
glucosa y oxígeno.
Para
ser más exactos, lo que está sucediendo en esta reacción química es que seis
moléculas de agua (H2O) se combinan con seis moléculas de dióxido de
carbono (CO2) en una reacción que es excitada por la luz solar.
Cuando la reacción se completa, tenemos como resultado una sola molécula de
glucosa (C6H12O6) --azúcar simple, que es un
elemento fundamental en la nutrición-- y seis moléculas de oxígeno gaseoso (O2).
La glucosa, fuente de todos los alimentos en nuestro planeta, contiene mucha
energía.
Aunque
esa reacción parezca algo simple, en realidad es increíblemente compleja.
Ocurre en un solo lugar: en los vegetales, los cuales producen los alimentos
básicos para todos los seres vivientes. Éstos, de un modo u otro, son nutridos
en definitiva por la glucosa. Los animales carnívoros comen vegetales y otros
animales, en tanto que los herbívoros sólo ingieren vegetales. Los seres
humanos no son ninguna excepción: nuestra energía se deriva del alimento que
comemos y proviene de la misma fuente. Cada manzana, papa, pedazo de chocolate,
porción de carne o cualquier cosa que se coma, nos provee energía que viene del
sol.
Pero
la fotosíntesis es importante por otra razón. La reacción entrega dos
productos: además de glucosa libera seis moléculas de oxígeno. Lo que sucede
aquí es que los vegetales están limpiando constantemente la atmósfera que
continuamente está siendo "contaminada" por el dióxido de carbono
exhalado por humanos y animales como producto de la combustión del oxígeno
tomado del aire que respiran. Si los vegetales no liberasen oxígeno, quienes
inhalan a éste usarían todo el que hay en la atmósfera y eventualmente se
terminaría. Pero en realidad el oxígeno en la atmósfera está siendo
constantemente provisto por medio de los vegetales
Sin la
fotosíntesis no existirían vegetales vivos. Y sin vegetales vivientes no habría
ningún otro tipo de vida, humana o animal. Esta maravillosa reacción química
que nunca ha sido repetida en ningún laboratorio, tiene lugar en el pasto que
se pisa así como en los árboles, aunque se nos pase inadvertida. Ese proceso ya
tuvo lugar en los vegetales que en su momento ingerimos. Se trata de uno de los
procesos fundamentales de la vida.
Lo
interesante es que la fotosíntesis resulta un proceso cuidadosamente proyectado.
Al estudiar ese proceso no podemos sino observar que hay un equilibrio perfecto
entre la fotosíntesis de los vegetales y el consumo de energía de quienes
respiran oxígeno. Los vegetales proveen glucosa y oxígeno. Quienes respiran
oxígeno lo queman en sus células con la glucosa; obtienen así energía y liberan
dióxido de carbono y agua (es decir, invierten la reacción de la fotosíntesis)
que los vegetales usan a su vez para producir más glucosa y oxígeno. De ese
modo se da un ciclo continuo que se llama "ciclo del carbono",
accionado por la energía del sol.
Con el
objeto de ver lo perfectamente creado que resulta ese ciclo, centremos nuestra
atención en uno de sus elementos: la luz solar.
En la
primer parte de este capítulo observamos la luz solar y descubrimos que los
componentes de su radiación estaban hechos a la medida, especialmente para
permitir la vida sobre la Tierra.
¿Puede
ser que la luz solar también esté hecha deliberadamente a medida para que tenga
lugar la fotosíntesis? ¿O será que los vegetales son los suficientemente
"flexibles" como para realizar la fotosíntesis sin importar qué tipo
de luz incida sobre ellos?
En El
Universo Simbiótico habla de esto el astrónomo norteamericano George
Greenstein: "La clorofila es la molécula que efectúa la fotosíntesis… El
mecanismo de la fotosíntesis se inicia con la absorción de la luz solar por
medio de una molécula de clorofila. Pero para que esto ocurra la luz debe
poseer los constituyentes correctos. La luz de constituyentes inapropiados no
lo hará posible.
Una
buena analogía es la del aparato de televisión. Para recepcionar un canal
determinado debe sintonizárselo. Si se sintoniza en otro punto no tendrá lugar
la recepción esperada. Con las fotosíntesis pasa lo mismo. En la analogía el
sol funciona como la antena transmisora y la molécula de clorofila como el
televisor que recibe la señal. Si la molécula y el sol no están en sintonía
--sintonizados en lo que hace a las características de la luz-- la fotosíntesis
no se producirá. Mientras se produzca es porque los constituyentes de la luz
solar son los correctos"70.
En el
último capítulo hicimos notar el error inherente que hay en el concepto de
"adaptación" de la vida. Algunos evolucionistas sostienen que
"si las condiciones hubiesen sido distintas, la vida se habría
desarrollado también en armonía perfecta". Si se piensa superficialmente
acerca de la fotosíntesis y los vegetales, se podría llegar a una conclusión
similar: "Si la luz solar fuese distinta, los vegetales se habrían
desarrollado en consonancia con esa diferencia". Pero esto es realmente imposible.
Aunque
George Greenstein es evolucionista, admite lo siguiente: "Uno podría
pensar que aquí ha estado operando cierta adaptación: la adaptación de las
plantas a las propiedades de la luz solar. Después de todo, si el sol fuese de
una temperatura distinta, ¿no podría alguna otra molécula, sintonizada para
absorber luz de características distintas, ocupar el lugar de la molécula de
clorofila? Resulta bastante interesante saber que la respuesta es "no",
porque dentro de límites amplios todas las moléculas absorben luz de
constituyentes similares. La absorción de la luz se efectúa por medio de la
excitación de los electrones en las moléculas con estados de energía más
elevados, sin importar de que tipo de moléculas hablamos. Por otra parte, la
luz está compuesta de fotones. Y los fotones de energía incorrecta,
simplemente, no pueden ser absorbidos… Como están las cosas, realmente, hay un
buen encaje o conformidad entre la física de las estrellas y la de las moléculas.
Como quiera que sea, la vida habría sido imposible en ausencia de esa
conformidad"71.
En
resumen, lo que dice Greenstein es lo siguiente: ningún vegetal puede realizar
la fotosíntesis fuera de una estrecha escala de longitud de onda de luz. Y esa
escala corresponde exactamente a la de la luz emitida por el sol. La armonía
entre la física estelar y molecular a la que se refiere Greenstein es demasiada
extraordinaria para ser explicada mediante la casualidad. La posibilidad de que
el sol nos provea el tipo de luz correcta y necesaria y que a la vez en nuestro
planeta estén presentes las moléculas capaces de usar esa luz era de 1/1025.
Esa armonía perfecta es una prueba incuestionable de un designio deliberado,
intencional.
En
otras palabras, hay un solo Creador, el Soberano de la luz de las estrellas y
de las moléculas de los vegetales, Quien ha creado todas las cosas en armonía
entre sí, exactamente como se revela en el Corán:
" Es Dios, el Creador, el
Hacedor, el Formador. Posee
los nombres más bellos. Lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica.
Es el Poderoso, el Sabio. "(C. 59:24)
La Luz En Los Ojos
Hemos
visto que la luz que nos llega del sol consiste de tres bandas estrechas del
espectro electromagnético:
1) La
luz infrarroja, que mantiene a la Tierra caliente y cuyas longitudes de onda
son más largas que la de la luz visible.
2) Una
pequeña cantidad de luz ultravioleta con longitudes de onda más cortas que la
de la luz visible, necesaria para la síntesis de la vitamina D, entre otras cosas.
3) La
luz visible, la cual hace posible la visión y permite la fotosíntesis en los
vegetales.
La
existencia de un campo de "luz visible" es tan importante para
asegurar la visión biológica como lo es para la fotosíntesis. La razón de ello
es que el ojo no puede ver fuera del espectro de la luz visible y de una
pequeña sección cercana al infrarrojo.
Para
explicar porqué esto es así, necesitamos comprender primero cómo tiene lugar la
visión. Comienza con partículas de luz llamadas "fotones", que pasan
a través de la pupila del ojo y caen sobre la superficie de la retina colocada
en la parte de atrás del ojo. La retina contiene células sensibles a la luz. Son tan sensibles que incluso cada una de ellas puede darse
cuenta del impacto de un solo fotón. La energía del fotón activa una molécula
compleja llamada "rodopsina", la cual se encuentra en grandes
cantidades en las células mencionadas. La rodopsina activa a su vez a otras
células y éstas repiten la operación con otras más72. Eventualmente
se genera una corriente eléctrica que es llevada al cerebro por los nervios
ópticos.
El
primer requerimiento para que este sistema opere es que la célula de la retina
debe ser capaz de darse cuenta cuando un fotón la impacta. Para que eso suceda
el fotón debe tener una cantidad de energía exactamente determinada: si la
cantidad es menor o mayor, no activará las rodospinas. La modificación del
tamaño del ojo no significa nada: lo crucial es la armonía entre el tamaño de
la célula y las longitudes de onda de los fotones que penetran.
En un
mundo dominado por la vida basada en el carbono resulta imposible diseñar un
ojo orgánico que pudiese ver otras amplitudes del campo electromagnético. En
Destino de la Naturaleza, Michael Denton explica este tema detalladamente y
confirma que un ojo orgánico puede ver solamente dentro del campo de la luz
visible. Si bien teóricamente se podrían diseñar otros modelos de ojos, ninguno
de ellos sería capaz de ver amplitudes distintas del espectro. Denton nos dice
porque: "Los rayos ultravioletas, los rayos gama y los rayos X, tienen
demasiada energía y son altamente destructivos, en tanto que las ondas
infrarrojas y las de radio son demasiado débiles para ser detectadas, pues
comunican muy poca energía a la materia con la que interaccionan… Y parecería
entonces que, por distintas razones, la región visible del espectro
electromagnético es la muy especialmente apropiada para la visión biológica, en
particular para el ojo de cavidad vertebrada de alta resolución, de un diseño y
dimensión muy cercano a la del ojo humano"73.
Deteniéndonos
para pensar acerca de todo lo dicho hasta ahora, llegamos a la siguiente
conclusión: el sol radia energía dentro de una banda estrecha (tan estrecha que
corresponde a un 1/1025 de todo el espectro electromagnético) que ha
sido elegida cuidadosamente. Esta banda está ajustada, calibrada, tan
minuciosamente, que mantiene al mundo caliente, sostiene las funciones
biológicas de las formas de vida complejas, posibilita la fotosíntesis y
permite ver a prácticamente todas las criaturas de este mundo.
La Estrella Correcta, El Planeta Correcto Y La Distancia
Correcta
Al
comparar nuestro mundo con los otros planetas del sistema solar, encontramos
que la escala de temperaturas necesarias para la vida, existe solamente aquí,
en la Tierra. La principal razón de ello es que estamos a una distancia
correcta del sol: los otros planetas exteriores, como Marte y Plutón, son
demasiado fríos, mientras que los interiores como Venus y Mercurio, son
demasiado calientes.
Quienes
rechazan aceptar que hay un designio intencional en la distancia existente
entre la Tierra y el sol, sugieren cosas como estas: "El universo está
lleno de estrellas, algunas mucho más grandes que el sol y otras mucho más
pequeñas. Muy bien podrían tener sus propios sistemas planetarios. En una
estrella más grande que la que nos ilumina, el planeta ideal que sustentaría la
vida estaría ubicado a una distancia mucho mayor de la que se ubica la Tierra
del sol. Por ejemplo, un planeta en órbita alrededor de una gigante roja,
podría tener un clima benigno como el nuestro si estuviese ubicado a una
distancia como la de Plutón al sol. Un planeta así sería apropiado para la vida
como lo es la Tierra".
La
suposición antedicha es inválida en algo muy importante, pues ignora el hecho
de que las estrellas de masas distintas radian distintos tipos de energía.
Los
factores que determinan las longitudes de onda de la energía que radia una
estrella, son su masa y la temperatura superficial. (Ésta depende directamente
de la masa). Por ejemplo, el sol radia luz visible, luz cercana al ultravioleta
y luz cercana al infrarrojo porque su temperatura de superficie es de unos
6000°C. Si la masa del sol fuese un poco más grande, la temperatura de la
superficie sería más elevada. En ese caso los niveles de energía de la
radiación solar también serían más elevados y el sol radiaría entonces rayos
ultravioletas mucho más destructivos que los actuales.
Esto
nos dice que si alguna otra estrella emitiese luz que sirva a la vida, debe
tener, necesariamente, una masa parecida a la de nuestro sol. Por lo tanto, si
distintas estrellas tuviesen planetas en órbita capaces de admitir formas de
vida, deberán estar ubicados a una distancia no substancialmente distinta a la
que hay entre la Tierra y el sol.
En
otras palabras, ningún planeta que gire alrededor de una gigante roja, una
gigante azul o cualquier otra estrella cuya masa difiera substancialmente de la
del sol, podría albergar vida. La única fuente de energía capaz de sustentar
vida es la de una estrella como nuestro sol. La única distancia planetaria
apropiada para la vida es la que existe entre la Tierra y el sol.
Hay
otra forma de expresar esa verdad: el sol y la Tierra fueron creados para ser
exactamente como necesitaban ser. Por cierto, en el Corán se revela que Dios
creó todo según un cálculo preciso:
" (El
es) Quien hace que el alba apunte, Quien hizo de la noche descanso y del sol y
de la luna cómputo (del tiempo). Esto es lo que ha decretado el Poderoso, el
Omnisciente. "(C. 6:96)
La Armonía De La Luz Y De La Atmósfera
Desde
el inicio de este capítulo hemos estado hablando acerca de la radiación emitida
por el sol y cómo fue diseñada especialmente para sustentar la vida. Hay otro
factor importantísimo del que no nos ocupamos aún: con el objeto de que esa
radiación alcance la superficie de la Tierra, tiene que atravesar la atmósfera.
Ciertamente,
la luz solar no podía sernos provechosa si la atmósfera no la dejaba pasar.
Pero nuestra atmósfera está especialmente diseñada para la
"transparencia" (la que se determina por la relación que hay entre la
intensidad de la luz que incide y la que atraviesa el medio de que se trate) a
esa radiación benéfica.
Lo
verdaderamente interesante no es tanto que la atmósfera permita el paso de la luz
solar provechosa, sino que sea a la única radiación que se lo permite. Admite
el paso de la luz visible y de la cercana al infrarrojo, necesarias para la
vida, pero bloquea otras formas de radiaciones mortales. Esto hace de la
atmósfera terrestre un filtro importante contra las radiaciones cósmicas que
llegan desde el sol y otras fuentes. Denton dice lo siguiente al respecto:
"Los gases atmosféricos absorben de inmediato el conjunto de la radiación
electromagnética, excepto la de la luz visible y la de la cercana al
infrarrojo… De toda la radiación electromagnética --que va desde los rayos gama
hasta las ondas de radio-- la única que deja pasar es la de una banda sumamente
estrecha, que incluye la luz visible y la cercana al infrarrojo. Virtualmente,
a la superficie de la Tierra no llega nada de radiación gama, X, ultravioleta,
infrarroja superior y de microonda"74.
Es
imposible ignorar la competencia o idoneidad de ese designio. ¡El sol envía
solamente un 1/1025 de toda la radiación electromagnética que podría
ser enviada y resulta que esa es la única amplitud buena para nosotros y es la
única radiación que la atmósfera deja pasar! También es valioso señalar en este
punto que casi toda la radiación cercana al ultravioleta que radia el sol queda
atrapada por la capa de ozono de la atmósfera.
Otra
cosa que hace esto aún más interesante es que, al igual que el aire, el agua
también tiene un tipo particular de transparencia: la única radiación capaz de
abrirse paso en el agua es la de la luz visible, pues la radiación cercana al
infrarrojo, que penetra la atmósfera (y así nos provee de calor) la penetra
mínimamente. Debido a ello, solamente unos pocos milímetros de la superficie de
los océanos del mundo son calentados por la radiación que proviene del sol. Ese
calor se comunica por etapas a los niveles de agua inferiores hasta cierta
profundidad, por debajo de la cual la temperatura marítima es muy similar en
todo el globo. Por supuesto, esto crea un medio ambiente totalmente adecuado
para la vida.
Otra
característica interesante del agua es que los distintos colores de la luz
visible son capaces de viajar distintas distancias dentro de ella. Por debajo
de los ocho metros, por ejemplo, no penetra la luz roja, mientras que la luz
amarilla alcanza una profundidad de hasta cien metros. Por otra parte, el azul
y el verde descienden hasta 240 metros. Este es un designio extremadamente
importante porque para la fotosíntesis es crucial, precisamente, la parte azul
y verde del espectro. Dado que el agua permite penetrar a esos colores más
profundamente que a los otros, las plantas fotosintetizadoras pueden vivir
hasta 240 metros por debajo de la superficie.
El
conjunto de hechos mencionados son de la mayor importancia pues posibilitan la
existencia de la vida. La Encyclopedia Britannica, al comentarlo, admite lo
extraordinario que es todo esto: "Considerando la importancia de la luz
visible para todos los aspectos de la vida terrestre, uno no puede evitar
sentirse atemorizado por lo dramáticamente estrecha que es la banda del
espectro luminoso que penetra la atmósfera y el agua" 75.
Conclusión
La
filosofía materialista y el Darwinismo, que tienen como fuente el materialismo,
suponen que la vida apareció en el universo de modo casual, tratándose de un
"accidente" sin ningún tipo de propósito u objetivo, cualquiera pueda
ser. Sin embargo, el conocimiento que se está obteniendo a través de los
avances que ocurren en las ciencias, muestra que en cada detalle del universo
hay un designio y un plan, cuya intención u objetivo es la vida humana. Ese
designio es de tal característica, que incluso un componente como la luz -- que
antes pudimos no darle tanta importancia-- resulta tan claramente el
"correcto" o "exacto" para la vida, que uno no puede
impedir quedarse atónito.
Intentar
explicar ese esmerado designio como "accidental",
"fortuito", es irracional. El hecho de que la radiación del sol quede
constreñida a una banda estrecha de 1/1025 de todo el espectro
electromagnético, el hecho de que la luz para la vida se ubique precisamente
dentro de esa estrecha banda, el hecho de que la atmósfera bloquee todas las
otras radiaciones con longitudes de onda distintas, el hecho de que el agua en
la Tierra sea transparente a determinadas longitudes de onda benéficas a
profundidades distintas, ¿pueden ser todas casualidades? Una calibración o
sintonización tan extraordinaria como esta, no puede explicarse por medio de la
casualidad sino, solamente, por medio del designio consciente. Ello nos muestra
a su vez que todo el universo y todos sus detalles --incluida la luz del sol
que nos posibilita la visión y el mantenernos calientes-- han sido
especialmente creados y dispuestos para nuestra vida.
Esta
conclusión a la que llegó la ciencia es una verdad que el Corán enseñó al
género humano hace catorce siglos. La ciencia nos muestra que la luz solar fue
creada para nosotros. En otras palabras, que ha sido hecha para "estar a
nuestro servicio". En el Corán se nos dice:
El
sol y la luna, para cómputo (del tiempo con precisión). (C. 55:5)
En
otra parte del Corán se comunica:
" Dios
es Quien ha creado los cielos y la tierra y ha hecho bajar agua del cielo,
mediante la cual ha sacado frutos para sustentaros. Ha sujetado a vuestro
servicio las naves para que, por Su orden, surquen el mar. Ha sujetado a vuestro
servicio los ríos. Ha sujetado a vuestro servicio el sol y la luna, que siguen
su curso. Ha sujetado a vuestro servicio la noche y el día. Os ha dado todo Lo
que le habéis pedido. Si os pusierais a contar las gracias de Dios, no podrías
enumerarlas. El hombre es, ciertamente, muy impío, muy
desagradecido. "(C. 13:32-34)