EL DESIGNIO EN EL AGUA
Este,
como la mayoría de los Argumentos de los Ateos, procede de una profunda
Ignorancia de la Filosofía de la Naturaleza, pues si hubiese habido la mitad de
los mares que tenemos ahora, habría habido la mitad de la Cantidad de Vapores y
en consecuencia habríamos tenido la mitad de los Ríos que tenemos ahora para
regar las tierras secas; y no sólo eso, sino que también esa cantidad de vapor
se llevaría solamente la mitad del calor que arrastra hoy día. Por lo tanto, el
Sabio Creador ordenó todo muy prudentemente, de modo que los mares fuesen lo
suficientemente grandes para proveer los Vapores suficientes para toda la
tierra.
John Ray, Naturalista Británico del
siglo XVIII76.
La
mayor parte de nuestro planeta está cubierto con agua. Los océanos y mares
constituyen tres cuarta partes de la superficie de la Tierra, a la vez que ésta
contiene una gran cantidad de ríos y lagos. La nieve y el hielo de las cumbres
de las montañas son agua congelada. Una parte sustancial del agua del planeta se
encuentra en el cielo: cada nube contiene miles --a veces millones-- de
toneladas de agua en la forma de vapor. Cada cierto tiempo ese vapor de agua se
convierte en gotas que caen sobre la superficie del globo, es decir, llueve.
Incluso el aire que se respira contiene cierta cantidad
de vapor de agua.
En
resumen, al observar cualquier parte de la superficie de la Tierra, seguramente
se verá agua. Es posible que uno pueda ver, allí donde está, cuarenta o
cincuenta litros de agua. ¿Los ve? Mire de nuevo más cuidadosamente, obsérvese
las manos, los brazos, las piernas, el cuerpo en general. ¡Esa masa de cuarenta
o cincuenta litros de agua es uno mismo!
Alrededor
del 70% del cuerpo humano es agua. Sus células contienen muchos elementos pero
ninguno es tan importante como el agua. La mayor parte de la sangre que circula
por el cuerpo, por supuesto, es agua. Y esto es cierto en general: la mayor
parte de todo lo viviente es agua. Sin agua, aparentemente, la vida es
imposible.
El
agua es una sustancia especialmente diseñada para que constituya la base de la
vida. Cada una y todas sus propiedades físicas y químicas fueron creadas
especialmente para la vida.
La Adecuación O Aptitud Del Agua
El
bioquímico A. E. Needham, en su libro La Singularidad de los Elementos Biológicos,
advierte lo esencial que son los líquidos para dar lugar a la vida. Si las
leyes del universo hubiesen permitido que existan solamente los sólidos y los
gases, nunca se hubiera constituido tipo de vida alguno. La razón de ello es
simple: los átomos de los sólidos están demasiado compactados y estáticos, por
lo cual, sencillamente, no tendrían lugar los procesos moleculares dinámicos
necesarios para dar paso a la vida. En los gases, por otra parte, los átomos se
mueven muy libres y caóticamente: sería imposible que los mecanismos complejos
de distintas formas de vida funcionen dentro de una estructura así.
En
resumen, la existencia de un medio ambiente líquido es esencial con el objeto
de que tenga lugar el proceso necesario para la vida. El líquido por
excelencia, o más bien, el único líquido para ese propósito, es el agua.
El
hecho de que el agua posea propiedades extraordinarias ajustadas a la vida, es
algo que llama la atención de los científicos desde hace tiempo. El primer
intento de una investigación detallada del tema se hizo en Astronomía y Física
en General Tomando en Cuenta la Teología Natural, libro escrito por el
naturalista inglés William Whewell publicado en 1832. Al examinar las
propiedades térmicas del agua, Whewell advirtió que algunas de las mismas
aparentemente violaban las normas aceptadas. La conclusión a la que llegó fue
que esas incoherencias deberían ser tenidas como pruebas de que dicha
substancia fue creada especialmente con el objeto de dar lugar a la vida.
El
análisis más perspicaz de la adecuación del agua a la vida iba a provenir de
Lawrence Henderson, Profesor del Departamento de Química Biológica de la
Universidad de Harvard, alrededor de un siglo después de la obra de Whewell. En
La Adecuación del Medio Ambiente, al que algunos llamaron más tarde "el
trabajo científico más importante del primer cuarto del siglo XX",
Henderson llegó a la siguiente conclusión respecto al ambiente natural de
nuestro mundo: "La adecuación… (de esos
compuestos constituye) una serie de las principales propiedades --propiedades
únicas o casi únicas del agua, del dióxido de carbono, de los compuestos de
carbono, del hidrógeno, del oxígeno y del océano-- que son tan numerosas, tan
variadas, tan completas de entre todas las cosas que se relacionan con el
problema, que en su conjunto forman, ciertamente, la mayor adecuación
posible"77.
Las Extraordinarias Propiedades Térmicas Del Agua
Uno de
los temas tratados en el libro de Henderson es el de las propiedades térmicas
del agua. Henderson hace notar que las propiedades térmicas del agua se
presentan como extraordinarias, excepcionales, en cinco formas distintas.
1)
Todos los sólidos conocidos decrecen en tamaño mientras se enfrían. Lo mismo
sucede también con todos los líquidos conocidos: al ir disminuyendo su
temperatura pierden volumen, aumentan la densidad y las partes más frías se
hacen más pesadas. A ello se debe que las substancias en su forma sólida pesan
más (por unidad de volumen) que cuando están en estado líquido. Esta
"ley" es violada en el caso del agua. Como los demás líquidos, el
agua se contrae en volumen cuando el frío aumenta, pero solamente hasta llegar
a cierta temperatura: 4°C. A partir de allí --a diferencia de los otros
líquidos-- mientras la temperatura sigue descendiendo hasta que se solidifica
(se congela), se expande más aún. En consecuencia, el "agua sólida"
es más liviana que el "agua líquida". Según las leyes regulares de la
física, el agua sólida, es decir, el hielo, debería ser más pesado que el agua
líquida y debería irse al fondo. Pero por el contrario, el hielo flota.
2)
Cuando el hielo se funde o el agua se vaporiza, absorbe calor del entorno.
Cuando esas transiciones son a la inversa (es decir, cuando el agua se congela
o el vapor se hace líquido) libera calor. En física se usa el término
"calor latente" para describir esto78. Todos los líquidos
tienen calor latente de uno u otro tipo, pero el del agua es el más conocido. A
temperaturas "normales", el único líquido cuyo calor latente al
congelarse es superior al del agua, es el amoníaco. En términos de su calor
latente, por otra parte, ningún otro líquido puede compararse con las
propiedades del agua cuando se evapora.
3) La
"capacidad térmica" del agua, es decir, la cantidad de calor
necesaria para elevar la temperatura en un grado, es más elevada que en la
mayoría de los otros líquidos.
4) La
conductividad térmica del agua, es decir, su capacidad para comunicar calor, es
por lo menos cuatro veces superior a la de cualquier otro líquido.
5) En
cambio, la conductividad térmica del hielo y de la nieve es baja.
Puede
ser que el lector se esté preguntando qué importancia pueden tener estos cinco
principios físicos. Podemos decir que el significado de cada uno de ellos, por
separado y en conjunto, es enorme porque la vida en general y la nuestra en
particular es posible en este mundo, precisamente, debido a que esas cinco
propiedades son como son.
Ahora
veámoslas una por una.
El Efecto Del Congelamiento De "Arriba Para Abajo"
El
agua se congela de arriba para abajo, aunque otros líquidos se congelan de
abajo para arriba. Esta es la primera propiedad extraordinaria del agua, como
mencionamos antes, y es crucial para la existencia del agua sobre la superficie
de la Tierra. Si no fuese por esta propiedad, es decir, si el hielo no flotase,
una gran cantidad de agua del planeta quedaría atrapada dentro del hielo y
sería imposible la vida en los mares, lagos, fuentes y ríos que se congelasen.
Examinemos
esto en detalle para ver porqué es así. Hay muchos lugares en el mundo donde la
temperatura es considerablemente menor a 0°C en
invierno. Ello, por supuesto, afectará el estado del agua en los mares, lagos,
etc. Esas masas de agua que se van enfriando cada vez más empezarán a
congelarse. Si el hielo no se comportase como lo hace (es decir, si no
flotase), se precipitaría al fondo, en tanto que las partes de agua más
calientes se irían hacia la superficie y quedarían expuestas al aire. Pero al
estar la temperatura de ese aire por debajo de la de congelamiento, esa parte
de agua también se congelaría y se precipitaría al fondo. Dicho proceso
continuaría hasta que no quede nada de agua líquida.
Pero
lo que sucede realmente es otra cosa: mientras el agua se va enfriando se hace
cada vez más pesada hasta que llega a los 4°C, momento en que todo cambia
rápidamente, pues el agua empieza a expandirse y a volverse más liviana al
seguir disminuyendo la temperatura. Como resultado de ello el agua a 4°C queda
en el fondo, el agua a 3°C se ubica por encima de la anterior, el agua a 2°C se
ubica a su vez por arriba de la que tiene 3°C, etc. Solamente en la superficie
el agua llega realmente a 0°C y es la única capa que se congela. El agua por
debajo del hielo permanece líquida y es apta para que criaturas y plantas
continúen viviendo allí.
(Debemos
advertir aquí que la quinta propiedad del agua --la baja conductividad térmica
de la nieve y del hielo-- también es crucial en este proceso. Debido a que el
hielo y la nieve son malos conductores del calor, mantienen el calor del agua
que está por debajo, impidiendo que pase a la atmósfera. Como resultado de
ello, aunque la temperatura del aire caiga hasta –50°C, la capa de hielo en el
mar nunca será de más de uno o dos metros de espesor y tendrá muchas fracturas.
Criaturas como los pingüinos y las focas que habitan en las regiones polares
pueden aprovecharse de esto para llegar a las aguas ubicadas por debajo del
hielo).
Recordemos
nuevamente lo que sucedería si el agua no se comportase como venimos viendo y,
por el contrario, procediera de modo "regular". Supongamos que cuanto
más desciende la temperatura el agua se sigue haciendo cada vez más densa,
convirtiéndose en hielo y precipitándose al fondo como sucede con los otros
líquidos. ¿Qué pasaría entonces?
En ese
caso el proceso de congelamiento en los mares y océanos comenzaría desde el
fondo y continuaría hasta la superficie, ya que aquí no se formaría ninguna
capa de hielo para evitar que escape a la atmósfera el calor que queda por
debajo de la superficie. En otras palabras, los océanos, mares y lagos de la
Tierra se convertirían en hielo sólido, posiblemente con un manto de agua de un
par de metros en la superficie. Y aunque la temperatura del aire se eleve, el
hielo del fondo nunca se fundiría completamente. En los mares de un mundo así,
no podría existir vida alguna; y en un sistema ecológico con mares muertos
también sería imposible la vida en tierra firme. En otras palabras, si el agua
no se hubiese "comportado mal" y, por el contrario, lo hubiese hecho
"normalmente" (es decir, hubiese seguido el comportamiento de los
demás líquidos), nuestro planeta sería un mundo muerto.
¿Por
qué el agua no se comporta "normalmente"? ¿Por qué comienza a
expandirse súbitamente cuando la temperatura al descender llega a los 4°C,
después de haberse contraído hasta ese momento?
Nadie
fue capaz de responder nunca a estas preguntas.
Sudar Para Refrescarse
La
segunda y tercera propiedades del agua mencionadas antes --elevado calor
latente y mayor capacidad térmica que otros líquidos-- también son muy
importantes para nosotros. Ambas propiedades son la clave para una función
corporal significativa a la que raramente prestamos atención. Esa
función es el sudor.
¿Reporta algún beneficio el hecho de
sudar?
Para
explicarlo tenemos que considerar primero algunos conceptos básicos. Todos los
mamíferos tienen temperaturas corporales bastante parecidas. Aunque hay
variaciones no son tantas y se ubican entre los 35 - 40°C. En los seres humanos
es de unos 37°C bajo condiciones normales. Se trata de una temperatura crítica
y debe mantenerse siempre constante. Si la temperatura corporal disminuyese
unos pocos grados, fallarían muchas de sus funciones vitales. Si se elevase
unos pocos grados, como sucede cuando nos enfermamos, el efecto puede llegar a
ser devastador. Un cuerpo que permanezca con más de 40°C puede fenecer.
En
resumen, la temperatura corporal posee un equilibrio muy crítico y el físico
acepta variaciones muy leves.
Sin
embargo, nos encontramos con un serio problema: en condiciones normales, el cuerpo
está bastante activo en todo momento. Si tenemos en cuenta que los movimientos
físicos --incluso los de las máquinas-- requieren la producción de energía,
ello implica a su vez la generación de calor como un subproducto. Aunque ya
sabemos como se pone el cuerpo si se corre unos kilómetros bajo el sol
ardiente, se puede comprobar también que no se calienta tanto como
supuestamente debería hacerlo…
La
unidad de calor es la caloría. Una persona normal que corre diez kilómetros en
una hora generará unas mil calorías. Ese calor tiene que ser eliminado del
cuerpo, pues de lo contrario entraría en coma antes de completar el primer
kilómetro.
Ese
peligro, sin embargo, se evita por medio de la segunda y tercera propiedades
del agua.
Gracias
a la capacidad térmica (la que se define como la cantidad de calor necesaria
para aumentar en un grado la temperatura), el agua, que constituye alrededor
del 70% del cuerpo humano, no se calienta muy de prisa. Imaginemos una acción
que genera un aumento de 10°C del calor corporal. Si en vez de agua tuviésemos
alcohol en el cuerpo, la misma acción llevaría ese aumento a 20°C y para otras
substancias con capacidades térmicas menores la situación sería incluso peor:
para la sal el aumento sería de 50°C, para el hierro de 100°C y para el plomo
de 300°C. La elevada capacidad térmica del agua es lo que evita que el cuerpo
sufra cambios de temperatura tan enormes.
Pero
incluso un aumento de 10°C sería fatal, como mencionamos antes. Para impedir
eso, entra en juego otra de las propiedades del agua, es decir, el elevado
calor latente.
Para
mantenernos frescos frente al calor que se genera, el cuerpo emplea el
mecanismo de la transpiración. Cuando sudamos el agua se desparrama en la
superficie de la piel y se evapora rápidamente. Pero debido a que el calor
latente es tan grande, la evaporación requiere muchas
calorías. Por supuesto, el calor se separa del cuerpo y así nos mantenemos
frescos. Este proceso para refrescarse es tan efectivo, que a veces podemos
experimentar frío aunque el agua esté más bien caliente.
Debido
a esto, alguien que corre diez kilómetros reducirá la temperatura corporal en
6°C como resultado de la evaporación de un litro de agua. Cuanto más energía se
gasta más aumenta la temperatura corporal, pero al mismo tiempo se suda más
para refrescarse en consonancia. Entre los factores que permiten el
funcionamiento de este sistema termostático magnífico, se encuentran antes que
nada las propiedades térmicas del agua. Por ejemplo, si estuviese presente el
alcohol en vez del agua, el calor se reduciría solamente en 2,2°C; y en el caso
de que fuese amoníaco la reducción sería sólo de 3,6°C.
En
este mecanismo tenemos otro aspecto importante. Si el calor liberado desde el
interior del cuerpo no pasa a la superficie, es decir, a la piel, ninguna de
las dos propiedades del agua antedichas ni el proceso de transpiración
servirían para algo. Es decir, la estructura del cuerpo tiene que ser muy
conductora del calor. Es aquí donde se presenta otra propiedad vital del agua:
a diferencia de los demás líquidos conocidos, el agua tiene una elevada
capacidad para la conductividad térmica, o sea, para conducir calor. Es por eso
que el calor generado en el interior del cuerpo pasa a la piel. (Los vasos
sanguíneos cercanos a la piel se expanden a ese fin, y eso es lo que produce su
enrojecimiento cuando el cuerpo se sobrecalienta). Si la conductividad térmica
del agua fuese dos o tres veces menor, la proporción de transferencia de calor
a la piel sería mucho mas lenta y esto haría imposible la vida para las formas
complejas de existencias, como los mamíferos.
Lo que
muestra todo esto es que tres propiedades térmicas muy distintas del agua
sirven, en conjunto, a un propósito común: refrescar los cuerpos de las formas
de vida complejas, como los seres humanos. El agua es un líquido especialmente
proyectado para esa tarea.
Un Mundo Benigno
Las
cinco propiedades térmicas del agua mencionadas en el libro La Adecuación del
Medio Ambiente de Henderson, también juegan un papel clave en la existencia del
clima apacible y equilibrado que tiene la Tierra.
Las
capacidades térmica y de calor latente, que comparativamente se presentan
superiores en el agua que en otros líquidos, son el motivo que lleva a que los
cuerpos en el agua se calienten y se enfríen más lentamente que en tierra
firme, donde las diferencias térmicas entre los lugares más calientes y más
fríos llegan a 140°C. En el mar, en cambio, esa diferencia puede llegar a 15 -
20°C. La misma situación encontramos en las diferencias de temperaturas entre la
noche y el día: en un medio ambiente árido puede ser de 20 - 30°C y en el mar
nunca supera unos pocos grados. El vapor de agua en la atmósfera también es un importante agente de equilibrio. Así vemos que en las
regiones desérticas, donde hay poco vapor de agua presente, la diferencia de
temperatura entre las horas diurnas y nocturnas es extrema, en tanto que en las
regiones de clima marítimo la diferencia es mucho menor.
Gracias
a esas propiedades térmicas del agua, la diferencia de temperatura entre el verano
y el invierno o entre la noche y el día permanece constante dentro de los
límites que permiten la vida. Si la superficie del planeta hubiese estado
cubierta por más tierra y menos agua, las diferencias de temperatura entre la
noche y el día hubiesen sido mucho mayor, habrían existido desiertos más
grandes y la vida podría haber sido imposible o por lo menos mucho más difícil.
De la misma manera, si las propiedades térmicas del agua hubiesen sido
distintas de las actuales, el resultado habría sido un planeta totalmente
incompetente para la vida.
Concluye
Henderson después de examinar todas esas propiedades del agua: "Para
resumir, esas propiedades presentan una triple importancia. En primer lugar,
operan poderosamente para igualar y moderar la temperatura de la Tierra. En
segundo lugar, permiten una regulación muy efectiva de la temperatura de los
organismos vivientes. En tercer lugar, favorecen el ciclo meteorológico. Todos
esos efectos son exactamente así, porque, a este respecto, ninguna otra
substancia puede compararse al agua"79.
Elevada Tensión Superficial
Las
propiedades del agua que consideramos hasta ahora son térmicas, es decir, son
las propiedades relacionadas con el calor. Pero el agua posee también otras
propiedades físicas extraordinariamente adecuadas para la vida.
Una de
éstas es la tensión superficial, la cual es muy elevada. La "tensión
superficial" se define como el comportamiento de la superficie libre de un
líquido que actúa como una piel elástica bajo tensión. Dicho de otro modo, es
la tensión que sufre, en este caso, la capa superficial de un líquido, debido a
la atracción a la que se ven sometidas las partículas allí ubicadas por parte
del conjunto del líquido que está por debajo de la superficie.
Los
mejores ejemplos de los efectos de la tensión superficial se pueden observar en
el agua. En realidad, la tensión superficial del agua es tan elevada que se
producen algunos fenómenos físicos extraordinarios. Una taza puede contener,
sin derramarse, una masa de agua levemente más alta que la altura del
recipiente. Y una aguja metálica flotará si es colocada cuidadosamente sobre la
superficie de agua calma.
La
tensión superficial del agua es mucho más elevada que la de cualquier otro
líquido conocido.
Algunas consecuencias biológicas de esto son cruciales, lo cual es
particularmente evidente en el caso de las plantas.
¿Se ha
preguntado alguna vez de qué modo las plantas transportan el agua desde las
profundidades del suelo a muchos metros sobre la superficie, sin bombas,
músculos o cosas parecidas? La respuesta a este enigma es la tensión
superficial. Los conductos en las raíces y tallos o troncos de las plantas
están diseñados para sacar provecho de la elevada tensión superficial del agua.
Esos conductos son más delgados cuanto más alto se ubican y hacen que el agua
literalmente "trepe" por sí misma.
Lo que
hace posible este excelente diseño es la elevada tensión superficial del agua,
pues si fuese tan baja como en la mayoría de los demás líquidos, las plantas de
gran tamaño, como lo árboles, no podrían cumplimentar sus funciones
fisiológicas y por lo tanto vivir en tierras áridas.
Otra
consecuencia importante de la elevada tensión superficial del agua es la
fragmentación de la roca. Debido a su tensión superficial, el agua puede
penetrar en los huecos más profundos de la roca a través de las rajaduras
diminutas. Allí se congela al ubicarse la temperatura por debajo de 0°C. Como
hemos visto, el agua al congelarse se expande, con lo que produce una fuerza
interior sobre las paredes de la roca hasta que, eventualmente, ésta se
quiebra. Este proceso es de una importancia esencial porque libera al medio
ambiente los minerales allí atrapados y contribuye asimismo a la formación del
suelo.
Propiedades Químicas Del Agua
Además
de las propiedades físicas, las propiedades químicas del agua también son
extraordinariamente aptas para la vida. La principal de esas propiedades es la
de ser un solvente excelente: casi todas las substancias químicas pueden
disolverse en el agua.
Una
consecuencia muy importante de esto es que minerales útiles y otros elementos
contenidos en la tierra, se disuelven en el agua y son transportados a los
mares a través de los ríos. Se estima que cinco millones de toneladas de esas
substancias, vitales para la vida marina, van a parar al mar cada año.
El
agua también acelera casi todas las reacciones químicas (efecto catalítico).
Otra importante propiedad es que su reactividad química se ubica en un nivel
ideal. El agua no es demasiada reactiva (de lo contrario sería potencialmente
destructiva, como, por ejemplo, el ácido sulfúrico) ni demasiada inerte (como
el argón, que no participa de ninguna reacción química). Dice Michael Denton:
"Parece que, como todas las otras propiedades, la reactividad del agua
está idealmente adecuada para su papel biológico y geológico"80.
Los
investigadores están revelando constantemente nuevas particularidades referidas
a la adecuación de las propiedades químicas del agua
para la vida. Harold Morowitz, profesor de biofísica de la Universidad de Yale,
hace el siguiente comentario: "En los últimos pocos años hemos
testimoniado el desarrollo del estudio de una propiedad del agua recientemente
comprendida (es decir, la conductancia del protón) que parece ser prácticamente
única para esa substancia, a la vez que es un elemento clave en la
transferencia de energía biológica, y casi con toda seguridad, para el origen
de la vida. Cuanto más aprendemos más impresionados quedamos algunos de
nosotros con la adecuación de la naturaleza en un sentido muy preciso…"81.
La Viscosidad Del Agua
Siempre
que pensamos en un líquido, la imagen que se nos forma es la de una substancia
extraordinariamente fluida. En la práctica, distintos líquidos poseen grados de
viscosidad bastante distintos. Por ejemplo, las respectivas viscosidades de la
pez líquida, de la glicerina, del aceite de oliva y del ácido sulfúrico, varían
considerablemente. Y cuando comparamos esos líquidos con el agua, la diferencia
se vuelve más pronunciada. El agua es diez millones de veces más fluida que la
pez líquida, mil veces más que la glicerina, cien veces más que el aceite de
oliva y veinticinco veces más que el ácido sulfúrico.
Como
indica esta rápida comparación, el agua tiene un grado de viscosidad muy bajo.
En realidad, si dejamos a un lado unas pocas substancias como el éter y el
hidrógeno líquido, el agua se presenta con una viscosidad menor a todos los
demás productos, con excepción de los gases.
¿Tiene
alguna importancia para nosotros la baja viscosidad del agua? ¿Serían distintas
las cosas si este líquido vital fuese un poco más o un poco menos viscoso?
Michael Denton responde por nosotros a esas preguntas: "Con toda
probabilidad, la adecuación del agua sería menor si su viscosidad fuese mucho
más reducida. Si la viscosidad fuese tan baja como la del hidrógeno líquido,
las estructuras de los sistemas vivientes estarían mucho más sujetas a
movimientos violentos bajo fuertes tensiones… Si la viscosidad del agua fuese
mucho más reducida, las estructuras delicadas serían fácilmente desbaratadas… y
el agua sería incapaz de sustentar permanentemente cualquier tipo de estructura
microscópica intrincada. Posiblemente no sobreviviría la delicada estructura
molecular de la célula.
Si la
viscosidad fuese más elevada, sería imposible el movimiento controlado de las
macromoléculas, particularmente de estructuras como la mitocondria y las
pequeñas organelas, al igual que procesos como el de la división celular. Todas
esas actividades vitales de la célula quedarían drásticamente inutilizadas y
sería imposible la vida celular de cualquier tipo que se asemeje mínimamente
con esa a la que estamos familiarizados. Por cierto que si la viscosidad del
agua fuese, aunque más no sea, levemente mayor a lo que es, sería imposible el
desarrollo de los organismos más grandes, lo cual depende decisivamente de la
capacidad de las células de moverse y arrastrarse durante la
embriogénesis"82.
La
reducida viscosidad del agua es esencial no solamente para el movimiento
celular sino también para el funcionamiento del sistema circulatorio.
Todas
las criaturas vivientes con una dimensión de más de un cuarto de milímetro
tienen un sistema circulatorio centralizado, pues a partir de esa medida no es
posible que los nutrientes y el oxígeno sean dispersados de otro modo en todo
el organismo. Es decir, no pueden ser llevados al interior de la célula ni
eliminarse sus subproductos sin la intermediación del sistema mencionado. En un
organismo hay muchas células y es necesario que el oxígeno y la energía
incorporados sean distribuidos (bombeados) a todas ellas a través de
"conductos" de algún tipo. De la misma manera, son necesarios otros
canales para expulsar los desechos. Esos "conductos" son las venas y
las arterias del sistema circulatorio. El corazón es la bomba que mantiene ese
sistema en movimiento, en tanto que la substancia llevada a través de los
"conductos" es el líquido que llamamos "sangre", el cual
consta principalmente de agua (95% del plasma sanguíneo --el material que queda
después que se sacan las células rojas, las proteínas y las hormonas-- es
agua).
A esto
se debe que sea tan importante la viscosidad del agua para el funcionamiento
eficiente del sistema circulatorio. Si, por ejemplo, el agua hubiese tenido la
viscosidad de las pez líquida, ciertamente, ningún corazón humano podría
bombearla. Y si hubiese tenido la viscosidad del aceite de oliva, que es un
millón de veces menos viscoso que la pez líquida, podría ser que el corazón lo
llegase a bombear, aunque resultaría extremadamente difícil y la sangre nunca
podría llegar a los miles de millones de capilares que se extienden por
nuestros cuerpos.
Consideremos
más atentamente los capilares. El propósito de los mismos es llevar oxígeno,
nutrientes, hormonas, etc. --que son necesarios para la vida-- a todas las
partes del cuerpo. Si una célula está a más de cincuenta micrones (un micrón es
igual a un milésima de milímetro) de un capilar, no puede aprovecharse de los
"servicios" del mismo. Las células a más de cincuenta micrones de un
capilar se morirán de hambre.
Por
eso el cuerpo humano fue creado de modo tal que los capilares lo recorren por
todas partes. Un cuerpo normal tiene unos cinco mil millones de capilares. El
largo total de los mismos, colocándolos uno a continuación del otro, llega a
unos 950 kilómetros. En algunos mamíferos hay unos tres mil capilares en un
solo centímetro cuadrado de tejido muscular. Si se juntasen diez mil de los más
diminutos capilares del cuerpo humano, el manojo resultante resultaría sólo tan
grueso como la mina de un lápiz. El diámetro de esos capilares varía entre tres
y cinco milésimas de milímetro, es decir, entre tres y cinco micrones.
La
viscosidad del agua es lo que permite a la sangre
poseer la fluidez que la caracteriza, así como a circular por los conductos
correspondientes, a distintas velocidades, sin bloquearlos. Según Michael
Denton, si la viscosidad fuese un poco mayor, el sistema circulatorio sanguíneo
sería completamente inservible: "Un sistema capilar trabajará solamente si
el fluido que está siendo bombeado a través de los tubos que lo constituyen,
tiene una muy baja viscosidad. Esto es esencial porque el flujo es inversamente
proporcional a la viscosidad… A partir de esto es fácil ver que si la
viscosidad del agua tuviese un valor solamente unas pocas veces mayor que el
que posee, el bombeo de la sangre a través de un conjunto capilar
requeriría una presión enorme y casi cualquier tipo de sistema circulatorio
sería inoperable… Si la viscosidad del agua hubiese sido levemente superior
y los capilares funcionales más pequeños hubiesen sido de un diámetro de diez
micrones en vez de tres micrones, entonces los capilares habrían ocupado
virtualmente todo el tejido muscular para brindar una provisión efectiva de
oxígeno y glucosa. Obviamente, el diseño de las formas de vida macroscópicas
sería imposible o enormemente comprimida… Parece entonces que la viscosidad del
agua debe ser (necesariamente) muy aproximadamente a la que se presenta en la
realidad si se quiere que sea un medio apropiado para la vida"83.
En
otras palabras, como todas las otras propiedades del agua, la viscosidad
también está "hecha a medida" para la vida. Al observar la viscosidad
de distintos líquidos, vemos que hay diferencias de muchos miles de millones
entre sus coeficientes. Entre los líquidos con semejantes diferencias, hay uno
cuya viscosidad ha sido creada para ser exactamente lo que necesita ser en
función de la vida: el agua.
Conclusión
Todo
lo que hemos visto en este capítulo desde su inicio, nos muestra que las
propiedades térmicas, físicas, químicas y de viscosidad del agua, son
exactamente las que deben ser para que la vida exista. El agua está diseñada
tan perfectamente para la vida, que, en algunos casos, se interrumpen las
mismas leyes de la naturaleza para que ello sea así. El mejor ejemplo de esto es
la inesperada e inexplicable expansión que tiene lugar en el volumen del agua
cuando su temperatura se ubica por debajo de los 4°C: si eso no sucediese, el
hielo no flotaría, los mares quedarían poco menos que totalmente congelados y
la vida sería imposible.
El
agua es "exactamente correcta" para la vida en un grado que no se
puede comparar con ningún otro líquido. La mayor parte de este planeta --con
una serie de atributos como la temperatura, la luz, el espectro
electromagnético, la atmósfera, la superficie, etc.-- ha sido llenado con la
correcta cantidad de agua necesaria para la vida. Para cualquiera debería
resultar obvio que todo eso no puede ser accidental y que, por el contrario,
debe ser el producto de un designio intencional.
Para
decirlo de otra manera, todas las propiedades físicas y químicas del agua nos
muestran que fue creada especialmente para la vida. La Tierra, creada con el
propósito determinado de que el género humano viva en ella, pasó a abrigar lo
viviente con esta agua que también fue especialmente creada para que constituya
el fundamento de la vida humana. Dios nos ha dado la vida en el agua y con ella
El hace que germine y se desarrolle el alimento que nos nutre.
Pero
el aspecto más importante de esto es que dicha verdad, descubierta por la
ciencia moderna, fue revelada en el Corán, concedido a
la humanidad como una guía hace catorce siglos. Respecto al agua y al género
humano, la palabra de Dios se revela así en el Corán:
" El
es Quien ha hecho bajar para vosotros agua del cielo. De ella bebéis y de ella
viven las matas (los vegetales) con que apacentáis. Gracias a ella, hace crecer
para vosotros los cereales, los olivos, las palmeras, las vides y toda clase de
frutos. Ciertamente, hay en ello un signo para gente que reflexiona "
(C. 16:10-11)