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FALSIFICACIONES DE LOS EVOLUCIONISTAS

 

La pregunta es: ¿Pueden decirme algo que sepan acerca de la evolución, algo que sea cierto? Planteé esta pregunta a las autoridades en geología en el Field Museum de Historia Natural y la única respuesta que obtuve fue el silencio… Luego me despabilé y me di cuenta que siempre viví engañado al tomar al evolucionismo, de alguna manera, como verdad revelada.

Colin Patterson. Paleontólogo de grado en el Museo de Historia Natural y autor del libro Evolucionismo106.

A lo largo de este escrito centramos la atención en la naturaleza inerte, es decir, en los cuerpos celestes, la luz, los átomos y los elementos de la materia. Después de un extenso examen llegamos a la conclusión de que el universo no puede ser de ninguna manera el producto de la casualidad. Por el contrario, cada uno y todos los detalles del universo exhiben una creación superior. Esta conclusión constata a su vez que el materialismo, en un esfuerzo por negar esa creación, no es más que una falacia.

La invalidez del materialismo anula todas las otras teorías que hunden sus raíces en el mismo. La principal de esas teorías es el darwinismo, o como también se lo llama, la teoría de la evolución: sostiene que la vida pasó a existir de lo no viviente, pero colapsó frente al hecho de que el universo fue creado por Dios. El astrofísico norteamericano Hugh Ross explica así ese hecho: "El ateísmo, el darwinismo y virtualmente todos los 'ismos' que emanan de las filosofías de los siglos XVIII y XIX están construidos sobre el supuesto --supuesto incorrecto-- de que el universo es infinito. La singularidad (del Big Bang) nos ha enfrentado con la Causa más allá/detrás/anterior al universo y con lo que éste contiene, incluida la vida"107.

Dios crea el universo y proyecta todos sus detalles. Por lo tanto, es imposible que sea cierta la teoría de la evolución, la cual atribuye la existencia de los seres vivientes a la casualidad.

Por cierto, cuando analizamos la teoría de la evolución vemos que los descubrimientos científicos realmente la refutan. El designio que caracteriza a los seres vivientes es más brillante y complejo que el inherente al mundo inanimado, que ya analizamos en este libro. En el mundo de lo viviente podemos examinar cuán delicadamente están ordenados los átomos. Podemos profundizar ese examen y ver los mecanismos extraordinarios que poseen las proteínas, las enzimas y las células.

Sin duda, este notable plan con un propósito que se manifiesta en la vida, ha invalidado el darwinismo a fines del siglo XX.

El tema lo tratamos de modo pormenorizado en otros trabajos nuestros. Pero debido a su importancia, encontramos necesario reseñarlo.

El Colapso De La Teoría

La teoría de la evolución es una filosofía y una concepción del mundo que produce hipótesis imaginarias y escenarios falsos con el objeto de explicar la existencia y el origen de la vida en términos de meras casualidades. El origen de esta filosofía se remonta a la Grecia antigua.

Todas las filosofías ateas que niegan la creación abrazan y defienden la idea de la evolución, directa o indirectamente. Esa misma condición se aplica hoy día a todas las ideologías y sistemas que antagonizan con la religión.

El concepto evolucionista ha sido ocultado bajo una forma científica durante los últimos 150 años con el objeto de justificar su aceptación. Aunque planteada como una teoría supuestamente científica a mediados del siglo XIX, no ha sido verificada hasta ahora por ningún descubrimiento o experimento científico, a pesar de todos los esfuerzos hechos por sus defensores. Por cierto, la "misma ciencia" de la que depende la teoría en gran medida, ha demostrado y sigue demostrando repetidamente que en realidad no tiene mérito alguno.

Los laboratorios experimentales y los cálculos de probabilidad han dejado definidamente en claro que los aminoácidos, de los cuales proviene la vida, no se pudieron formar por casualidad. La célula, que supuestamente emergió de modo fortuito bajo las condiciones terrestres primitivas y descontroladas, aún no puede ser sintetizada ni siquiera en los laboratorios más sofisticados y de alta tecnología del siglo XX. No se ha encontrado nunca en el mundo, a pesar de las investigaciones más prolongadas y diligentes en los registros fósiles, una sola "forma transitoria", es decir, criaturas que se supone exhibían la evolución gradual que llevaba a organismos primitivos a grados más avanzados, como sostiene la teoría neodarwinista.

¡Los evolucionistas, al esforzarse por reunir las evidencias que justifiquen su teoría, han probado involuntariamente que la evolución nunca pudo tener lugar!

La persona que originalmente presentó la teoría de la evolución en la forma que en esencia es difundida hoy día, fue un inglés aficionado a la biología llamado Charles Darwin. En 1859 publicó sus primeras ideas en un libro titulado El Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural. Darwin supuso en este escrito que todos los seres vivientes tuvieron un ancestro común y que uno se desarrolló de otro por medio de la selección natural. Según él, los seres que mejor se adaptaban al habitat transferían sus cualidades provechosas a las generaciones subsiguientes. Esas cualidades, después de acumularse a lo largo del tiempo, transformaban a las existencias del caso en especies totalmente distintas de sus ancestros. El ser humano resultaba el producto más desarrollado por medio del mecanismo de la selección natural. En resumen, el origen de una especie era otra especie.

Las caprichosas ideas de Darwin fueron tomadas y promovidas por ciertos círculos políticos e ideológicos que las hicieron populares. La principal razón para que eso sucediera residía en que el nivel de conocimiento de aquellos días aún era insuficiente para poder revelar que los escenarios imaginarios de Darwin eran falsos. Cuando éste presentó sus suposiciones, aún no existían las disciplinas de la genética, la microbiología y la bioquímica. Si estas ramas de la ciencia ya hubiesen estado presentes, Darwin podría haberse dado cuenta fácilmente que su teoría era totalmente no científica y seguramente no habría querido promover esos conceptos sin sentido: el conocimiento posterior determina que las especies ya existen en los genes y que es imposible que la selección natural produzca nuevas especies por medio de la alteración de los genes.

Mientras resonaba el eco del libro de Darwin, el botánico austríaco Gregor Mendel descubría las leyes de la herencia en 1865. Pero ese descubrimiento pasó a tener importancia recién en el decenio de 1900 con el nacimiento de la genética. Poco después se descubrieron las estructuras de los genes y de los cromosomas. El descubrimiento en 1950 de la molécula que incorpora la información genética, es decir la del ADN, precipitó a la teoría de la evolución en una gran crisis: no se podía explicar por medio de los sucesos casuales el origen de la inmensa cantidad de información en el ADN.

Además de todos esos progresos científicos, luego de muchos años de investigación no se había encontrado ninguna forma transitoria que exhibiera la supuesta evolución gradual de especies primitivas a especies avanzadas de los organismos vivientes.

El progreso científico alcanzado debería haber enviado la teoría de Darwin al basurero de la historia. Sin embargo, no fue así porque ciertos círculos insistieron en revisarla, renovarla y elevarla a un nivel de doctrina infalible. Ese esfuerzo se justifica únicamente, antes que en preocupaciones científicas, en la intención ideológica que lo anima.

De cualquier modo, algunos círculos que creían en la necesidad de respaldar a la teoría que había llegado a un atolladero, construyeron un modelo nuevo. Se lo denominó neodarwinismo: sostiene que las especies se desarrollaron como resultado de las mutaciones --cambios leves en los genes-- y que los seres más aptos sobrevivieron a través del mecanismo de selección natural. Sin embargo, cuando se comprobó que el mecanismo propuesto por los neodarwinistas era inválido y que esos cambios menores no eran suficientes para la formación de seres vivientes, los evolucionistas pasaron a buscar otros modelos. Se presentaron con una nueva suposición llamada "equilibrio punctuado" que no se apoya en ningún fundamento racional o científico. Este modelo sostiene que los seres vivientes pasaron a convertirse repentinamente en otras especies sin ninguna forma transitoria. En otras palabras, de manera súbita aparecieron especies que no contaban con ningún tipo de "ancestros" que hayan pasado por el proceso evolutivo. Aunque esa era una manera de describir la creación, los evolucionistas eran renuentes a admitirlo. Intentaron disimularlo con escenarios incomprensibles. Por ejemplo, dijeron que el primer pájaro pudo haber surgido de un huevo de reptil de manera totalmente repentina. La misma teoría sostuvo también que los animales carnívoros de tierra firme pudieron haberse convertido en ballenas gigantes al sufrir una amplia y repentina transformación.

Esas conjeturas, que contradicen todas las reglas de la genética, la biofísica y la bioquímica, ¡son tan "científicas" como los cuentos de hadas en donde las ranas se transforman en princesas! De todos modos, algunos paleontólogos evolucionistas agobiados por la crisis en la que estaba la creencia darwinista, hicieron suya dicha teoría, aunque resultaba más grotesca que el neodarwinismo.

El único propósito que animaba al modelo de equilibrio punctuado era proveer una explicación al vacío existente en los registros fósiles, vacío que no podía ser explicado por el modelo neodarwinista. Sin embargo, desde el punto de vista racional, es muy difícil explicar ese vacío en la evolución de los pájaros suponiendo que uno de ellos "salió repentinamente de un huevo de reptil", puesto que los propios evolucionistas habían sostenido que la evolución de una especie a otra requiere modificaciones importantes y provechosas en la información genética. Sea como sea, ninguna mutación mejora la información genética o le agrega alguna nueva. Las mutaciones solamente trastornan la información genética. Así, las "mutaciones" imaginadas por el modelo de equilibrio punctuado producirían únicamente "abultadas" o "grandes" reducciones y perjuicios a la información genética.

Obviamente, la teoría del equilibrio punctuado fue, simplemente, producto de la imaginación. A pesar de esta verdad evidente, los defensores del evolucionismo no vacilaron en honrarla. Se vieron forzados a ello pues el modelo de evolución propuesto por Darwin no podía ser comprobado con los registros fósiles. Darwin suponía que las especies sufrieron un cambio gradual, lo cual requería la existencia de seres extravagantes mitad pájaro mitad reptil, o mitad pez mitad reptil. Sin embargo, no se encontró ninguna de esas "formas transitorias" a pesar de las prolongadas búsquedas y los cientos de miles de fósiles desenterrados.

Los evolucionistas se agarraron al modelo de equilibrio punctuado con la esperanza de ocultar el gran fracaso con los fósiles. Como hemos dicho antes, era muy evidente que esta teoría se trataba de algo caprichoso, por lo que rápidamente se autoanuló. El modelo de equilibrio punctuado nunca fue algo coherente sino que más bien fue usado como una respuesta de apuro para los casos en que el modelo de evolución gradual no se adaptaba para nada. Y debido a que los evolucionistas comprueban hoy día que órganos complejos como alas, ojos, pulmones, cerebro y otros refutan explícitamente el modelo de evolución gradual, se ven compelidos en dichos casos particulares a refugiarse en las interpretaciones fantásticas del modelo equilibrio punctuado.

¿Existe Algún Registro Fósil Que Verifique La Teoría De La Evolución?

La teoría de la evolución argumenta que la evolución de una especie en otra tiene lugar gradualmente, paso a paso, a lo largo de millones de años. La inferencia lógica que se extrae de ello es que durante esos períodos de transformación debieron existir organismos monstruosos llamados "formas transitorias". Y dado que según los evolucionistas esa transformación ocurrió paso a paso, la variedad y cantidad de las formas transitorias deberían contarse por millones. Y de haber existido, veríamos sus restos por todas partes. Si esa tesis es correcta, la cantidad de formas transitorias debería ser mayor que la cantidad de especies vivas hoy día y sus restos fosilizados deberían abundar en todo el mundo.

Los evolucionistas han estado buscándolos desde la época de Darwin, pero el resultado ha sido un desengaño aplastante. En ningún lugar del mundo --en tierra firme o en las profundidades marítimas-- se ha descubierto una forma transitoria entre dos especies.

El propio Darwin era totalmente consciente de dicha ausencia. Estaba muy esperanzado de que en el futuro se las encontraría. A pesar de esa esperanza, se daba cuenta que el obstáculo más grande que bloqueaba su teoría era la ausencia de formas transitorias. Es por eso que escribió en El Origen de las Especies: "Si las especies han descendido por grado de otras especies, ¿por qué no encontramos en todas partes innumerables formas de transición? ¿Por qué no está toda la naturaleza confusa, en lugar de estar las especies bien definidas según vemos?… Pero como, según esta teoría, tienen que haber existido innumerables formas de transición, ¿por qué no las encontramos enterradas en número incontable en la corteza terrestre?… Pero en las regiones intermedias de vida, ¿por qué no encontramos actualmente variedades intermedias de íntimo enlace? Esta dificultad, durante mucho tiempo, me desconcertó por completo"108.

Darwin tenía razón en sentirse atormentado. El problema incomodó también a otros evolucionistas. El conocido paleontólogo británico Derek V. Ager admite este hecho embarazoso: "Lo que se presenta, si analizamos pormenorizadamente los registros fósiles, ya sea a nivel de órdenes o especies, es que lo que encontramos una y otra vez no es una evolución gradual sino la repentina explosión o aparición de un grupo a expensa de otro"109.

El vacío en los registros fósiles no puede justificarse por medio de la expresión de deseos de que algún día se encontrarán esos "eslabones perdidos" porque aún no se desenterró una cantidad suficiente. T. Neville George, otro paleontólogo evolucionista explica la razón: "No hay ninguna necesidad de disculparse por más tiempo de la pobreza de los registros fósiles. En cierta manera se han vuelto casi inmanejables por lo cuantioso y los descubrimientos están poniendo fuera de lugar la integración… Sin embargo los registros fósiles continúan componiéndose principalmente de vacíos"110.

La Vida Emergió En La Tierra De Forma Súbita Y Con Formas Complejas

Cuando se examinan las estructuras terrestres y los registros fósiles, se ve que los organismos vivientes aparecieron simultáneamente. El estrato más antiguo en donde se encontraron fósiles de seres vivientes es el "Cámbrico", y tiene una edad estimada de 530-520 millones de años.

Esos restos aparecen repentinamente, sin ancestros que los hayan antecedido. En la literatura científica se denomina "Explosión Cámbrica" al vasto mosaico de organismos vivientes que constituyen la gran cantidad de criaturas complejas aparecidas de golpe en aquella época.

La mayoría de los organismos allí encontrados poseen órganos muy avanzados, como los ojos, o sistemas vistos en criaturas con una organización altamente desarrollada, como las branquias, el sistema circulatorio, etc. En los registros fósiles no hay ningún signo que indique que dichos organismos tuvieron algún ancestro. Richard Monestarsky, editor de la revista "Earth Sciences", dice acerca de la aparición repentina de especies vivientes: "Hace 500 millones de años aparecieron de modo repentino notables formas de animales complejos que vemos hoy día. Ese momento, el comienzo del Período Cámbrico de la Tierra, hace unos 550 millones de años, marca la explosión evolutiva que llenó los mares con las primeras criaturas complejas. En un parpadeo del tiempo geológico, un planeta dominado por animales simples tipo esponjas, dio paso a otro gobernado por una vasta variedad de bestias sofisticadas, animales cuyos parientes aún habitan el mundo de hoy"111.

Los evolucionistas, incapaces de encontrar respuestas a la pregunta de cómo la Tierra se cubrió con miles de especies distintas, propusieron un lapso imaginario de 20 millones de años anterior al Período Cámbrico para explicar la forma en que se originó la vida y "sucedió lo desconocido". Ese período es llamado "el vacío evolutivo". No se ha hallado nada que lo justifique y aún hoy día sigue siendo convenientemente indefinido y nebuloso.

En 1984 fueron desenterrados muchos invertebrados complejos en Chengjiang, en la planicie central de Yunán, al sudoeste de China. Entre los fósiles se encontraron tribolites, ahora extintos, pero no menos complejos en su estructura que los invertebrados modernos. El paleontólogo evolucionista sueco Stefan Bengston explica: "Si algún suceso en la historia de la vida se asemeja al mito de la creación del ser humano, es esa repentina diversificación de la vida marina cuando organismos multicelulares pasaron a ser los actores dominantes en la ecología y en la evolución. Desconcertante (y embarazoso) para Darwin, ese suceso aún nos trastorna"112.

La aparición repentina de esas existencias complejas sin predecesores, no es menos desconcertante (y embarazosa) hoy día para los evolucionistas que lo que fue para Darwin hace 135 años. En casi 150 años no avanzaron un paso más allá del punto que fue un obstáculo para Darwin.

Como se puede ver, los restos fósiles indican que los seres vivientes no evolucionaron de formas primitivas a formas avanzadas, sino que, por el contrario, emergieron repentinamente en un estado perfecto. La ausencia de formas transitorias no es peculiar del Período Cámbrico. Nunca se ha encontrado alguna forma transitoria que verifique la supuesta "progresión evolutiva" de los vertebrados, es decir, desde los peces a los anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos. En los registros fósiles toda especie viviente se presenta de manera instantánea y en su forma conocida y completa.

En otras palabras, los seres vivientes no pasaron a existir a través de la evolución. Fueron creados.

FALSIFICACIONES DE LOS EVOLUCIONISTAS

Fraude En Los Dibujos

Los registros fósiles son la fuente principal para quienes buscan evidencias de la teoría de la evolución. Si se los inspecciona cuidadosamente y sin prejuicios, nos encontramos con que refutan la teoría de la evolución antes que sustentarla. No obstante, los evolucionistas hicieron interpretaciones engañosas y representaciones prejuiciosas de los fósiles, de modo que mucha gente tuvo la impresión de que, en general, sustentan la teoría de la evolución.

Lo que viene muy bien a los evolucionistas es que algunos fósiles descubiertos son susceptibles de todo tipo de interpretaciones. La mayoría de los fósiles desenterrados no son confiables para una identificación satisfactoria. Generalmente consisten de fragmentos de huesos incompletos y dispersos. Por esa razón resulta muy fácil distorsionar los datos disponibles y usarlos como se desee. Nada sorpresivo, las reconstrucciones (dibujos y modelos) hechas por los evolucionistas y que se basan en esos restos fósiles, están preparadas de modo totalmente especulativo con el objeto de confirmar sus tesis. Dado que la gente se impresiona mucho con la información visual, los modelos imaginarios de reconstrucción se emplean para convencerla de que esas criaturas realmente existieron en el pasado.

Los investigadores evolucionistas dibujaron criaturas imaginarias parecidas a las humanas, generalmente a partir de un solo diente o un fragmento de mandíbula o húmero, para presentarlas luego al público de modo sensacional como si tuviesen vinculación con la evolución humana. Esos dibujos han jugado un gran papel para establecer la imagen de un "ser humano primitivo" en la mente de muchos.

Los estudios basados sobre restos de huesos solamente pueden revelar características muy generales de quien se trate. Los detalles distintivos que están presentes en los tejidos blandos se pierden rápidamente con el paso del tiempo. Entonces los reconstruccionistas, sin otro límite que el de la propia imaginación, hacen posible cualquier cosa al interpretar especulativamente las características de los tejidos blandos. Earnst A. Hooten de la Universidad de Harvard explica esto así: "Intentar restaurar las partes blandas es un emprendimiento incluso más arriesgado. Los labios, los ojos, los oídos y la forma de la nariz no dejan ningún indicio sobre los huesos que están por debajo. Uno puede ver modelados con la misma facilidad sobre el cráneo de un neanderthalense los rasgos de un chimpancé o los lineamientos de un filósofo. Estas supuestas restauraciones de tipos antiguos de seres humanos tienen muy poco valor científico, si es que lo tienen, y probablemente están hechas solamente para conducir a la gente a conclusiones erróneas… Por lo tanto no confíe en las reconstrucciones"113.

Fabricación de Fósiles Falsos

Algunos evolucionistas, incapaces de encontrar en los registros fósiles evidencias válidas que apuntalen la teoría de la evolución, se aventuraron a fabricarlas. Los esfuerzos en ese sentido, que incluso se incluyeron en las enciclopedias bajo el título de "Falsificaciones de los evolucionistas", son el indicio más expresivo de que la teoría de la evolución es una ideología y una filosofía que los evolucionistas están dispuestos a defenderla a toda costa. Abajo se describen dos de las más notorias y sobresalientes de esas falsificaciones.

El Hombre De Piltdown

Un muy conocido médico y también paleoantropólogo aficionado, Charles Dawson, se presentó afirmando que había encontrado un hueso de quijada y un fragmento de cráneo en una cueva de Piltdown, Inglaterra, en 1912. Aunque el hueso de la quijada se parecía más al de un mono, los dientes y el cráneo se parecían más a los de un ser humano. Se supuso que esas muestras que fueron etiquetadas "Hombre de Piltdown" tenían 500 mil años de antigüedad. Fueron exhibidas en distintos museos como una prueba absoluta de la evolución humana.

En 1949 los científicos examinaron una vez más el fósil y llegaron a la conclusión de que se trataba de una falsificación deliberada montada con un cráneo humano y la mandíbula de un orangután.

Por medio del llamado método del flúor, que se usa para determinar la antigüedad, los investigadores descubrieron que el cráneo tenía solamente unos cientos de años y que los dientes en la mandíbula, que habían pertenecido a un orangután, fueron insertados allí de modo artificial. Además, las herramientas "primitivas" que acompañaban al fósil de modo convenientes para hacer todo más creíble, resultaron ser toscas falsificaciones afiladas con instrumentos de acero. En el análisis pormenorizado completado por Oakley, Weiner y Clark, se reveló esa falsificación presentada a la opinión pública en 1953. El cráneo pertenecía a un hombre y tenía 500 años. ¡Y el hueso que sostenía el maxilar perteneció a un cerdo muerto hacía muy poco! Los dientes fueron especialmente dispuestos y ordenados para agregarlos a la mandíbula y las juntas fueron rellenadas asemejándolas a las humana. Luego todas las partes fueron teñidas con dicromato de potasio para darle apariencia de antiguas. (Ese teñido desapareció cuando se sumergieron las partes en ácido). Le Gros Clark, miembro del equipo que reveló la falsificación, no pudo ocultar su asombro: "las evidencias de la abrasión artificial surgieron a la vista de inmediato. En realidad, bien podemos preguntar, ¿cómo es posible que algo tan obvio haya dejado de ser advertido antes?"114.

El Hombre de Nebraska

El director del Museo Americano de Historia Natural, Henry Fairfield Osborn, declaró en 1922 que había encontrado un molar fósil en Nebraska occidental, cerca de Snake Brook, correspondiente al Período del Plioceno. Dicho diente, supuestamente, tenía características comunes al hombre y al mono. Se empezaron a verter profundos argumentos científicos, algunos de los cuales interpretaron que se trataba de un diente del Pitecantropo erectus, mientras que otros sostenían que era más cercano al ser humano. Este diente fósil que provocó un gran debate, fue llamado "Hombre de Nebraska" e inmediatamente se le dio un nombre científico: Hesperopithecus haroldcooki.

Muchas autoridades en la materia apoyaron a Osborn. Basándose en ese solo diente se hicieron dibujos de la cabeza y del cuerpo del "Hombre de Nebraska". Además, éste fue representado incluso con la esposa e hijos, como toda una familia en un ambiente natural.

En 1927 se encontraron otras partes del esqueleto, según las cuales el diente del caso no pertenecía a un hombre y tampoco a un mono. Se comprobó que pertenecía a una especie extinta de cerdo norteamericano llamado Prosthennops.

¿Provienen Los Seres Humanos Y Los Monos De Un Ancestro Común?

Según las suposiciones de la teoría de la evolución, los seres humanos modernos y los monos tienen ancestros comunes. Esas criaturas se desarrollaron con el tiempo y algunas se convirtieron en los monos de hoy día, mientras que otras siguieron otra rama de la evolución y se convirtieron en los seres humanos de hoy día.

Los evolucionistas llaman al supuesto primer ancestro común de los monos y de los seres humanos "Australopiteco", término que significa "mono de Sudáfrica". Los Australopitecos no son otra cosa más que una vieja especie de monos extinta, la cual comprende varios tipos. Algunos de ellos están bien constituidos y otros son pequeños y delgados.

A la etapa siguiente de la evolución humana los evolucionistas la clasificaron como "homo", es decir, "hombre". Suponen que los seres vivientes en las serie Homo están más desarrollados que los Australopitecos y no son muy distintos de los hombres modernos. Se dice que el ser humano de hoy día, es decir, el Homo sapiens, se ha formado en la última etapa de la evolución de esta especie.

El hecho es que los seres llamados Australopitecos en ese escenario imaginario fabricado por los evolucionistas se tratan en realidad de monos extintos. Y los de la serie Homo son miembros de distintas razas humanas que vivieron en el pasado y desaparecieron. Los evolucionistas ordenaron distintos fósiles de humanos y monos con el objeto de esquematizar la "evolución humana" de menor a mayor. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que esos fósiles no implican de ninguna manera un proceso evolutivo y que algunos de esos supuestos ancestros de los seres humanos eran monos verdaderos, en tanto que otros eran humanos verdaderos.

Veamos ahora al Australopiteco, el cual para los evolucionistas representa la primera etapa en ese esquema de la evolución humana.

Australopitecos : Monos Extintos

Los evolucionistas aducen que los Australopitecos son los ancestros más primitivos del ser humano moderno. Se trata de una especie antigua con una estructura de cabeza y cráneo similar a la de los monos modernos, aunque con una capacidad craneal menor. Según las reivindicaciones evolucionistas, estas criaturas poseen un rasgo muy importante que los confirma como ancestros de los seres humanos: el andar bípedo.

Los movimientos de los monos y de los seres humanos son totalmente distintos. Los seres humanos son las únicas criaturas que se mueven libremente sobre sus pies. Otros animales tienen una capacidad limitada para moverse así, y los que lo hacen tienen el esqueleto inclinado.

Según los evolucionistas esos seres llamados Australopitecos caminaban inclinados antes que erguidos, como lo hacen los seres humanos. Ese andar bípedo limitado fue suficiente para que los evolucionistas se animen a decir que esas criaturas eran los ancestros de los seres humanos.

No obstante, la primera evidencia que refutaba los argumentos en cuanto a que el Australopiteco era de andar bípedo, provino de ellos mismos. Estudios detallados de los fósiles Australopitecos forzaron a los evolucionistas a admitir que se parecían "demasiado" a los monos. En una minuciosa investigación anatómica hecha sobre esos fósiles, Charles E. Oxnard vinculó la estructura de los mismos con la de los orangutanes modernos: "Una parte importante del juicio convencional de hoy día acerca de la evolución humana se basa sobre dientes, mandíbulas y fragmentos de cráneos de fósiles australopitecinos. Todo ello indica que puede no ser cierta la estrecha relación entre los mismos y el linaje humano. Esos fósiles son distintos (a la estructura) de los gorilas, los chimpancés y los seres humanos. Los Australopitecos, estudiados como conjunto, se ven más parecidos a los orangutanes"115.

Lo que realmente perturbó a los evolucionistas fue el descubrimiento de que los Australopitecos no pudieron haber caminado sobre los dos pies de manera suelta al tener una postura inclinada. Supuestamente con un andar bípedo, pero con una postura inclinada, les hubiese resultado físicamente negativo moverse como los seres humanos debido a la enorme cantidad de energía que les hubiera demandado. Por medio de simulaciones en computadora realizadas en 1996, el paleoantropólogo inglés Robin Crompton llegó a la siguiente conclusión: un ser viviente puede caminar de manera erecta o sobre las cuatro patas. Un tipo de andar intermedio no puede sostenerse por períodos largos debido al excesivo consumo de energía. Esto significaba que los Australopitecos no pudieron ser de andar bípedo y tener una postura inclinada al caminar.

Posiblemente el estudio más importante que demostró que los Australopitecos no podían ser de andar bípedo proviene de la investigación realizada en 1994 por el anatomista Fred Spoor y su equipo del Departamento de Anatomía Humana y Biología Celular de la Universidad de Liverpool, Inglaterra. Este grupo llevó a cabo investigaciones sobre el andar bípedo de criaturas fosilizadas. Al estudiar el mecanismo de equilibrio involuntario encontrado en la cóclea del oído, concluyeron que el Australopiteco no pudo tener un andar bípedo. Esto excluye cualquier supuesto de que los mismos eran como los seres humanos.

La Serie Homo : Seres Humanos Reales

El paso siguiente en la evolución humana imaginaria es "Homo", es decir, la serie humana. No es nada distinta a los seres humanos modernos, aunque haya algunas diferencias raciales. Los evolucionistas, al exagerar esas diferencias, representan a esa serie como "especies" distintas y no como una "raza" de seres humanos modernos. Sin embargo, como veremos enseguida, las personas en la serie Homo no son sino tipos raciales humanos comunes.

Según el caprichoso esquema evolucionista, la evolución imaginaria de la especie Homo es la siguiente: primero el Homo erectus, después el Homo sapiens arcaico y el Hombre de Neanderthal, más tarde el Hombre de Cro-Magnon y finalmente el ser humano moderno.

A pesar de lo que aducen los evolucionistas, todas las "especies" que hemos enumerado antes no son más que seres humanos genuinos. Examinemos primero el Homo erectus, al que los evolucionistas se refieren como la especie homo más primitiva.

El fósil "Muchacho de Turkana" es la evidencia más notable de que el Homo erectus no se trata de una especie "primitiva". Dicho fósil es el más antiguo de los Homo erectus. Se estima que corresponde a un muchacho que habría tenido 12 años y una altura de 1,83 m. en la adolescencia. La estructura vertical del esqueleto no se diferencia en nada de la del ser humano moderno. Su altura y esbeltez están de acuerdo con la de los habitantes actuales de las regiones tropicales. Este fosil es una de las piezas más importantes de la evidencia de que el Homo erectus es, simplemente, otro ejemplar de la raza humana moderna. El paleontólogo evolucionista Richard Leakey compara del siguiente modo al Homo erectus y al ser humano moderno: "Uno debería ver también las diferencias en las formas del cráneo, en el grado de protrusión del rostro, en el vigor de las cejas, etc.. Estas diferencias probablemente no son más pronunciadas que las que vemos hoy día entre las razas humanas alejadas geográficamente. Tales variaciones biológicas surgen cuando las poblaciones están apartadas geográficamente por una cantidad de tiempo significativa"116.

Leakey quiere decir que la diferencia entre el Homo erectus y nosotros no es mayor a la que existe entre los negros y los esquimales. Los rasgos del cráneo del Homo erectus resultaron de su manera de nutrirse, de la emigración genética (es decir, de la variación en la frecuencia relativa de los distintos genotipos en una población pequeña debido a la desaparición de un gen particular en tanto los individuos mueren o no se reproducen, lo que en inglés se denomina "genetic drift". Nota del traductor) y de no asimilarse con otras razas humanas durante mucho tiempo.

Otro firme elemento probatorio de que el Homo erectus no es una especie "primitiva" es que han sido desenterrados fósiles con una antigüedad de 27 mil años e incluso de 13 mil años. Según un artículo publicado en "Time" (periódico no científico pero con mucha influencia en el mundo de la ciencia), fósiles de Homo erectus con una antigüedad de 27 mil años fueron encontrados en la isla de Java. En el pantano Kow de Australia se encontraron fósiles con una antigüedad de 13 mil años y con características propias del Homo sapiens y del Homo erectus. Todos esos fósiles demuestran que el Homo erectus continuó viviendo hasta épocas muy cercanas a la nuestra y que se trataba de una raza humana sepultada en la historia.

El Homo Arcaico Sapiens Y El Hombre De Neanderthal

El Homo sapiens arcaico es el precursor inmediato del ser humano contemporáneo en el esquema imaginario evolucionista. En realidad, los evolucionistas no tienen mucho que decir acerca de estos seres humanos que tienen solamente diferencias menores con los actuales. Incluso algunos investigadores han dicho que representantes de esa raza viven hoy día y ponen a los aborígenes australianos como ejemplo. Estos aborígenes, al igual que el Homo sapiens arcaico, tienen por igual una gruesa saliente en las cejas, una estructura maxilar inclinada hacia adentro y un volumen craneal levemente menor. Además, descubrimientos significativos sugieren que personas así vivían en Hungría y en algunas aldeas italianas hasta no hace mucho tiempo.

Los evolucionistas prestan atención a los fósiles humanos desenterrados en el valle de Neander (Holanda), a los que se les dio el nombre genérico de Hombre de Neanderthal. Muchos investigadores contemporáneos lo definen como una subespecie del ser humano moderno y lo llaman "homo sapiens neanderthalensis". Se determinó que dicha raza vivió al mismo tiempo que los hombres modernos, en las mismas áreas. Los hallazgos dan testimonio que los Neanderthals enterraban a sus muertos, moldeaban instrumentos musicales y tenían afinidades culturales con los Homo sapiens sapiens del mismo período. Las estructuras completamente modernas de los esqueletos y cráneos de los Neanderthals no dejan lugar a ninguna especulación. Una prominente autoridad en la materia, Erik Trinkaus, de la Universidad de Nueva Méjico escribe: "Comparaciones detalladas de los esqueletos del Neanderthal y del ser humano moderno han expuesto que no hay nada en la anatomía del primero que indique de manera concluyente capacidades locomotoras, de manipulación, intelectual o lingüística inferiores a las del segundo"117.

En realidad, los Neanderthals han tenido algunas ventajas "evolutivas" sobre los seres humanos modernos. Los primeros eran más robustos, más musculosos y tenían una capacidad craneal más grande que los segundos. Agrega Trinkaus: "Uno de los rasgos más característicos de los Neanderthals era la extraordinaria solidez de los huesos de piernas y tronco. Todos los huesos preservados sugieren una fortaleza raramente conseguida por los humanos modernos. Además, esa característica robusta se presenta no solamente entre los hombres adultos, como sería de esperar, sino que también es evidente en las mujeres adultas, en los adolescentes e incluso en los niños".

Para decirlo con mayor precisión, los Neanderthals son una raza humana particular que se asimiló a otras razas de su época.

Todos estos factores muestran que el escenario de la "evolución humana" fabricado por los evolucionistas es una ficción y que los seres humanos siempre han sido seres humanos y los monos siempre monos.

¿Puede Resultar La Vida De Las Casualidades, Como Aduce El Evolucionismo?

La teoría de la evolución sostiene que la vida comenzó con una célula que se formó por casualidad bajo las condiciones terrestres primitivas. Examinemos entonces la composición de la célula mediante simples comparaciones, con el objeto de mostrar lo irracional que es adscribir la existencia de la misma --una estructura que aún mantiene su misterio en muchos sentidos, incluso cuando ya estamos pisando el siglo XXI-- a las coincidencias fortuitas y los fenómenos naturales.

Con todos sus sistemas operacionales --de transporte, comunicación y control--, una célula no es menos compleja que una ciudad. Contiene usinas que producen la energía que ha de ser usada por la célula, fábricas que elaboran las enzimas y las hormonas esenciales para la vida, un banco de datos donde se registra toda la información necesaria sobre los productos a fabricarse, complejos sistemas de transporte y tuberías para llevar materias primas y productos de un lugar a otro, laboratorios y refinerías avanzados para triturar o licuar las materias primas que vienen del exterior. Y lo dicho es solamente una pequeña parte de ese increíble sistema complejo.

La célula, que en su composición y mecanismos es tan compleja, lejos de formarse bajo las condiciones terrestres primitivas, no puede ser sintetizada ni siquiera en los laboratorios más sofisticados actuales. Si con el uso de aminoácidos --los "ladrillos" de la proteína-- no se puede producir ni una simple organela como la mitocondria o el ribosoma, mucho menos se puede hacer una célula completa. La primera que supuestamente se produjo por medio de la casualidad evolucionista, es algo ficticio producto de la fantasía, como lo es el unicornio.

Las Proteínas Ponen En Tela de Juicio A La Casualidad

No es solamente la célula la que no puede ser producida: es imposible, bajo condiciones naturales, la formación de una sola de las miles de moléculas de proteínas complejas que la forman.

Las proteínas son moléculas gigantes consistentes de aminoácidos ordenados en una secuencia particular en ciertas cantidades y estructuras. Estas moléculas constituyen los "ladrillos" de una célula viviente. La proteína más simple se compone de 50 aminoácidos, pero algunas lo hacen con miles. La ausencia, adición o reemplazo de un solo aminoácido en la estructura de la proteína en las células vivas --cada una de las cuales tiene una función particular-- hace que la proteína se convierta en un amontonamiento molecular inútil. La teoría de la evolución, incapaz de demostrar la "formación accidental" de los aminoácidos, se apoya en la formación de las proteínas.

Podemos demostrar fácilmente, con simples cálculos de probabilidad que cualquiera puede entender, que la estructura funcional de las proteínas no se puede formar nunca de manera casual.

Existen 20 aminoácidos distintos. Si consideramos que una molécula de proteína de tamaño medio se compone de 288 aminoácidos, se pueden formar 10300 combinaciones distintas con los mismos. De todas esas posibles secuencias (combinaciones), solamente una forma la molécula de proteína deseada. Las demás son completamente inútiles o potencialmente dañinas para los seres vivientes. En otras palabras, la probabilidad de la formación casual de una sola molécula de proteína es de "1 en 10300". Para todos los propósitos prácticos, la probabilidad de que se produzca esa única posibilidad dentro de las 10300 posibilidades es igual a "cero". (10300 es igual a una cifra formada por un "1" seguido de trescientos "0"). Es decir, es imposible. Por otra parte, una molécula de proteína constituida por 288 aminoácidos es más bien modesta comparada con algunas gigantes que consisten de miles de aminoácidos. Cuando aplicamos cálculos de probabilidad similares a esas moléculas gigantes de proteínas, vemos que hasta el término "imposible" se convierte en inadecuado.

Si incluso es imposible la formación coincidente de una de esas proteínas, es billones de veces más imposible que un millón de esas proteínas se reúnan apropiadamente de modo casual e integren una célula humana completa. Más aún, una célula no se trata para nada de un amontonamiento de proteínas. Además de éstas, una célula incluye también ácidos nucleicos, carbohidratos, lípidos, vitaminas y muchos otros elementos químicos como electrolitos, ordenados en una proporción, armonía y diseño específico en términos de estructura y función. Cada uno de esos componentes funciona como un armazón o "ladrillo" en distintas organelas.

Como hemos visto, si el evolucionismo es incapaz de explicar la formación de una sola proteína de las millones que hay en la célula, ni hablemos de que vaya a explicar la formación de ésta.

El profesor Ali Demirsoy, una de las principales autoridades del pensamiento evolucionista en Turquía, discute en su libro "Herencia y Evolución" la probabilidad de la formación accidental del Citocromo-C, una de las enzimas esenciales de la vida: "La probabilidad de la formación de la secuencia del Citocromo-C es igual a cero. Es decir, si la vida requiere una cierta secuencia, se puede decir que tiene la probabilidad de que se lleve a cabo una vez en todo el Universo. O bien algunas fuerzas metafísicas más allá de nuestra determinación habrían actuado en su formación. Aceptar esto último no es lo apropiado para el objetivo científico. Por lo tanto tenemos que ocuparnos de la primera hipótesis"118.

Después de decir eso, Demirsoy admite que esa probabilidad que había aceptado porque era más "apropiado para el objetivo científico" es irreal: la posibilidad de la formación casual del Citocromo-C es "tan improbable como la posibilidad de que un mono redacte la historia de la humanidad en una máquina de escribir sin cometer ningún error, dado por hecho que el mono pulsa las teclas al azar"119.

La secuencia correcta de los aminoácidos adecuados no es por sí sola suficiente para la formación de una molécula de proteína. Además, cada uno de los 20 tipos diferentes de aminoácidos presentes en la composición de las proteínas deben ser levógiros. Entre los aminoácidos hay dos tipos distintos: los "levógiros" y los "dextrógiros". La diferencia entre ellos es la simetría especular entre sus estructuras tridimensionales, similar a la mano derecha y a la mano izquierda de una persona. Los aminoácidos de cualquiera de esos dos tipos se encuentran en igual número en la naturaleza y pueden unirse fácilmente entre sí. A través de la investigación se ha revelado un hecho asombroso: todas las proteínas en las plantas y en los animales, desde los organismos más simples a los más complejos, están integradas con aminoácidos levógiros. Si aunque más no sea un solo aminoácido dextrógiro se liga a la estructura de la proteína, esta se vuelve inservible.

Supongamos por un instante que la vida pasó a existir por casualidad, como suponen los evolucionistas que sucedió. En este caso, los aminoácidos levógiros y dextrógiros generados por casualidad deberían estar presentes en cantidades más o menos iguales en la naturaleza.

La cuestión de cómo las proteínas pueden escoger de entre todos los aminoácidos solamente los levógiros y cómo en el proceso de la vida no se involucra ni siquiera uno dextrógiro, es algo que aún confunde a los evolucionistas. En la "Enciclopedia de Ciencia Británica", que es una franca defensora de la evolución, se indica que los aminoácidos de todos los seres vivos en la Tierra, los "ladrillos" para la construcción de polímeros complejos como las proteínas, tienen la misma asimetría levógira.

Esto es equivalente a que una moneda caiga siempre sobre la misma cara después de arrojarla un millón de veces. En la misma Enciclopedia se dice que no es posible comprender porqué las moléculas se convirtieron en levógiras o dextrógiras y se expresa que ello está relacionada de manera fascinante con la fuente de la vida en la Tierra120.

Tampoco es suficiente que los aminoácidos estén ordenados en la cantidad y secuencias correctas y en las estructuras tridimensionales requeridas.

La formación de una proteína también requiere que las moléculas de aminoácidos con más de un brazo se vinculen con otra solamente por medio de ciertos brazos. Tal vinculación se denomina "unión peptídica". Los aminoácidos pueden vincularse entre sí de modos distintos, pero las proteínas están compuesta sola y únicamente de esos aminoácidos reunidos por uniones "peptídicas".

La investigación ha puesto de manifiesto que la combinación fortuita de los aminoácidos se da con una unión peptídica solamente en una proporción del 50%, en tanto que el resto lo hace con uniones distintas que no están presentes en las proteínas. Para funcionar apropiadamente, cada aminoácido que compone una proteína debe unirse solamente a través de una unión peptídica con otro que tiene que ser elegido únicamente de entre los levógiros. Indiscutiblemente, no existe ningún mecanismo de control que elija y deje afuera los aminoácidos dextrógiros para asegurar la unión peptídica.

Bajo esas circunstancias, la probabilidad de que una molécula de proteína media compuesta de 500 aminoácidos se ordene por sí misma en las cantidades y secuencias correctas, así como la probabilidad de que todos los aminoácidos contenidos sean solamente levógiros y se combinen solamente por medio de uniones peptídicas es la siguiente:

Probabilidad de que estén en la secuencia correcta = 1/20500 = 1/10650

Probabilidad de que sean levógiros = 1/2500 = 1/10150

Probabilidad de combinarse por medio de "uniones peptídicas" = 1/2499 = 1/10150

PROBABILIDAD TOTAL = 1/10950 es decir, "1" probabilidad entre 10950

Como se puede ver arriba, la probabilidad de la formación de una molécula de proteína compuesta de 500 aminoácidos es de 1 dividido por una cifra formada por otro 1 seguido de 950 ceros, algo difícil de concebir para la mente humana. Esta es solamente una probabilidad sobre el papel, porque en la práctica se trata de una posibilidad "cero" de concretarse. En matemáticas, una probabilidad menor a "1 sobre 1050" es considerada estadísticamente igual a cero.

Mientras la improbabilidad de la formación de una molécula de proteína compuesta de 500 aminoácidos alcanza tal grado, podemos expandir más los límites de la mente con niveles más elevados de improbabilidad. En la molécula "hemoglobina", que es una proteína vital, hay 574 aminoácidos, es decir, un número más grande que el que conforma la proteína mencionada antes. Si consideramos que solamente en uno de los miles de millones de glóbulos rojos del cuerpo humano hay 280 millones de moléculas de hemoglobina, no es suficiente la supuesta edad de la Tierra para producir la formación, aunque más no sea, de una simple proteína por medio del método de "prueba y error", sin hablar ya de un glóbulo rojo. La conclusión de todo esto es que el evolucionismo cae en un abismo terrible de improbabilidad justo en el momento de la formación de una sola proteína.

Buscando Respuestas A La Generación De La Vida

Aunque bien conscientes los evolucionistas de la gran disputa alrededor de la posibilidad de que la vida se haya formado por casualidad, fueron incapaces de suministrar una explicación racional de sus creencias. Entonces se pusieron a buscar cómo demostrar que esa discusión no era para ellos tan desfavorable.

Proyectaron cierta cantidad de experimentos de laboratorio para intentar comprobar de qué manera pudo autogenerarse la vida a partir de la materia inerte. El más conocido y apreciado de esos experimentos es el llamado "Experimento de Miller" o "Experimento Miller-Urey", llevado a cabo por el investigador norteamericano Stanley Miller en 1953.

Con el propósito de probar que los aminoácidos pudieron pasar a existir por casualidad, Miller creó en el laboratorio una atmósfera que supuestamente habría existido en la Tierra inicialmente (luego se demostró que esa suposición era incorrecta) y se puso a trabajar. La mezcla que utilizo para esa atmósfera primitiva estaba compuesta de amoníaco, metano, hidrógeno y vapor de agua.

Miller sabía que estos elementos no reaccionarían entre sí bajo condiciones naturales. Era consciente que tenía que inyectar energía en la mezcla para iniciar una reacción. Sugirió que esa energía pudo provenir de relámpagos, motivo por el que se valió de una descarga eléctrica artificial en los experimentos.

Hirvió esa mezcla de gases a 100°C durante una semana y además le introdujo una corriente eléctrica en una cámara al efecto. Al finalizar la semana analizó los elementos químicos que se formaron en el fondo y observó que se habían sintetizado 3 de los 20 aminoácidos que constituyen los elementos básicos de las proteínas.

El experimento provocó una gran excitación entre los evolucionistas y fue promovido como un éxito descollante. Los evolucionistas pasaron de inmediato a nuevos escenarios, animados porque pensaban que el experimento verificaba definidamente su teoría. Supuestamente, Miller había demostrado que los aminoácidos podían autogenerarse. Apoyándose en eso, se apresuraron a elaborar hipótesis de los estadios siguientes, según los cuales los aminoácidos después se habrían unido accidentalmente en las secuencias adecuadas para formar proteínas. También éstas se autoubicaron por casualidad en estructuras semejantes a la membrana celular --estructuras que, como no podía ser de otro modo, "de alguna manera" pasaron a existir-- y se formó la célula primitiva. Con el tiempo las células se unieron y constituyeron organismos vivientes más complejos. El soporte principalísimo de todo este escenario era el experimento de Miller.

Sin embargo, éste no fue más que un artificio falso, demostrándose desde entonces que resultaba inválido en muchos sentidos.

La Invalidez Del Experimento De Miller

A pasado casi medio siglo desde que Miller hizo su experimento. Aunque se lo ha demostrado inválido en muchos sentidos, los evolucionistas aún presentan a Miller y sus resultados como una prueba absoluta de que la vida pudo haberse formado espontáneamente a partir de la materia inerte. Cuando evaluamos ese experimento críticamente, sin la subjetividad y parcialidad de los evolucionistas, es evidente que la situación no es tan optimista como éstos nos la cuentan.

Miller se había propuesto probar que los aminoácidos podían autogenerarse en las condiciones de la Tierra primitiva. Se formaron algunos aminoácidos pero, como veremos, el experimento entró en conflicto, de diversas maneras, con su objetivo.

h Miller aisló los aminoácidos del entorno apenas se formaron usando un mecanismo llamado "trampa de frío". Si no hubiese hecho eso, las condiciones del medio ambiente habrían destruido inmediatamente esas moléculas.

h La atmósfera primitiva que Miller intentó simular en su experimento, no se ajustaba a la que había existido. Aquella atmósfera habría estado constituida con nitrógeno y dióxido de carbono, pero Miller no los tuvo en cuenta y en cambio usó metano y amoníaco. ¿Por qué? ¿Por qué nuestros evolucionistas insisten sobre el tema de que la atmósfera primitiva contenía grandes cantidades de metano (CH4), amoníaco (NH3) y agua (H2O)? La respuesta es simple: sin amoníaco es imposible sintetizar un aminoácido. En un artículo publicado en la revista "Discover" Kevin McKean habla de esto: "Miller y Urey imitaron la atmósfera antigua de la Tierra con una mezcla de metano y amoníaco. Según ellos, la Tierra era una auténtica mezcla homogénea de metales, rocas y hielo. Sin embargo, en los últimos estudios se comprendió que la Tierra era muy caliente en esos tiempos y que se componía de níquel y hierro fundido. Por lo tanto la atmósfera química de entonces habría estado formada principalmente de nitrógeno (N2), dióxido de carbono (CO2) y vapor de agua (H2O). Sin embargo, éstos no son tan apropiados como el metano y el amoníaco para la formación de moléculas orgánicas"121.

Después de un largo silencio, Miller confesó que la atmósfera que había usado en el experimento no correspondía a la que había existido.

h Otro hecho importante que invalida el experimento de Miller es la existencia de suficiente oxígeno para destruir todos los aminoácidos en la atmósfera en el momento en que los evolucionistas creen que se formaron. Esa concentración de oxígeno habría obstaculizado definidamente la formación de aminoácidos. Esta situación anula completamente el experimento de Miller, en el cual el oxígeno fue totalmente desconocido. Si se hubiese usado oxígeno en el experimento, el metano se habría descompuesto en dióxido de carbono y agua, y el amoníaco se habría descompuesto en nitrógeno y agua. Por otra parte, si aún no existía un estrato de ozono lo más posible es que en la Tierra no viviese ninguna molécula orgánica porque estaba totalmente desprotegida contra los intensos rayos ultravioletas.

h Fuera de unos pocos aminoácidos esenciales para la vida, el experimento de Miller produjo un gran número de ácidos orgánicos que son nocivos para las estructuras y funciones de los seres vivientes. Además, también se formaron una gran cantidad de aminoácidos dextrógiros, los cuales refutan la teoría incluso en el marco de su propio razonamiento, porque esos aminoácidos son los que resultan incapaces de funcionar en la composición de organismos vivientes y producen proteínas inútiles si intervienen en el proceso.

Para concluir debemos tener en cuenta que los aminoácidos en el experimento de Miller se formaron en una mezcla ácida, la que seguramente destruiría y oxidaría las moléculas útiles que podrían haberse obtenido.

En realidad, los mismos evolucionistas están acostumbrados a refutar la teoría de la evolución al presentar dicho experimento como "prueba", pues si prueba algo es que los aminoácidos se pueden producir solamente en un medio ambiente controlado de laboratorio donde se han proyectado específica y conscientemente todas las condiciones necesarias. Es decir, el experimento muestra que lo que da vida (incluso a los aminoácidos "cercanos a la vida") no puede ser la casualidad inconsciente sino, por el contrario, una voluntad consciente; en una palabra, la Creación. A ello se debe que cada escena de la Creación sea un signo que nos prueba la existencia y poder de Dios.

La Molécula Milagrosa : El ADN

En tanto la teoría de la evolución ha sido incapaz de proveer una explicación coherente a la existencia de las moléculas que son la base de la estructura celular, desarrollos habidos en la ciencia genética y el descubrimiento de los ácidos nucleicos (ADN y ARN) han producido problemas enteramente nuevos para la misma. El trabajo de los científicos James Watson y Francis Crick sobre el ADN abrieron una nueva era en la biología en 1955. Muchos científicos dirigieron su atención a la ciencia de la genética. Hoy día, después de años de investigación, se ha revelado en gran medida la estructura del ADN.

Aquí necesitamos dar una información básica sobre la estructura y función del ADN.

La molécula llamada ADN que se encuentra en el núcleo de cada una de las 100 trillones de células del cuerpo humano, contiene el plan de construcción completo del mismo. La información respecto a las características de la persona, la apariencia física y hasta la estructura de los órganos internos, está registrada en el ADN por medio de un sistema de código especial. La información en el ADN está codificada dentro de la secuencia de cuatro bases especiales que componen esta molécula. Esas bases están especificadas como A, T, G y C, de acuerdo a las letras iniciales de sus nombres. Todas las diferencias estructurales entre las personas dependen de las variaciones en las secuencias de estas letras.

Aproximadamente hay 3,5 mil millones de nucleótidos, es decir 3, 5 mil millones de letras en una molécula de ADN.

Los datos del ADN que pertenecen a una proteína o a un órgano particular, se incluyen en componentes especiales llamados "genes". Por ejemplo, la información sobre el ojo se ubica en una serie de genes especiales, mientras que la información acerca del corazón existe en otra serie totalmente distinta de genes. La célula produce proteína por medio de usar la información en todos esos genes. Los aminoácidos que constituyen la estructura de la proteína se definen por el orden secuencial de tres nucleótidos en el ADN.

En este punto hay un detalle importante que merece atención. Un error en la secuencia de los nucleótidos que componen un gen convertiría al mismo en completamente inútil. Cuando se considera que en el cuerpo humano hay miles de genes, se hace más evidente lo imposible de que los millones de nucleótidos que integran esos genes se formen por casualidad en la secuencia correcta. Un biólogo evolucionista, Frank Salisbury, comenta esa imposibilidad al decir: "Una proteína media incluye unos 300 aminoácidos. El gen ADN que controla esto tiene unos mil nucleótidos en su cadena. Dado que hay cuatro tipos de nucleótidos en la cadena de ADN, una que consiste de mil enlaces o uniones podría existir en 41000 formas. Usando un poco de álgebra (logaritmos) podemos ver que 41000 = 10600. ¡Diez multiplicado por si mismo 600 veces da una cifra igual a un 1 seguido de 600 ceros! Este número está más allá de nuestro entendimiento"122.

El número 41000 es equivalente a 10600. Obtenemos éste número por medio de agregar 600 ceros a la derecha del uno. Mientras la cifra 10 seguida de once ceros es igual a un billón, una cifra con 600 ceros realmente es difícil de concebir.

El profesor evolucionista Ali Demirsoy se vio forzado a hacer la siguiente confesión en la materia: "De hecho la probabilidad de la formación de una proteína y un ácido nucleico (ADN-ARN) es realmente inconcebiblemente pequeña. Por otra parte, la posibilidad de la aparición de una cierta cadena de proteína es tan pequeña como para ser llamada astronómicamente improbable"123.

A todas esas improbabilidades se suma lo difícil que es que el ADN pueda participar de una reacción debido a su forma de doble cadena espiralada. Esto también hace imposible que se lo pueda considerar el fundamento de la vida.

Por otra parte, mientras el ADN se puede replicar solamente con la ayuda de algunas enzimas que en realidad son proteínas, la síntesis de las mismas se puede llevar a cabo solamente por medio de la información codificada en el ADN. Como ambos dependen uno del otro, tienen que existir simultáneamente para la duplicación. El microbiólogo norteamericano Jacobson hace el siguiente comentario al respecto: "Las órdenes de los planes reproductores, para el desarrollo de la secuencia y para la eficiencia del mecanismo que traslada las instrucciones que hacen al desarrollo en conjunto, tenían que estar presentes simultáneamente (cuando comenzó la vida). Esta combinación de sucesos se ha presentado como un acontecimiento accidental increíblemente improbable, y a menudo ha sido adscrito a la intervención divina"124.

La cita anterior fue escrita dos años después del descubrimiento de la estructura del ADN por James Watson y Francis Crick. Pero a pesar de todos los desarrollos en las ciencias, el problema sigue sin ser resuelto por los evolucionistas. En resumen, la necesidad de que el ADN y algunas proteínas estén presentes en la reproducción, así como el requerimiento de que estas proteínas se produzcan de acuerdo con la información en el ADN, demuele totalmente la tesis evolucionista.

Dos científicos alemanes, Junker y Scherer, explicaron que la síntesis de cada una de las moléculas requeridas por la evolución química necesita condiciones distintas y que la probabilidad de la combinación de estas substancias, que teóricamente se valen de métodos muy distintos para formarse, es igual a cero: "Hasta ahora no se conoce ningún experimento con el cual podamos obtener todas las moléculas necesarias para la evolución química. Por lo tanto, es esencial producir distintas moléculas en distintos lugares bajo condiciones muy apropiadas y luego llevarlas a otro lugar para su reacción, protegiéndolas de los elementos dañinos como la hidrólisis y la fotólisis"125.

Dicho de modo conciso, la teoría de la evolución es incapaz de demostrar ninguna de las etapas evolutivas que supuestamente ocurren a nivel molecular.

Como compendio de lo dicho hasta ahora, vemos que ni los aminoácidos ni sus productos, es decir, las proteínas que forman las células de los seres vivientes, pudieron ser producidos en la llamada "atmósfera primitiva". Además, factores como la increíblemente compleja estructura de las proteínas, las características levógiras y dextrógiras y las dificultades en la formación de las uniones peptídicas, son parte de la razón por la que tampoco serán producidos en ningún experimento futuro.

Incluso si suponemos por un momento que de alguna manera las proteínas se formaron accidentalmente, no tendría ningún sentido porque las proteínas no son nada por sí mismo: no pueden autorreproducirse. La síntesis de la proteína sólo es posible con la información codificada en las moléculas de ADN y ARN. Sin éstas, es imposible que una molécula se reproduzca. La secuencia específica de 20 aminoácidos distintos codificados en el ADN, determina la estructura de cada proteína en el cuerpo. Sin embargo, como ha sido sobradamente aclarado por quienes estudiaron estas moléculas, es imposible que el ADN y el ARN se formen por casualidad.

El Hecho De La Creación

Con el colapso de la teoría de la evolución en todos los campos, nombres prominentes en la disciplina de la microbiología admiten hoy día el hecho de la creación y han comenzado a defender el punto de vista que sostiene que todo es creado por un Creador consciente, como parte de una creación exaltada. Se trata de algo que la gente ya no puede dejar de tener en cuenta. Los científicos que se abocan a su trabajo con una mente abierta, han dado lugar a un criterio denominado "designio inteligente". Michael Behe, uno de los principales científicos de esta corriente, dice que acepta de modo categórico la existencia del Creador y describe la dificultad insuperable que enfrentan los que niegan esa realidad: "El resultado de esos esfuerzos acumulados en la investigación de la célula --la investigación de la vida a nivel molecular-- resulta un estrepitoso, claro, agudo grito de "¡designio!". El resultado es tan inequívoco y tan significativo que debe ser tenido como uno de los logros más grandes en la historia de la ciencia. Este triunfo de la ciencia debería hacer que miles de gargantas exclamen "¡Eureka!" Pero ninguna botella fue destapada ni hubo manos aplaudiendo. Por el contrario, un silencio desconcertante, curioso, rodea toda la complejidad de la célula. Cuando el tema se trata públicamente se siente el arrastrar de los pies y la respiración agitada. En privado la gente se relaja un poco. Muchos admiten explícitamente lo obvio, pero luego clavan la vista en el piso, menean las cabezas y se conforman con eso. ¿Por qué la comunidad científica no admite con vehemencia su descubrimiento sobrecogedor? ¿Por qué la observación de una creación con un propósito o intención es tratada con tantos miramientos intelectuales? El dilema es que si a una parte del elefante se la etiqueta como creada por un designio inteligente, la otra parte debe ser etiquetada (con el nombre del creador, es decir,) Dios"126.

Mucha gente hoy día ni siquiera es consciente que está aceptando como cierto, en nombre de la ciencia, una colección de mentiras, en vez de creer en Dios. Quienes no encuentran suficientemente científica la sentencia "Dios te creó de la nada", pueden suponer que el primer viviente pasó a existir por medio de relámpagos que incidieron en un "caldo original" hace billones de años.

Como hemos descrito en este libro, los equilibrios en la naturaleza son tan delicados y numerosos, que es completamente irracional aducir que se produjeron "por casualidad". Independientemente del esfuerzo que hagan los que no pueden liberarse de esas irracionalidad, los signos de Dios en los cielos y en la Tierra son totalmente obvios e innegables.

Dios es el Creador de los cielos y de la tierra y de lo que entre ellos hay.

Los signos de Su existencia han abarcado y abarcan todo el universo.

F I N

N O T A S

1. Arthur Koestler, Janus: A Summing Up, New York: Vintage Books, 1978, p. 250.

2. Andrei Linde, "The Self-Reproducing Inflationary Universe", Scientific American, vol. 271, 1994, p. 48.

3. George Politzer, Principes Fondamentaux de Philosophie, Editions Sociales, Paris 1954, p. 84.

h. La "constante cósmica", según Einstein, es una nueva fuerza "antigravitatoria" que, contrariamente a lo que sucede con otras fuerzas, no proviene de ninguna fuente en particular sino que está inserta en la propia estructura del tiempo. Einstein sostenía que el espacio-tiempo tenía una tendencia intrínseca a expandirse y que tendría un valor que equilibraría exactamente la atracción de toda la materia en el universo, de modo que sería posible la existencia de un universo estático. Así lo explica Stephen W. Hawking en su libro Historia del Tiempo (Editorial Crítica, Grijalbo S. A., Argentina, 1988, p. 65).

4. S. Jaki, Cosmos and Creator, Regnery Gateway, Chicago, 1980, p. 54.

5. Stephen Hawking, Evreni Kucaklayan Karinca, Alkim Publishing, 1993, pp. 62-63.

6.Henry Margenau, Roy Abraham Vargesse, Cosmos, Bios, Theos, La Salle IL: Open Court Publishing, 1992, p. 241.

7. Hugh Ross, The Creator and the Cosmos: How Greatest Scientific Discoveries of The Century Reveal God, Colorado: Nav Press, edición revisada, 1995, p. 76.

8. William Lane Craig, Cosmos and Creator, Origin and Design, Spring 1996, vol. 17, p. 19. Este es el modelo de Friedmann, el cual fue descartado por Stephen Hawking argumentando que es imposible determinar lo que sucedería después del Bing Bang, pues toda capacidad de predicción fallaría aunque hubiese acontecimientos anteriores al mismo.

9. William Lane Craig, Cosmos and Creator, Origin and Design, Spring 1996, vol. 17, p. 19.

10. William Lane Craig, Cosmos and Creator, Origin and Design, Spring 1996, vol. 17, p. 20.

11. Christopher Isham, "Space, Time and Quantum Cosmology", trabajo presentado en la conferencia "Dios, el Tiempo y la Física Moderna", Marzo 1990, Origin and Design, Spring 1996, vol. 17, p. 27.

12. R. Brout, Ph. Spindel, "Black Holes Dispute", Nature, vol. 337, 1989, p. 216.

13. Herbert Dingle, Science at the Crossroads, London: Martin Brian and O'Keefe, 1972, p. 31-32.

El propio Stephen Hawking dice: "Me gustaría subrayar que esta idea de que tiempo y espacio deben ser finitos y sin frontera es exactamente una propuesta: no puede ser deducida de ningún otro principio...". Es decir, reconoce que puede estar diciendo algo incorrecto. (Historia del Tiempo, Grijalbo, 1988, Argentina, p. 182).

En cuanto a como se juega con las palabras, lo dice el propio Stephen Hawking: "Así que, tal vez, ... lo que llamamos real es simplemente una idea que inventamos para ayudarnos a describir cómo pensamos que es el universo. Pero, de acuerdo con el punto de vista que expuse en el capítulo 1, una teoría científica es justamente un modelo matemático que construimos para describir nuestras observaciones: existe únicamente en nuestras mentes". (Historia del Tiempo, Grijalbo, 1988, Argentina, p. 185).

14. Stephen Hawking, Historia del Tiempo, Editorial Crítica, Grijalbo SA, Bs. As., Argentina, 1988, p. 164.

15. John Maddox, "Down with the Big Bang", Nature, vol. 340, 1989, p. 378.

16. H. P. Lipson, "A Physicist Looks at Evolution", Physics Bulletin, vol. 138, 1980, p. 138.

17. Paul Davies, Superforce: The Search for a Grand Unified Theory of Nature, 1984, p. 184.

18. Fred Hoyle, The Intelligent Universe, London, 1984, pp. 184-85.

19. Paul Davies, Superforce: The Search for a Grand Unified Theory of Nature, 1984, p. 184.

20. Bilim ve Teknik (Ciencia y Técnica) 201, p. 16.

21. Stephen Hawking, Historia del Tiempo, Editorial Crítica, Grijalbo SA, Bs. As., Argentina, 1988, p. 163.

22. Paul Davies, God and the New Physics, New York: Simón and Schuster, 1983, p. 189.

23. Michael Denton, Nature's Destiny: How the Laws of Biology Reveal Purpose in the Universe, The New York: The Free Press, 1998, pp. 12-13.

24. Paul Davies, The Accidental Universe, Cambridge: Cambridge University Press, 1982, Prólogo.

25. Hugh Ross, The Creator and the Cosmos, p. 122-23.

26. Roger Penrose, The Emperor's New Mind, 1989; Michael Denton, Nature's Destiny, The New York: The Free Press, 1988, p. 9.

27. George Greenstein, The Symbiotic Universe, p. 27.

28. Hugh Ross, Design and the Anthropic Principle, Reasons To Believe, CA, 1988.

29. Hugh Ross, The Creator and the Cosmos, p. 123.

30. Paul Davies, The Cosmic Blueprint, London: Penguin Books, 1987, p. 203.

31. Paul Davies, Superforce, New York: Simon and Schuster, 1984, pp. 235-36.

32. George Greenstein, The Symbiotic Universe, p. 38.

33. Grolier Multimedia Encyclopedia, 1995.

34. Grolier Multimedia Encyclopedia, 1995.

35. La resonancia mencionada aquí ocurre de la siguiente manera: cuando se fusionan los núcleos de dos átomos, el nuevo núcleo que emerge toma el total de la energía de los dos que lo formaron y su energía cinética. Este núcleo nuevo trabaja para alcanzar un nivel determinado dentro de la escala de energía natural de los átomos. Sin embargo, esto es posible solamente si el total de energía que recibe corresponde a ese nivel de energía. Si no es así, el nuevo núcleo se descompone enseguida. Para que éste sea estable, la energía que acumuló y el nivel de energía natural deberán ser iguales. Cuando esa igualdad se logra, ocurre la "resonancia". De todos modos esta resonancia es de una concordancia sumamente rara, con una probabilidad muy reducida de lograrse.

36. George Greenstein, The Symbiotic Universe, pp. 43-44.

37. Paul Davies, The Final Three Minutes, New York: BasicBooks, 1994, pp. 49-50. (Citado de Hoyle).

38. Fred Hoyle, "The Universe: Past and Present Reflections", Engineering and Science, November 1981, pp. 8-12.

39. Fred Hoyle, Religion and the Scientists, London: SCM, 1959; M. A. Corey, The Natural History of Creation, Maryland: University Press of America, 1995, p. 341.

40. George Greenstein, The Symbiotic Universe, p. 100.

41. George Greenstein, The Symbiotic Universe, p. 100.

42. George Greenstein, The Symbiotic Universe, pp. 64-65.

43. W. Press, "A Place for Teleology?", Nature, vol. 320, 1986, p. 315.

44. Guy Murchie, The Seven Mysteries of Life, Boston: The Houghton Mifflin Company, 1978, p. 598.

45. Michael Denton, Nature's Destiny, p. 11.

46. George Greenstein, The Symbiotic Universe, p. 21.

47. Jeremy Rifkin, Entropy: A New World View, New York, Viking Press, 1980, p. 6.

48. Max Planck, alocución de Mayo de 1937, citada en A. Barth, The Creation (1968), p. 144.

49. Paul Davies, The Accidental Universe, (1982) Cambridge: Cambridge University Press. Prefacio.

50. Albert Einstein, Letters to Maurice Solovine, 1956, pp. 114-15.

51. Michael A. Corey, God and the New Cosmology: The Anthropic Design Argument, Maryland: Rowman and Littlefield Publishers Inc., 1993, p. 259.

52. G. W. Wetherill, "How Special is Jupiter?", Nature, vol. 373, 1995, p. 470.

53. Michael Denton, Nature's Destiny, p. 262.

54. F. Press, R. Siever, Earth, New York: W. H. Freeman, 1986, p. 2.

55. Ver: Harun Yahya, El Engaño del Evolucionismo: El Colapso Científico del Darwinismo y su Fundamento Ideológico", Al-Attique Publishers, 2001, Canadá. (También on line: www.islamicinstitute.com, Islamic Institute of the Americas, Canadá - Argentina, Edición Revisada, 2001).

56. Michael Denton, Nature's Destiny, p. 106.

57. F. Press, R. Siever, Earth, New York: W. H. Freeman, 1986, p. 4.

58. F. Press, R. Siever, Earth, New York: W. H. Freeman, 1986, p. 4.

59. F. Press, R. Siever, Earth, New York: W. H. Freeman, 1986, p. 4.

60. Michael Denton, Nature's Destiny, p. 121.

61. James J. Lovelock, Gaia, Oxford: Oxford University Press, 1987, p. 71.

62. Michael Denton, Nature's Destiny, p. 127.

63. Michael Denton, Nature's Destiny, p. 128.

64. Hugh Ross, The Fingerprint of Good: Recent Scientific Discoveries Reval the Unmistakable Identity of the Creator, Oranga, California, Promise Publishing, 1991, pp. 129-32.

65. Ian M. Campbell, Energy and the Atmosphere, London: Wiley, 1977, pp. 1-2.

66. Ian M. Campbell, Energy and the Atmosphere, London: Wiley, 1977, pp. 1-2.

67. George Wald, "Life and Light", Scientific American, 1959, vol. 201, pp. 92-108.

68. El rango cercano al infrarrojo se ubica en los rayos que van desde 0,70 de micrón --donde finaliza la luz visible-- hasta 1,50 de micrón.

69. Este rango estrecho se ubica en los rayos ultravioletas que van desde 0,29 de micrón hasta 0,32 de micrón.

70. George Greenstein, The Symbiotic Universe, p. 96.

71. George Greenstein, The Symbiotic Universe, pp. 96-97.

72. Esta cadena de reacciones que tiene lugar en el ojo es realmente mucho más compleja. La luz que llega al ojo pasa a través de las lentes y cae en la retina en la parte de atrás del ojo. Al incidir la luz allí, un fotón interactúa con una molécula llamada 11-cis-retinal. El cambio en la forma de la molécula retinal fuerza el cambio de la forma de la proteína --rodopsina--, a la cual la retinal está estrechamente ligada. Esta metamorfosis altera su comportamiento. Pasa a llamarse ahora metarhodopsina II y se pega a otra proteína llamada transducina. La transducina estaba ligada a una molécula pequeña llamada GDP, pero cuando interactúa con la metarhodopsina II cae la GDP y otra molécula llamada GTP se une a la transducina.

Ahora tenemos juntas dos proteínas y una molécula pequeña. Este conjunto llamado GTP-transducina-metarhodopsina II, se liga a otra proteína que es la fosfodiesterasa y adquiere entonces la capacidad de "cortar" a una molécula llamada GMPc. Inicialmente en la célula hay muchas moléculas GMPc, pero la fosfodiesterasa reduce su concentración del mismo modo que al sacar el tapón de una bañera llena de agua se reduce el nivel de ésta.

Otra proteína que se liga a la GMPc se llama canal de iones y actúa como una apertura que permite la entrada de iones de sodio en la célula. Al mismo tiempo otra proteína las bombea activamente al exterior. La acción del canal de iones y la bomba mantienen el nivel de iones de sodio en la célula dentro de límites estrechos.

Cuando la cantidad de GMPc se reduce debido al desdoblamiento por medio de la fosfodiesterasa, el canal de iones se cierra, haciendo que se reduzca la concentración de iones de sodio, cargados positivamente. Esto provoca un desbalance de cargas a través de la membrana celular, lo cual finalmente produce una corriente que es transmitida por el nervio óptico al cerebro. El resultado de ello, después de ser interpretado por el cerebro, es la visión. (Citado del libro de Michael Behe, "La Caja Negra de Darwin", New York: Free Press, 1996, pp. 18-21).

Esta es una versión muy breve y simplificada de cómo se produce la visión. Si las reacciones señaladas fuesen las únicas en producirse en la célula, la provisión de 11-cis-retinal, GMPc y iones de sodio, se agotaría enseguida. Muchos mecanismos restaurarían las células a su estado original.

Asimismo, las reacciones descritas antes están lejos de ser una explicación bioquímica completa de cómo se cumplimenta el proceso que nos permite ver. Se trata sólo de algo muy resumido. Pero de todos modos lo relatado sugiere que la visión es un mecanismo muy perfecto y complicado que nunca puede acaecer por medio de la evolución.

73. Michael Denton, Nature's Destiny, pp. 62, 69.

74. Michael Denton, Nature's Destiny, p. 55.

75. Encyclopaedia Britannica, 1994, 15ª edición, volumen 18, p. 203.

76. John Ray, The Wisdom of God Manifested in the World of Creation, 1701; Michael Denton, Nature's Destiny, p. 73.

77. Lawrence Henderson, The Fitness of the Environment, Boston: Beacon Press, 1958, Prólogo.

78. El calor latente es aquel que no modifica la temperatura del del agua pero posibilita pasarla del estado sólido al líquido o de éste al gaseoso. Cuando el hielo se calienta para derretirlo, éste llega a 0°C y luego no se produce ningún aumento de la temperatura aunque se lo siga calentando. Pero ya no se trata de hielo lo que tenemos, pues el mismo se disuelve y se convierte en agua. El calor que se necesita para convertir el estado sólido en líquido aunque no se produzca ninguna diferencia térmica, es el calor "latente".

79. Lawrence Henderson, The Fitness of the Environment, Boston: Beacon Press, 1958, Prólogo.

80. Michael Denton, Nature's Destiny, p. 32.

81. Harold J. Morowitz, Cosmic Joy and Local Pain, New York: Scribner, 1987, pp. 152-53.

82. Michael Denton, Nature's Destiny, p. 33.

83. Michael Denton, Nature's Destiny, pp. 35-36.

84. "Science Finds God", Newsweek, 27 de julio de 1998.

85. Robert E. D. Clark, The Universe: Plan or Accident?, London, Paternoster Press, 1961, p. 98.

86. Fred Hoyle, Religion and the Scientists, London: SCM, 1959; M. A. Corey, The Natural History of Creation, Maryland: University Press of America, 1995, p. 341.

87. David Burnie, Life, Eyewitess Science, London: Dorling Kindersley, 1996, p. 8.

88. Nevil V. Sidgwick, The Chemical Elements and Their Compounds, vol 1, Oxford: Oxford University Press, 1950, p. 490.

89. Nevil V. Sidgwick, The Chemical Elements and Their Compounds, vol 1, p. 490.

90. J. B. S. Haldane, "The Origin of Life", New Biology, 1954, vol. 16, p. 12.

91. Michael Denton, Nature's Destiny, pp. 115-116.

92. Lawrence Henderson, The Fitness of the Environment, Boston: Beacon Press, 1958, pp. 247-48.

93. L. L. Ingraham, "Enzymic Activation of Oxygen", Comprehensive Biochemistry, (ed. M. Florkin, E. H. Stotz), Amsterdam: Elsevier, vol. 14, p. 424.

94. La cuestión de cómo se originó el complicado sistema de enzimas que posibilita la absorción de oxígeno por parte del sistema respiratorio, es una de las cuestiones que la teoría de la evolución resulta incompetente para explicarla. Este sistema tiene una complejidad irreductible, es decir, no puede funcionar a menos que todos sus componentes lo hagan perfectamente. Por esta razón es difícil sostener que el sistema se desarrolló de formas simples a complejas, como sugiere el evolucionismo. El profesor Demirsoy, biólogo de la Universidad Hacettepe de Ankara y prominente defensor de la teoría de la evolución en Turquía, confiesa lo siguiente en la materia: "De todos modos aquí existe un gran problema. La mitocondria usa un determinado número de enzimas durante el proceso de división (con el oxígeno). La ausencia de una sola de esas enzimas detiene el funcionamiento de todo el sistema. Además no es lógico que el sistema para obtener energía del oxígeno se hubiese instituido paso a paso, pues solamente el sistema completo c