EL SER HUMANO
LA
CREACION EN EL UTERO O MATRIZ
Si la
persona no usa el sentido común y se pregunta, ¿cómo apareció la vida?,
adoptará una posición ilógica diciéndose, ¡¡apareció de un modo u otro!!. Con
ese razonamiento se empieza a llevar una vida en la que no se prestará ninguna
atención a ese tipo de preguntas o cuestiones.
Sin
embargo, una persona con sentido común debería pensar cómo fue creada y
determinar, en consecuencia, el sentido de la vida. No debe temer, como le
ocurre a algunos, llegar a la conclusión de que fue "creado". Quienes
temen reconocer que fueron creados es porque no desean verse obligados en nada
frente al Creador, no quieren "deberle nada" al Creador. Y en los
casos que reconocen que han sido creados, no quieren cambiar el estilo de vida,
los hábitos e ideología que poseen. Por lo tanto, huyen de la obediencia a su
Creador. Quienes niegan a Dios y quienes "negaron injusta y altivamente
(Sus signos) a pesar de estar convencidos de ellos" (Corán 27:14) ,
como los describe el Corán, adoptan esa actitud psicológica.
Por
otra parte, una persona que justiprecia la vida con sabiduría y sentido común,
no sentirá o percibirá otra cosa más que los signos de la creación de Dios.
Reconocerá que su existencia depende de la cooperación de miles de sistemas complicados,
a ninguno de los cuales inventa o controla. Entenderá que es "creada"
y, al conocer a su Creador, intentará comprender el propósito para el que El la
"creó".
Para
cualquiera que busque comprender el sentido de la creación de Dios, hay un
libro guía: el Corán, el cual fue enviado por el Creador a todos los seres
humanos en la tierra.
Que el
fenómeno de la creación tenga lugar precisamente como lo describe el Corán,
acarrea designios significativos para las personas de entendimiento.
Las
páginas que siguen incluyen información diversa para los que poseen juicio y
sentido común, muestran como "fueron creados" y la maravilla de esa
creación.
La
historia de la creación del ser humano se inicia en dos sitios distintos, muy
lejos uno del otro. El ser humano se encamina a la vida por medio de la unión
de dos substancias separadas, presentes en los cuerpos de hombres y mujeres,
creadas de manera totalmente independiente y, no obstante, en perfecta armonía.
Es cierto que el esperma no es producido en el cuerpo del hombre por medio de
la voluntad y control del hombre, así como tampoco se forma el huevo en el
cuerpo femenino por medio del control y voluntad de la mujer. En realidad, ni
siquiera son conscientes de que se produce eso.
" Nosotros
os creamos. ¿Por qué, pues, no aceptáis? Y ¿qué os parece el semen que
eyaculáis? ¿Lo creáis vosotros o somos Nosotros los creadores? " (Corán.
56:57-59)
Es
obvio que ambas sustancias, la que proviene del hombre y la que proviene de la
mujer, son creadas en armonía entre sí. La creación de esas dos substancias, su
unión y transformación en un nuevo ser humano son, realmente, grandes milagros.
LOS
TESTICULOS Y EL ESPERMA
El
esperma, que constituye el primer paso en la creación de un nuevo ser humano,
se produce "fuera" del cuerpo del hombre. El motivo de ello es que su
producción es posible solamente en un medio dos grados más frío que la
temperatura normal del cuerpo. Con el objeto de mantener la temperatura en ese
nivel, los testículos cuentan con una piel especial. Se encoge cuando hace frío
y se expande cuando hace calor, manteniendo una temperatura constante. ¿Es el
propio hombre el que "regula" y arregla este delicado equilibrio? Por
cierto que no. Ni siquiera es consciente de ello. Quienes resisten reconocer el
hecho de la creación pueden decir solamente que se trata de "una función
compleja del cuerpo humano". Pero esa definición no es más que un
"simple nombre".
Los
espermatozoides, producidos en los testículos en una proporción de mil por
minuto, tienen un diseño especial para que viajen al ovario de la mujer, viaje
que realizan como si "conociesen" el lugar. El espermatozoide se
compone de una cabeza, un cuello y una cola. La cola le ayuda a moverse en el
útero como un pez.
La
cabeza, que contiene una parte del código genético del bebé, está cubierta con
un escudo protector especial. La función de ese escudo se manifiesta al entrar
al útero de la madre. Allí el medio ambiente es muy ácido. Está claro que el
espermatozoide fue cubierto con ese escudo protector por "alguien"
que es consciente de la acidez mencionada. (El propósito de ese medio ácido es
proteger a la madre de los microbios).
En el
útero no se eyaculan solamente millones de espermatozoides. El semen (esperma)
es una mezcla de varios tipos de fluidos. El Corán subraya esto.
" ¿Ha
pasado el hombre por un período de tiempo en que no era nada digno de mención?
Hemos creado al hombre de una gota, de ingredientes, para ponerle a prueba. Le
hemos dado el oído, la vista. " (Corán 76:1-2)
Esos
fluidos dentro del semen contienen azúcar, que provee la energía que necesita
el espermatozoide. Además, su composición básica tiene varias funciones, como
ser la de neutralizar los ácidos a la entrada del útero de la madre y el
mantener fluido el medio para que los espermatozoides se deslicen. (Aquí vemos
nuevamente que las dos existencias independientes son creadas en armonía
mutua). El espermatozoide hace un viaje difícil dentro del cuerpo de la mujer,
hasta que alcanza el óvulo. Independientemente de lo que se esforzaron y
lucharon, al óvulo solamente llegan mil espermatozoides de los 200-300 millones
que empezaron la carrera.
EL
OVULO
En
tanto que el espermatozoide está diseñado en consonancia con el óvulo, éste,
por otra parte, está preparado para ser la semilla de la vida en un medio
totalmente distinto. La mujer no percibe que, en primer lugar, un óvulo maduro
es dejado en la cavidad abdominal y luego es asido en los brazos colocados al
final de los apéndices en el útero, llamados trompas de falopio. El óvulo
después empieza a avanzar con la ayuda de los pelitos al interior de la trompa
de falopio. El tamaño del óvulo es la mitad de una partícula de sal. Es en la
trompa de falopio donde se encuentran el óvulo y el espermatozoide. El óvulo
empieza a secretar un fluido especial, con la ayuda del cual el espermatozoide
lo ubica. Debemos tener presente que cuando decimos que el óvulo "comienza
a secretar" no estamos hablando de una persona o ser consciente. No se
puede explicar por medio de la coincidencia casual que una masa de proteínas
"decida" ese acto "por sí misma", y luego
"prepare" y secrete un compuesto químico para atraer al
espermatozoide. Allí opera, evidentemente, un designio.
En
resumen, el sistema de reproducción del cuerpo está diseñado para unir el óvulo
y el espermatozoide. Esto significa que el sistema reproductor femenino está
creado en concordancia con las necesidades de los espermatozoides y éstos son
creados de acuerdo con las necesidades del medio dentro del cuerpo de la mujer.
ENCUENTRO
DEL ESPERMATOZOIDE Y EL OVULO
Cuando
el espermatozoide se aproxima más al óvulo que va a fertilizar, éste
"decide" secretar un fluido especial que disuelve el
"escudo" protector que posee el primero. A continuación la enzima
solvente en el extremo del espermatozoide pasa a actuar y perfora la membrana
del óvulo, lo cual permite entrar al espermatozoide. Todos los espermatozoides
alrededor del óvulo pugnan por entrar, pero generalmente sólo uno lo fertiliza.
El
versículo coránico que describe esta etapa es muy interesante. Se dice que el
ser humano está hecho de un fluido, es decir, el semen.
" Luego,
ha establecido su descendencia de un extracto, de líquido poco
apreciado. " (Corán 32:8)
Como
nos informa el versículo, no es el propio fluido que lleva los espermatozoides
el que fertiliza el óvulo, sino solamente un "extracto" del mismo.
Solamente un espermatozoide de ese conjunto es el agente fertilizador. Y
además, ese papel lo cumplen los cromosomas, que son un "extracto"
del espermatozoide.
Luego
que el óvulo permite entrar a un espermatozoide, no deja que entre ningún otro.
Ello se debe a que el campo eléctrico que se forma alrededor está cargado
negativamente, y apenas entra el espermatozoide se vuelve positivo. Por lo
tanto el óvulo fecundado empieza a repeler a los espermatozoides que están en
el exterior, pues tienen la misma carga eléctrica.
Esto
significa que las cargas eléctricas de ambas sustancias, formadas independiente
y separadamente una de otra, también están en concordancia entre sí.
Finalmente,
el ADN en el espermatozoide y el ADN en el óvulo, se combinan. Ahora está
puesta la primera semilla, la primera célula de un nuevo ser humano en la
matriz de la mujer: el cigoto.
EL
COAGULO CUELGA EN EL UTERO...
Cuando
el espermatozoide se une con el óvulo como se describió antes, queda
constituida la esencia del bebé que nacerá. Esta célula conocida como
"cigoto", comenzará a crecer inmediatamente por división y
eventualmente se convertirá en "un pedazo de carne". Sin embargo, el
cigoto no pasa su periodo de desarrollo en el vacío. Se adhiere al útero como
las raíces que se fijan firmemente en la tierra por medio de sus zarcillos. A
través de ese vínculo el cigoto puede obtener del cuerpo de la madre la
substancia esencial para su desarrollo.
Es
evidente que hace catorce siglos nadie podía conocer este detalle, al no poseer
un entendimiento cabal de la fisiología. Es muy interesante que Dios, en el
Corán, siempre se refiere al desarrollo del cigoto en la matriz de la madre
como un "coágulo de sangre":
"
¡Recita en el nombre de tu Señor, Que ha creado, ha creado al hombre de sangre
coagulada! ¡Recita! Tu Señor es el Munífico " (Corán 96:1-3)
" ¿Cree
el hombre que no van a ocuparse de él? ¿No fue una gota de esperma eyaculada y,
luego, un coágulo de sangre. Él lo creó y le dio forma armoniosa. E hizo de él
una pareja: varón y hembra. " (Corán 75:36-39).
En
árabe, el sentido de "coágulo de sangre" es: "algo que cuelga de
un lugar". El término es usado literalmente para describir la sanguijuela
que se adhiere al cuerpo para absorber sangre. Resulta obvio que es el mejor
término posible para describir el cigoto que se adhiere a la pared del útero y
absorbe allí su sustento.
El
Corán nos revela más acerca del cigoto. Éste, luego de adherirse al útero perfectamente,
empieza a desarrollarse. Entretanto el útero de la madre se llena con un fluido
llamado "líquido amniótico", el cual rodea el cigoto. La función más
importante de ese líquido en que se desarrollará el bebé, es protegerlo de los
golpes provenientes del exterior. En el Corán se revela este hecho así:
" ¿No
os hemos creado de un líquido poco apreciado, que hemos depositado en un
receptáculo seguro? " (Corán 77:20-21)
Toda
esto que se comunica acerca de la formación del ser humano en el Corán demuestra
que éste proviene de una fuente que conoce el suceso hasta en sus más mínimos
detalles. Y ello prueba que el Corán es la palabra de Dios.
Por
otro lado, el embrión que se veía previamente como un gel, se transforma para
darle al cuerpo la posibilidad de ponerse vertical. Las células, que al
principio eran todas iguales, empiezan a especializarse: unas forman los ojos
con sensibilidad a la luz; otras los nervios con sensibilidad al calor y al
frío; algunas más se hacen sensibles a las vibraciones o sonidos. ¿Esas
diferenciaciones las deciden las células por sí mismas? ¿Deciden por sí mismas
formar el corazón o el ojo y luego pasan a desarrollar esa tarea increíble? ¿O
será que son creadas para cumplir con esos propósitos?. La sabiduría, el
sentido común, el intelecto y el alma se avienen al último criterio.
Al fin
de ese proceso el bebé completa el desarrollo en la matriz de la madre y es
traído al mundo. Ahora es cien millones de veces más grande y 6 billones de
veces más pesado que como era al inicio...
Esta
es la historia de nuestro primer paso a la vida. ¿Qué puede ser más importante
para un ser humano que el descubrir el propósito de esa creación tan asombrosa?
Es
ilógico pensar que todas esas funciones complicadas ocurran "por su propia
voluntad". Nadie tiene el poder para crearse a sí mismo, a otra persona o
cualquier otro objeto. Es Dios quien crea todo lo descrito hasta ahora, en cada
uno de sus pasos, en cada etapa, en cada instante.
" Dios
os ha creado de tierra; luego, de una gota; luego hizo de vosotros parejas.
Ninguna hembra concibe o pare sin que El lo sepa. Nadie muere a edad avanzada o
prematura que no esté eso en una Escritura. Es cosa fácil para
Dios. " (Corán 35:11)
"Una
gota de esperma" que se transforma en un ser humano, nos da un cuerpo con
millones de delicados equilibrios. Aunque no seamos conscientes, existen
mecanismos extraordinariamente complejos y delicados que nos ayudan a
sobrevivir. Todos esos sistemas son diseñados y operados por Dios, el único
Dueño, Creador y Señor del ser humano, para que éste comprenda que "es
hecho".
El ser
humano es una existencia creada por Dios. Y puesto que es creado, no va a ser
"dejado sin control (hecho sin un propósito)".
LA
LECHE MATERNA
El
alimento de un nuevo ser humano --ser que se ha desarrollado a partir de la
conjunción de un espermatozoide y un óvulo y una sucesiva transformación que da
finalmente nacimiento al bebé-- es un milagro en sí mismo. La leche materna es
el mejor nutriente posible, y no se produce con la ayuda de la madre ni de
ninguna otra persona.
Gracias
a las substancias que la componen, es una fuente alimenticia excelente para el
recién nacido, y también aumenta la resistencia del bebé y de la madre a las
enfermedades. Los médicos están de acuerdo que el alimento artificial debería
usarse solamente si la leche de la madre no es adecuada. Los recién nacidos
deberían ser alimentados con la leche materna, especialmente durante los
primeros meses de vida. Veamos ahora algunas características de esa leche.
( El
aspecto más interesante es que su concentración se modifica según las fases del
desarrollo del bebé. La cantidad de calorías y el contenido de alimento se
modifican en función de si el alumbramiento fue prematuro o normal. Si fue
prematuro, la concentración de grasa y proteína es más alta porque el bebé
necesita más calorías.
( Los
elementos del sistema inmune que necesita el bebé, como los anticuerpos o
células defensivas, le son suministrados ya listos por medio de la leche
materna. Esos elementos, como soldados profesionales, defienden el cuerpo del
bebé --al que no pertenecen-- y lo protegen de sus enemigos.
( Es
bactericida. Aunque las bacterias aparecen en la leche común (de vaca) si es
dejada a temperatura ambiente durante seis horas, no se presentan en la leche
materna durante el mismo período de tiempo.
(
Protege al bebé de la arteriosclerosis.
( Es
rápidamente digerida por el bebé.
Sabemos
que ninguno de los alimentos artificiales para bebés, producidos en los
laboratorios modernos por dietistas expertos, es tan provechoso como la leche
materna natural. ¿Quién produjo esa leche del bebé en el cuerpo de la madre
--aunque ella misma es inconsciente de su producción-- que es superior a la
producida en condiciones de laboratorio? Queda muy claro que la leche materna
es producida por el Creador para el bebé, quien necesita de ella...
LOS
MECANISMOS EN NUESTRO CUERPO
Dios
nos dice en muchos versículos del Corán que prestemos atención a la creación
del ser humano y nos invita a reflexionar sobre cómo fue creado.
" ¡Hombre!
¿Qué es lo que te ha engañado acerca de tu noble Señor, Que te ha creado, dado
forma y disposición armoniosas, Que te ha formado del modo que ha querido? (Corán
82:6-8)
El ser
humano es una de las existencias con los sistemas más excelentes, sofisticados
y asombrosos en la naturaleza, moldeado proporcionadamente por Dios.
El
cuerpo humano es una cantidad de carne y hueso de unos 60 - 70 kilogramos de
peso. Como se sabe, la carne es uno de los materiales más delicados en la
naturaleza. A la intemperie se descompone en un par de horas, se llena de
gusanos y pasa a tener un olor insoportable a los pocos días. Esa sustancia
endeble constituye una gran parte del cuerpo humano. Sin embargo, se mantiene
sin estropearse ni carcomerse durante 70 - 80 años gracias a la circulación
sanguínea que la alimenta y gracias a la piel que la protege de las bacterias
externas.
Por
otra parte, las habilidades del cuerpo son grandiosas. Cada uno de los cinco
sentidos es un milagro. El ser humano pasa a conocer el mundo exterior a través
de esos sentidos y lleva una vida tranquila gracias a la integridad de los
mismos. Los detalles que se observan al investigar los sentidos de la visión,
del olfato, del tacto, de la audición y del gusto, y el diseño de todos ellos
con una perfección total, son, cada uno, parte de las evidencias que prueban la
existencia del Creador.
Las
estructuras milagrosas que encierra el cuerpo humano no se limitan a los cinco
sentidos. Cada uno de los órganos que facilitan nuestra vida es un milagro en
sí mismo. Y su funcionamiento en conjunto cubre nuestras necesidades.
Imaginémonos lo difícil que nos sería la vida si fuésemos creados sin manos.
¿Cuál sería la situación si no tuviésemos piernas o si el cuerpo estuviese
cubierto de espinas, escamas o un caparazón duro en vez de piel?
Además,
los sistemas complejos en el cuerpo humano --como el de la respiración y la
alimentación, los mecanismos de reproducción y defensa, y su propia estética--
son, cada uno por separado, maravillosos.
Como
vimos, en el cuerpo humano hay muchos equilibrios delicados. La perfecta
relación de los sistemas totalmente interdependientes, capacitan al ser humano
para llevar a cabo sus funciones vitales sin problemas.
Por
otra parte, todo eso lo hace sin ningún esfuerzo adicional o sin enfrentar
ningún tipo de dificultades. La mayoría de las veces la persona ni siquiera es
consciente de todo lo que sucede en su cuerpo: desconoce cuando se inicia y
cuando finaliza la digestión estomacal, desconoce el ritmo del corazón,
desconoce el transporte por parte de la sangre del material exactamente
requerido al lugar concreto de su utilización, desconoce el funcionamiento de
los sentidos de la visión y de la audición.
En el
cuerpo humano se ha establecido un sistema sin fallas que opera en
consecuencia. Esta es la creación de Dios, Quien regula todos los asuntos de
los cielos y de la tierra y de cuanto hay entre ellos. Dios crea todo, cada
detalle y cada existencia que hay en el universo. El diseño que observamos,
cuando examinamos minuciosamente el cuerpo humano, es evidencia de la unicidad
y completitud del arte de la creación de Dios.
Dios
nos invita a que prestemos atención a la perfección del universo:
" Es
(Dios) Quien ha creado siete cielos superpuestos. No ves ninguna contradicción
en la creación del Compasivo. ¡Mira otra vez! ¿Adviertes alguna falla? Luego
mira otras dos veces: tu mirada volverá a ti, cansada, agotada. " (Corán
67:3-4)
Unos
cuantos millones de delicados equilibrios en el cuerpo humano son como sigue:
Los
cinco sentidos están ordenados en completa coherencia con las necesidades
humanas. Por ejemplo, el oído puede sentir las vibraciones sonoras que se
encuentran solamente dentro de ciertos límites. En una primera observación
podría parecer que escuchar dentro de un rango más extenso sería ventajoso. Sin
embargo, los límites en la audición --llamado "umbral auditivo"--
están regulados con un propósito. Si tuviéramos oídos más sensibles tendríamos
que soportar en todo momento muchos ruidos que van desde el latir del corazón
hasta el crujir de los ácaros microscópicos en el suelo. La vida nos sería
entonces irritante.
Con el
sentido del tacto ocurre lo mismo. Los nervios sensibles al tacto ubicados bajo
la piel están hechos de manera perfecta y se encuentran en todo nuestro cuerpo.
Los nervios se encuentran amontonados especialmente en las extremidades de los
dedos, en los labios y en los órganos sexuales. Regiones de nuestro cuerpo
comparativamente "menos importantes", como la espalda, tienen menos nervios.
Esto es de gran ventaja para el ser humano. Imaginemos el caso contrario, es
decir, que las puntas de los dedos sean muy poco sensibles y que la mayoría de
los nervios se concentraran en la espalda. Indudablemente, esto sería muy
irritante pues, por un lado, no podríamos usar las manos correctamente, en
tanto que en la espalda se percibirían hasta las cosas más leves, como por
ejemplo, los pliegues de la camisa.
El
desarrollo de los órganos es un ejemplo de "equilibrio delicado".
Pensemos, por ejemplo, en el cabello y las pestañas. Aunque en definitiva se
trata de "pelos", no crecen de la misma manera en el mismo período.
Supongamos que las pestañas crecieran tan rápido como el cabello. Seguramente
dificultarían la visión y perjudicarían a uno de los órganos más vitales. Las
pestañas tienen un cierto largo que permanece constante. Si por cualquier
problema, como por ejemplo, el haberse quemado, se acortan, vuelven a crecer
hasta alcanzar su largo "ideal", deteniéndose allí.
Incluso
es muy importante la forma de las pestañas. Dado que tienen una suave
ondulación hacia arriba, no restringen la visión y dan a los ojos un aspecto
estético. Mientras crecen, son cubiertas por un aceite extraordinario secretado
por glándulas específicas ubicadas en el borde de los párpados. A eso se debe
que las pestañas no sean rectas y duras como un cepillo. Y en cada punto del
cuerpo nos encontramos con esta "sutil o ingeniosa regulación".
Este
tipo de creación puntuada (intermitente), se revela, de modo sorprendente, en
el bebe y en el adolescente. Por ejemplo, los huesos del cráneo del recién
nacido son muy maleables y pueden, en una medida limitada, encimarse. Esa
flexibilidad permite que el bebé asome la cabeza fuera del cuerpo de la madre
sin dañarse. Si los huesos no tuviesen esa flexibilidad, podrían romperse
durante el parto y lastimar severamente el cerebro del bebé.
Todos
los organismos del ser humano se desarrollan con la misma impecabilidad y
armonía entre sí. Por ejemplo, cuando se desarrolla la cabeza, el cráneo crece
junto con el cerebro. Si los huesos del cráneo se desarrollasen,
comparativamente, más lentamente que el cerebro, comprimiría a éste y
produciría enseguida la muerte del feto. El mismo equilibrio existe en otros
órganos como el corazón, los pulmones, el tórax, los ojos y las cuencas de los
ojos.
Para
poder ver el arte y el poder en la creación, conviene examinar las
extraordinarias estructuras de nuestro cuerpo. Cada parte del mismo es más
perfecta que las más avanzadas fábricas equipadas con tecnologías de punta y
exhibe la creación sin par de Dios, a la vez que demuestra Su soberanía sobre
todo el cuerpo.
LA
DIGESTION
La
saliva, que entra en juego al principio del proceso digestivo, humedece el
alimento de modo que pueda ser masticado fácilmente por los dientes y pasar sin
problemas al esófago. La saliva también es una substancia especializada para
transformar el almidón en azúcar por medio de sus propiedades químicas.
Pensemos lo que sucedería si no se secretara saliva en la boca. No seríamos
capaces de comer nada sólido y tendríamos que alimentarnos con líquidos o cosas
parecidas.
En el
sistema estomacal hay un equilibrio excelente. El alimento es disuelto por el
ácido clorhídrico (HCl). Este ácido es tan fuerte que podría corroer o destruir
incluso las paredes del estómago. Pero una solución llamada mucosidad, que se
segrega durante la digestión, cubre las paredes del estómago y provee una
protección excepcional contra los efectos desintegradores del ácido. Un error
en la composición de la mucosidad podría desbaratar su función protectora. El
ácido usado para la digestión, así como la mucosidad secretada para proteger al
estómago, se integran perfectamente. Cuando el estómago está vacío, no se
produce la secreción que fragmenta las proteínas de procedencia animal, como
las de la carne. En realidad, la secreción está presente, aunque no como
substancia con propiedades desintegradoras. Pero apenas entra al estómago
alimento con proteínas, se segrega HCl y actúa como ya dijimos. En
consecuencia, el estómago, constituido él mismo por proteínas, no es dañado por
el HCl cuando está vacío.
Es de
advertir que la "teoría de la evolución" no puede explicar nunca la
existencia de un sistema tan complejo porque defiende la idea de que las
estructuras complejas que nos rodean se desarrollan gradualmente a partir de
organismos primitivos, por medio de la acumulación (en el tiempo) de pequeñas
estructuras mejoradas, una tras otra. Y eso es precisamente lo que no se
produce. Es obvio que el sistema del estómago no pudo haberse desarrollado
gradualmente, paso a paso. Incluso la ausencia de un solo factor en ese sistema
haría colapsar el organismo. Será suficiente un ejemplo para comprender mejor
la incoherencia de la teoría de la evolución. Un organismo que desgastara su
propio estómago por medio del ácido que produce allí, destruiría primero ese
órgano, padeciendo muchos dolores, y después destruiría los demás órganos. El
organismo se moriría a causa de que se comería vivo a sí mismo.
El
líquido en el estómago adquiere la capacidad de fraccionar las proteínas
después de una serie de reacciones químicas. Si hubiese un organismo, según el
proceso de la teoría de la evolución, en el que no se pudiese llevar a cabo esa
elaboración química, es decir, en el que el líquido dentro del estómago no
pudiera fragmentar las proteínas, no sería capaz de digerir el alimento y
eventualmente moriría con una masa de alimento sin digerir en el estómago.
Veamos
este asunto desde otro punto de vista. Las células del estómago producen el
ácido allí. Estas células y otras de cualquier parte del cuerpo humano (por
ejemplo, las células de los ojos), son células gemelas que pasan a existir en
el proceso de división de la misma célula original en el útero de la madre.
Además, ambas células tienen la misma información genética, lo cual significa
que el banco de datos de ambas incluye la información genética de las proteínas
que necesita el ojo y que hacen a la producción de ácido en el estómago.
Sometiéndose a una orden que proviene de una fuente desconocida, las células
del ojo utilizan la información que les corresponde, cosa que también hacen las
células del estómago, y esas informaciones son tomadas de entre millones de
"archivos". ¿Qué pasa si las células del ojo, que producen las
proteínas que necesitan --por una razón que desconocemos--, empiezan a producir
el ácido que usa el estómago, del cual tiene la información necesaria? Si
sucediese algo así, la persona disolvería y "digeriría" su propio
ojo.
Continuemos
examinado el equilibrio que existe en nuestro cuerpo.
El
resto del proceso digestivo también está bien planeado. La parte útil del
alimento que ha sido digerida, es absorbida por el revestimiento del intestino
delgado y se difunde o reparte a través de la sangre. Dicho revestimiento está
cubierto de pliegues que se ven como una ropa arrugada. Sobre cada pliegue hay
pliegues más pequeños, llamados "vellos", que aumentan muy mucho la
superficie de absorción del intestino. En la superficie superior de las células
por encima del vello, hay salientes microscópicas llamadas
"microvellos". Estas salientes absorben el alimento y funcionan como
estaciones de bombeo. Los interiores de esas bombas están conectados al sistema
circulatorio a través de un sistema de conducción o transporte con diversas rutas.
Es así como, por medio del sistema circulatorio, llega a todo el cuerpo el
nutriente absorbido. Cada uno de los vellos tiene aproximadamente tres mil
microvellos. Un milímetro cuadrado en el revestimiento del intestino delgado
está cubierto aproximadamente por doscientos millones de microvellos. Es decir,
en un milímetro cuadrado operan doscientos millones de estaciones de bombeo,
que no se cansan ni se rompen, para mantener la vida humana. De ese modo, una
inmensa cantidad de bombas, que normalmente cubrirían un área muy grande, están
comprimidas en un espacio muy limitado. Ese sistema, asegurando que el cuerpo
aproveche al máximo el alimento que ingiere, mantiene nuestras vidas.
LA
RESPIRACION
La
respiración se basa en equilibrios delicados. El aire frío o sucio que
respiramos puede afectarnos la salud negativamente. Por eso el aire debe ser
calentado y limpiado antes de ser inhalado. La nariz está creada especialmente
para esa tarea. Los pelillos y la mucosidad nasal sobre las paredes de las
ventanas de la nariz filtran el aire y capturan las partículas de polvo que
entran allí. El aire se calienta mientras viaja por las aberturas nasales. Los
huesos nasales están especialmente estructurados de modo que el aire inhalado
pueda ir a los pulmones después de circular varias veces en la nariz y elevar
su temperatura. Le estructura que permite que el aire viaje varias veces dentro
de un pequeño hueso, solamente puede ser el resultado de algo proyectado. Si
los seres humanos intentaran crear ese efecto, lo podrían hacer solamente
después de cálculos muy complicados y complejos. El hecho de que exista esta
estructura especial que cubre las necesidades de otro sistema, es decir, que
limpia y calienta el aire que viaja a los pulmones, es una evidencia de que
ambos sistemas están creados especialmente por el mismo Creador. Después de esa
etapa el aire llega al tubo respiratorio humedecido y libre de polvo.
EL
ESQUELETO
El
esqueleto es una maravilla de ingeniería por sí solo. Es el sostén estructural
del sistema corporal. Protege órganos vitales como el cerebro, el corazón y los
pulmones y defiende y contiene los demás órganos internos. Dota al ser humano
con una capacidad superior para el movimiento que no puede ser imitado por
ningún mecanismo artificial. El tejido óseo no es inorgánico, como piensan
muchos. Es el banco mineral del cuerpo, incluyendo muchos minerales
importantes, como el calcio y el fosfato. En coherencia con las necesidades del
cuerpo, acumula o libera dichos minerales. Los huesos, asimismo, producen las
células rojas de la sangre.
Además
de funcionar el esqueleto perfectamente como estructura, los huesos que lo
forman poseen también una estructura excepcional. Al tener que ocuparse de
sostener y proteger el resto del cuerpo, son creados con la capacidad y fortaleza
necesarias. Para ello, son tenidas en cuenta las peores condiciones a
sobrellevar. Por ejemplo, el fémur puede aguantar una tonelada en posición
perpendicular. Increíblemente, a cada paso que damos soporta un peso
equivalente a tres veces el del cuerpo. Cuando un atleta practica salto en
alto, al aterrizar, cada centímetro cuadrado de la pelvis queda expuesto a una
presión de mil cuatrocientos kilogramos. ¿Qué es lo que hace que esta
estructura, formada por la división y réplica de la única célula original, sea
tan fuerte? La respuesta yace en la creación incomparable de los huesos.
Un
ejemplo de la tecnología contemporánea nos ayudará a ver mejor esto. Hay un
sistema de andamios que se usa en la construcción de edificios altos y grandes.
La estructura del andamio no es monolítica sino que consta de caños
entrecruzados y unidos por grapas. Con la ayuda de cálculos complejos,
factibles de hacer solamente en computadoras, podrían construirse puentes y
otros elementos industriales más fuertes y económicos.
La
estructura interna de los huesos es similar a la del sistema de andamios del
que hablamos. La única diferencia importante es que en los huesos el sistema es
más complicado y superior al diseñado por los hombres. Los huesos son
extraordinariamente fuertes y no obstante suficientemente livianos para un uso
confortable por parte del ser humano. Si el caso fuese lo opuesto, es decir, si
el interior de los huesos fuese duro y macizo como el exterior, sería demasiado
pesado para ser llevado por el cuerpo humano y se rompería o resquebrajaría
fácilmente al más leve golpe.
El
diseño perfecto de los huesos nos ayuda a vivir con tranquilidad y a cumplir
tareas muy difíciles sin sufrimientos. Otro rasgo de la estructura de los huesos
que ocupan ciertas partes del cuerpo es la flexibilidad. La caja torácica, que
protege órganos vitales como el corazón y los pulmones, se expande y se contrae
para permitir que el aire entre y salga de los pulmones.
La
elasticidad de los huesos puede cambiar con el tiempo. Por ejemplo, en las
mujeres, los huesos de la cadera se extienden en los últimos meses del
embarazo, separándose. Este es un detalle extremadamente importante porque
durante el parto permite que salga la cabeza del bebé sin ser aplastada.
Los
aspectos milagrosos de los huesos no se limitan a los descritos. Además de
flexibles, duraderos y livianos, también tienen la capacidad de autorrepararse.
Cuando un hueso se rompe, solamente hay que mantener unidas y firmes ambas
secciones para que suelde una con otra y se componga. Como resulta obvio, éste
al igual que otros procesos en el cuerpo, es extremadamente complejo y cuenta
con la colaboración de millones de células.
La
capacidad locomotora del esqueleto es otro detalle importante a considerar. Con
cada paso que damos, las vértebras de la columna ajustan los movimientos entre
sí. Ese movimiento continuo y la fricción podrían, normalmente, hacer que las
vértebras se desgastaran. Para evitar eso, entre vértebra y vértebra hay
cartílagos resistentes, llamados "discos", los cuales cumplen el
papel de absorber los golpes o sacudidas. A cada paso que damos, se ejerce una
fuerza desde el suelo sobre el cuerpo como reacción al peso del cuerpo, pero no
nos daña gracias a esa función de absorber las sacudidas que hay en la columna
vertebral y a la forma curvada por la que se "distribuye la fuerza"
en la misma. Si no existiese dicha estructura y flexibilidad especiales que
reduce la fuerza de la reacción, ésta se transmitiría directamente al cráneo y la
parte superior de la columna se introduciría en el cerebro.
Los
indicios de la creación también se hacen visibles en las superficies de
articulación de los huesos, las que no necesitan ser lubricadas aunque se
muevan continuamente durante toda la vida. Los biólogos realizaron
investigaciones para descubrir el motivo por el cual se elimina esa fricción.
Descubrieron
que la resolución de ello se podía considerar un "absoluto milagro de la
creación". Las superficies expuestas a fricciones están cubiertas con un
cartílago poroso delgado, debajo del cual hay un lubricante. En cualquier
momento que los huesos ejercen presión en las articulaciones, el lubricante
fluye por los poros y las superficies quedan resbaladizas "como si
estuvieran bañadas con aceite".
Todo
esto demuestra que el cuerpo humano es el resultado de un diseño perfecto y es
una creación superior. Dicho diseño nos permite hacer una gran variedad de
movimientos con mucha rapidez y facilidad.
Imaginemos
que todo no fuese tan perfecto y que la pierna estuviese compuesta de un solo
hueso largo. Entonces tendríamos serios problemas para caminar y estaríamos muy
incómodos o con muchas dificultades, en un cuerpo que no se podría usar.
Incluso tendríamos problemas para sentarnos y el hueso de la pierna se rompería
fácilmente debido a los movimientos forzados obligado a realizar. Sin embargo,
el esqueleto humano tiene una estructura que le permite todo tipo de
movimiento.
Dios
creó, y sigue creando, todas las características del esqueleto. Dios invita al
ser humano, a quien El creó, a meditar sobre esto:
" ...¡Mira
los huesos, cómo Nosotros los componemos y los cubrimos de carne!.. " (Corán
2:259).
El ser
humano debe meditar sobre ello y apreciar la potestad de Dios, Quien lo ha
creado, y estar agradecido a El. Si no procede así, perderá mucho. Dios, Quien
creó los huesos y los cubrió de carne, es capaz de recrearlos, como se dice en
el versículo:
" ¿No
ve el hombre que le hemos creado de una gota? Pues ¡ahí le tienes, porfiador
declarado! Nos propone una parábola y se olvida de su propia creación. Dice:
'¿Quién dará vida a los huesos, estando podridos? " (Corán 36:
77-79).
COORDINACION
En el
cuerpo humano todos los sistemas operan coordinadamente y en perfecta armonía,
con un propósito definido, es decir, para mantener al cuerpo con vida. Hasta el
más leve movimiento que hacemos todos los días, como el sonreír o respirar, es
el resultado de una coordinación perfecta.
Internamente
opera una red increíblemente complicada y extendida, que no se detiene por
ningún motivo. El propósito es la continuación de la vida. Esta coordinación es
particularmente visible en el sistema locomotor del cuerpo, porque incluso,
para los más pequeños movimientos, los sistemas óseo, muscular y nervioso deben
operar en perfecta colaboración.
La
precondición de la coordinación en el cuerpo es la entrega de una información
correcta, pues solamente entonces se pueden hacer nuevas evaluaciones. Para ese
propósito funciona en el cuerpo humano una red inteligente altamente
desarrollada.
En primer
lugar, deben conocerse los órganos involucrados y la relación entre ellos. Esa
información proviene de los ojos, del mecanismo de equilibrio en el oído
interno, de los músculos, las articulaciones y la piel. A cada segundo,
billones de segmentos de información son procesados y evaluados, dando lugar,
en consecuencia, a nuevas decisiones. El ser humano no es consciente del
proceso que ocurre en su cuerpo a una velocidad vertiginosa. Cuando se mueve,
ríe, grita, corre, come, y piensa, no hace ningún esfuerzo en la toma de
decisión. No obstante, por ejemplo, al sonreír levemente, operan al mismo
tiempo diecisiete músculos. Un solo músculo que no responda o que no funcione
correctamente, modifica la expresión del rostro. Para poder caminar operan en
conjunto cincuenta y cuatro músculos en los pies, piernas, cadera y espalda.
Existen
billones de receptores microscópicos en los músculos y en las articulaciones
que informan acerca de la condición del cuerpo en cada momento. Los mensajes
provenientes de esos receptores llegan al sistema nervioso central y se emiten
nuevas órdenes a los músculos de acuerdo a las evaluaciones hechas.
La
perfección de la coordinación corporal se comprenderá mejor con el ejemplo que
damos a continuación. Con el objeto de levantar la mano, se tiene que tensar el
hombro, deben contraerse y relajarse los músculos de adelante y de atrás del
brazo --llamados "biceps" y "triceps"-- y los músculos
entre el codo y la muñeca tienen que ceñir a esta última. En cada momento de la
acción, el sistema nervioso central recibe de inmediato la información
transmitida por millones de receptores en los músculos acerca de la posición de
éstos. A su vez el sistema nervioso central comunica a los músculos qué hacer
en el instante siguiente. Por supuesto, uno no es consciente de ninguno de esos
procesos, pero si se desea levantar la mano se lo hace correctamente.
Por
ejemplo, para mantener el cuerpo erguido, se evalúan, segundo a segundo,
billones de fragmentos de información que provienen a la vez de billones de
receptores en los músculos de las piernas, de los pies, de la espalda, del
abdomen, del tórax y del cuello, y se emite un número similar de órdenes a esos
músculos.
Tampoco
hacemos un esfuerzo adicional para hablar. El ser humano nunca calcula la separación
entre las cuerdas vocales, las veces que deben vibrar, en qué secuencia y con
qué frecuencia, y cuáles de los cientos de músculos en la boca, la lengua y la
garganta deberían contraerse o relajarse. Tampoco calculamos cuántos
centímetros cúbicos de aire deben llevarse a los pulmones y con qué rapidez y
frecuencia deben ser exhalados. ¡Eso no podríamos hacerlo ni aunque
quisiéramos! Incluso la pronunciación de una sola palabra es el resultado del
trabajo colectivo de muchos sistemas que van desde el respiratorio al nervioso
y desde el muscular al óseo.
¿Qué
sucedería en caso que hubiera un problema en esa coordinación? Podrían aparecer
expresiones distintas en el rostro cuando se quisiera sonreír, o podríamos no
poder caminar o hablar al querer hacerlo. Sin embargo, una persona normal puede
sonreír, conversar y caminar en cualquier momento, sin problemas, porque todo
lo mencionado aquí se cumple como resultado de la Creación, lo que requiere,
lógicamente, "una inteligencia y poder infinitos".
Por
esa razón, los seres humanos deberían recordar siempre que deben su existencia
a su Creador, Dios. El ser humano no tiene motivos para jactarse o ser
arrogante. La riqueza, la belleza o la fuerza que posea, no es algo hecho por
él mismo y tampoco dispondrá de esas cosas eternamente. Sin lugar a dudas,
envejecerá y perderá la salud y la belleza. Se dice en el Corán:
Lo que
habéis recibido no es más que breve disfrute de la vida de acá y ornato suyo.
En cambio, lo que Dios tiene es mejor y más duradero. ¿Es que no razonáis? (Corán
28:60).
Si una
persona quiere obtener atributos muy superiores a esos para la eternidad, en la
otra vida, debe ser agradecido con Dios por los favores que le concedió y vivir
de acuerdo a Sus órdenes.
Como
vimos en estos ejemplos, todos los órganos y sistemas en el cuerpo humano
tienen características "maravillosas". Al examinarlas, nos damos
cuenta que la existencia depende de delicados equilibrios y de los milagros que
hay en nuestra creación. Entonces se capta, una vez más, el gran arte de Dios
aplicado al ser humano.
EL
HIGADO
El
hígado, ubicado en la parte superior derecha de la cavidad abdominal, funciona
como un excelente filtro dentro del sistema sanguíneo. En tanto que el riñón
filtra los materiales humanos excedentes solubles en agua, el hígado limpia los
excedentes complejos como las medicinas y las hormonas.
Cumple
un apoyo logístico al sistema de defensa. El hígado no funciona solamente como
filtro para el alimento y excedentes del metabolismo, sino que también produce
globulinas --substancias inmunes-- y enzimas que funcionan como grupos
reparadores de las venas.
Realiza
la limpieza de bacterias. Las células de Kupffer, que se encuentran en el
hígado, fagocitan las bacterias de la sangre que pasan por el hígado,
especialmente cuando provienen del intestino. Cuando en la sangre aumenta el
número de partículas u otros productos secundarios, las células de Kupffer
también aumentan su número para filtrarlos.
Produce
los recursos energéticos del cuerpo. Uno de los rasgos más significativos del
hígado es la producción de glucosa, la principal fuente de energía del
metabolismo.
La
glucosa que se ingiere con la dieta diaria se convierte en glucógeno y se
acumula en el hígado. El hígado controla continuamente el nivel de glucosa en
sangre. Cuando entre comida y comida regular no se ingiere nada y el nivel de
glucosa en sangre empieza a descender, el hígado transforma el glucógeno
almacenado en glucosa y lo pasa a la sangre. Por lo tanto, no se permite que el
nivel de glucosa descienda a un punto crítico. El hígado también puede producir
glucosa a partir de los ácidos grasos y de los aminoácidos, o convertir en
glucosa otros carbohidratos, que probablemente no van a ser usados en la
producción de energía.
Almacenamiento
de sangre. El hígado tiene una estructura que puede expandirse o contraerse, en
función de lo cual puede acumular sangre o verterla en las venas.
En un
cuerpo sano el hígado puede dar cabida al 10 % del total de la sangre, es
decir, 450 ml. En ciertas condiciones, por ejemplo, cuando la persona tiene un
corazón defectuoso, la cantidad de sangre que circula normalmente por el cuerpo
será mucho mayor para ayudar al ritmo de trabajo del corazón. En estas
circunstancias, el hígado duplica la capacidad de retención de sangre y acumula
un litro. Así permite que el corazón trabaje de manera tolerable.
Cuando
aumenta la necesidad de sangre (por ejemplo, cuando se hacen ejercicios
físicos) el hígado libera al sistema circulatorio la sangre acumulada y cubre
esa necesidad.
Trabaja
de manera económica. Cuando se consume la glucosa en los músculos, se libera
ácido láctico, un excedente del metabolismo. El ácido láctico que permanece en
los músculos provoca dolores y dificulta su actividad. El hígado recoge ese
ácido de los músculos y puede convertirlo de nuevo en glucosa.
Produce
células rojas de la sangre durante la gestación y destruye células rojas
envejecidas. El bazo y el hígado son los lugares donde se producen células
rojas durante la etapa fetal y son también los sitios principales de
destrucción (durante toda la vida) de las células rojas envejecidas o
defectuosas y donde una gran parte de las proteínas son fragmentadas y
utilizadas de nuevo como aminoácidos para distintos propósitos. El hígado es el
órgano donde se almacena el hierro, el cual cumple funciones importantes en la
anatomía humana.
El
hígado es la reserva más desarrollada del cuerpo. Todos los minerales, las
proteínas, pequeñas cantidades de grasa y vitaminas, se almacenan en el hígado.
En cualquier caso de necesidad libera la sustancia requerida y acumulada y la
dirige al área que la demanda por la vía más corta posible. Controla
escrupulosamente si el cuerpo tiene o no suficiente energía, cosa que realiza
por medio de un sistema inteligente con una especialización particular. Todos
los órganos del cuerpo están relacionados con el hígado.
Se
puede autorreparar. El hígado tiene la capacidad de autorreparación. En el caso
de que alguna parte se dañe, las restantes células ilesas recomponen los
sectores afectados por medio de multiplicarse inmediatamente. Incluso si se
amputa dos tercios del órgano, la parte que queda lo recompone por completo.
Mientras
cumple esa tarea remueve las células defectuosas o muertas y las reemplaza por
células nuevas. Las células hepáticas están suficientemente especializadas para
cumplir a la vez más de quinientas operaciones. Generalmente hace todo eso no
de manera sucesiva sino concurrente.
LA
PIEL
Piense
en un tejido de una sola pieza que tiene muchos metros de largo, que provee
simultáneamente calor y frío, que es sólido y no obstante muy estético, que
puede ofrecer una protección efectiva frente a todas las acciones provenientes
del exterior.
La
piel que cubre el cuerpo humano y los cuerpos de todo lo viviente, con algunas
diferencias según las especies, reúne todas esas características.
La
piel --órgano compuesto por la epidermis y la dermis--, como muchas otras
estructuras, es suficientemente importante y su ausencia pone en riesgo la vida
humana. La herida de aunque sea una sección de la piel, lo cual produce una
considerable pérdida de agua del cuerpo, podría provocar la muerte. Con esa
característica la piel es un órgano que por sí solo refuta la teoría de la
evolución. Es imposible que se sobreviva con todos los órganos formados pero
sin la piel o con ésta parcialmente formada. Esto muestra que todas las partes
del cuerpo --de humanos y animales-- han sido formadas como son y sin tacha al
mismo tiempo, es decir, fueron creadas.
Debajo
de la piel, la cual tiene estructuras totalmente distintas, yace una capa
constituida de lípidos, con la función de aislar el calor. Por encima se coloca
una sección constituida de proteínas que le da a la piel la cualidad de
elasticidad.
Si
observamos un centímetro por debajo de la piel, veremos un cuadro formado por
esos lípidos y proteínas, con distintos vasos allí adentro. No es una imagen
estética para nada, sino más bien terrorífica. La piel que cubre todas esas
estructuras contribuye a la estética del cuerpo, a la vez que lo protege de los
factores externos. Sólo esto es suficiente para ver la importancia de su
existencia.
Todas
sus funciones sin vitales. Aquí mencionaremos algunas.
Evita
que se vea perturbado el equilibrio de agua en el cuerpo. Ambas caras de la
epidermis, la capa exterior de la piel, son resistentes al agua. La
concentración de agua en el cuerpo se controla por medio de esa característica.
La piel es un órgano más importante que el oído, la nariz e incluso los ojos,
pues podemos vivir sin los órganos de los sentidos pero es una utopía
sobrevivir sin la piel. Es imposible que el agua, el fluido más importante del
cuerpo, sea retenida sin la piel.
Es
fuerte y flexible. La mayoría de las células de la epidermis están muertas. La
dermis, por otra parte, está constituida por células vivas. Por encima de la
dermis las células vivientes epidérmicas empiezan después a perder su
características celulares y se convierten en la capa córnea compuesta por las
células muertas, planas, que poseen una capa gruesa de una substancia dura
llamada "queratina", que también mantiene a estas células muertas muy
unidas y forma un escudo protector para el cuerpo. Se podría pensar que la
calidad protectora aumentaría si la piel fuese más gruesa y más dura, pero eso
es engañoso. Si tuviéramos una piel tan dura y gruesa como la del rinoceronte,
nuestro cuerpo perdería la amplia movilidad que tiene y se volvería lento.
Independientemente
de la especie en cuestión, la piel nunca es más gruesa que lo requerido. En la
estructura de la piel hay una planificación muy bien equilibrada y controlada.
Supongamos que las células de la epidermis mueren constantemente y que este
proceso no se detiene. Entonces la piel se seguirá engrosando y se volverá como
la de un cocodrilo. Pero eso no sucede nunca y siempre tiene el espesor que
requiere. ¿Cómo ocurre esto? ¿Cómo saben las células dónde deben detener la
producción de epidermis? Sería ilógico y ridículo suponer que las células que
constituyen el tejido de la piel toman esa determinación por sí mismas o que
ese sistema acaeció por casualidad. Hay un designio manifiesto en la estructura
de la piel. Sin dudas, es Dios, el sostenedor de todos los mundos, el Uno y
Unico, Quien ha dado origen a esa disposición.
Posee
mecanismos para enfriar el cuerpo cuando hace calor. La dermis está circundada
por capilares delgados que no solamente alimentan la piel sino que también
controlan el nivel de sangre dentro de ella. Cuando aumenta la temperatura del
cuerpo, las venas se expanden y ayudan a que la sangre excesivamente caliente
viaje hacia el exterior de la piel, que está relativamente más fría, y libere
allí el calor. Otro mecanismo que reduce el calor del cuerpo es el de la
transpiración. La piel humana está llena de agujeritos llamados
"poros", los cuales llegan hasta la capa más baja de la piel, donde
se encuentran las glándulas sudoríparas. Estas glándulas pasan el agua que
toman de la sangre a través de los poros y la expulsan del cuerpo. Y el calor
del cuerpo que la evapora, disminuye la temperatura interior.
Retiene
el calor cuando hace frío. En épocas de frío se reduce la actividad de las
glándulas sudoríparas y las venas se estrechan. Esto disminuye la circulación
sanguínea bajo la piel y evita, por lo tanto, que se escape el calor del
cuerpo. Lo que muestra todo esto es que la piel resulta un órgano perfecto
diseñado especialmente para facilitar nuestras vidas. La piel que nos protege
funciona como un aparato de aire acondicionado y hace fácil los movimientos
gracias a la flexibilidad que le es propia. Y además, es estética. En vez de
este tipo de piel podríamos haber tenido otra gruesa y tosca. O podría ser
rígida y quebrarse cuando le cayera encima algo que pesara unos pocos
kilogramos. También nos podríamos desmayar si no liberase calor, o nos
podríamos congelar en invierno por no retenerlo. Sin embargo, Dios, Quien nos
creó, nos ha cubierto el cuerpo de la manera más confortable, práctica y
estética.
"
El Es Dios, el Creador, el Hacedor, el Formador... "(Corán 59:24).
EL
CORAZON
El más
importante componente del sistema circulatorio que conecta las 100 trillones de
células en el cuerpo humano, una por una, es sin duda, el corazón. Con sus
cuatro cavidades distintas que bombean sangre con mucho oxígeno y con poco
oxígeno a distintas partes del cuerpo, sin que se mezclen, y con válvulas que
funcionan como dispositivos de seguridad, el corazón funciona con equilibrios
muy delicados.
El
corazón, que palpita a lo largo de toda la vida constantemente con un cierto
ritmo aunque en ello no intervenimos para nada, es uno de los componentes que
exhibe más claramente lo incontrovertible de la Creación.
El
corazón, que empieza a latir en la matriz materna, trabaja sin parar durante
toda la vida con un ritmo de 70 a 100 pulsaciones por minuto. Descansa
solamente medio segundo entre latido y latido en las aproximadamente cien mil
pulsaciones que ejecuta por día. Cuando el período de vida transcurrido es
considerable, es muy difícil hacer ese cálculo.
Todas
las estructuras en el corazón, que operan con un orden extremadamente
puntilloso, están diseñadas especialmente. Allí se tienen en cuenta todos los
detalles: que no se mezclen las sangres con mucho y con poco oxígeno, la
regulación de la presión arterial, las operaciones requeridas para el envío de
nutrientes a todo el cuerpo y el control de la técnica que bombea la cantidad
de sangre necesaria solamente.
Se
trata de un sistema tan complejo que de ninguna manera podría haberse
constituido como producto de la casualidad. Todas sus características nos están
presentando a quien lo diseñó, es decir, a Dios, el Sustentador de todos los
mundos, Quien crea con una perfección absoluta y sin imitar nada.
A
continuación enumeramos algunas características de este órgano:
El
corazón está colocado en uno de los lugares más protegidos del cuerpo. Es uno
de los órganos más importantes y está colocado en la caja torácica bajo un
diseño especial, muy bien protegido de los golpes que provienen del exterior.
La
sangre con mucho oxígeno y con poco oxígeno no se mezclan nunca. Ambas están en
constante movimiento. Un tejido especial divide al corazón en cuatro cavidades
con distintas características. En la parte superior están las aurículas derecha
e izquierda que se llenan de sangre y la pasan a los ventrículos derecho e
izquierdo que están en la parte inferior.
Los
órganos no se ven dañados por la presión porque el corazón la regula. El
corazón no trabaja como si fuese una sola bomba, sino como dos bombas
adyacentes, cada una con sus propios aurícula y ventrículo. Esto divide al
aparato circulatorio también en dos. La parte derecha del corazón envía sangre
a los pulmones con una presión relativamente más baja, y la parte izquierda
envía la sangre a todo el cuerpo con una presión algo más elevada. La
regulación de la presión es muy importante porque si fuese igual en ambas
partes, los pulmones serían aplastados por no poder soportarla. El equilibrio y
diseño perfectos del corazón no permiten que se presente ese problema en los
pulmones.
Sirve
para el transporte de muchos componentes que se necesitan en los órganos. La
sangre limpia que proviene del corazón con mucho oxígeno, pasa a los tejidos
por la aorta y de allí es tomado el oxígeno por medio de los vasos que llegan a
todas las células. Al circular por los capilares, la sangre distribuye también
en los tejidos otras substancias, como hormonas y nutrientes de distintos
tipos.
Tiene
válvulas que trabajan en concordancia y disponen la dirección de la circulación
sanguínea. En el corazón hay válvulas en la boca de cada cavidad que evitan que
la sangre fluya en dirección inversa. Esas válvulas entre las aurículas y los
ventrículos están hechas de tejido fibroso y trabajan por medio de músculos muy
delgados. Dado que el exceso de sangre saldría hacia las aurículas si uno de
esos músculos dejase de funcionar, aparecerían serias enfermedades cardíacas
que podrían causar inclusive la muerte. Solamente nos encontramos con esas
situaciones en caso de enfermedades. De lo contrario nunca ocurre.
Bombea
la cantidad de sangre requerida en consonancia con las condiciones cambiantes.
La cantidad de sangre bombeada por el corazón cambia de acuerdo a las
necesidades del cuerpo. Bajo condiciones normales, el corazón late alrededor de
setenta veces por minuto. Al hacer un ejercicio enérgico, durante el cual los
músculos necesitan más oxígeno, el corazón bombea más sangre y eleva el ritmo a
180 palpitaciones por minuto. ¿Qué sucedería si esto no fuese así? Si el
corazón mantuviese el ritmo normal cuando el cuerpo necesita más energía, el
equilibrio se perdería y el cuerpo se vería afectado negativamente. Pero eso no
ocurre gracias a la estructura perfecta del corazón, el cual regula la cantidad
de sangre bombeada sin que tengamos que ocuparnos o vernos obligados a atender
esa regulación de modo consciente.
Funciona
siempre de manera exacta y como debe hacerlo sin que lo controlemos. La
cantidad de sangre bombeada por el corazón es controlada por un sistema
nervioso especial. Si dormimos o estamos despiertos, el sistema nervioso regula
por sí mismo la cantidad de sangre que bombea y la velocidad con que lo hace.
La estructura del corazón --que regula sin ninguna intervención en cuanto a
dónde, cuándo y cómo se necesita la sangre-- es perfecta. Si el corazón no dio
lugar a este sistema por sí mismo, y tampoco pudo haberse constituido por
casualidad, entonces es creado. Dios, cuyo conocimiento es infinito, lo diseñó
del modo más virtuoso posible.
Opera
con un sistema eléctrico especial. El corazón palpita gracias al llamado
músculo cardíaco, distinto de todos los demás músculos del cuerpo, que se
contraen al ser estimulados por el sistema nervioso. Las células del músculo
cardíaco se contraen por sí solas y tienen la capacidad de generar y transmitir
su propia corriente eléctrica. Aunque cada célula posee esa capacidad, ninguna
de ellas se contrae independientemente de las otras porque significaría que no
estarían supeditadas a las instrucciones del sistema eléctrico que las
controla. En otras palabras, no se produce ninguna situación caótica, la cual
perturbaría la marcha normal del corazón, es decir, la contracción y relajación
alternativas. Estas células que se encuentran formando una cadena, actúan
juntas según las instrucciones dadas por el sistema eléctrico. Confirmamos, una
vez más, la perfecta armonía en el trabajo.
Como
podemos ver, la estructura del corazón exhibe un diseño sin tacha,
"creado" por su Diseñador, es decir, por Dios, el Sustentador de los
mundos, Quien no es visto y no obstante se nos presenta El mismo en todo lo que
creó:
Ese es
Dios, vuestro Señor. No hay más dios que El. Creador de todo. ¡Servidle, pues!
El vela por todo. (Corán 6:102).
LA
MANO
Las
manos, que nos permiten cumplir actos muy comunes, como mover una taza de té,
dar vuelta las páginas de un diario o escribir, son maravillas increíbles de
ingeniería.
La
característica más importante de las manos es la capacidad para operar con gran
eficiencia en actividades muy distintas, aunque su estructura es siempre la
misma. Provistas de un gran número de músculos y nervios, los brazos les ayudan
a agarrar un objeto con fuerza o suavemente, según la circunstancia. Por
ejemplo, la mano humana, sin pegar como un puño cerrado, puede golpear con un
peso de 45 kilogramos. Sin embargo, puede percibir también, entre el dedo
índice y el pulgar, una hoja de papel de una décima de milímetro de espesor.
Obviamente,
ambos actos tienen un carácter totalmente distinto: uno requiere sensibilidad y
el otro una gran fuerza. Sin embargo, nunca pensamos ni por un segundo en el
proceso que se desarrolla para tomar una hoja de papel entre los dedos o para
dar un golpe con el puño. Tampoco pensamos en cómo calibrar la fuerza para
ambas acciones. Nunca decimos: "Ahora que quiero levantar una hoja de
papel aplicaré una fuerza de 500 gramos". O en el otro caso: "Ahora
que quiero levantar un balde de agua aplicaré una fuerza de 40
kilogramos". Nunca nos molestamos en pensar acerca de eso. La razón es que
la mano humana está diseñada para cumplir todos esos actos simultáneamente. La
mano es creada con todas sus funciones y se relaciona con estructuras
concomitantes.
Los
dedos de las manos tienen el largo y la posición apropiados y guardan una
proporción entre sí. Por ejemplo, el vigor de un puño que corresponde a una
mano que tiene un pulgar normal, es más grande que el de otra mano que tiene el
pulgar más chico, porque con el largo apropiado predeterminado cubre otros
dedos y ayuda a aumentar la fuerza.
En la
estructura de la mano hay muchos detalles más pequeños que los músculos y
nervios, que de ninguna manera son accesorios triviales, como las uñas en las
puntas de los dedos. Cuando intentamos levantar una aguja del suelo, usamos las
uñas tanto como los dedos. La superficie áspera de las puntas de los dedos,
junto con las uñas, nos ayuda a levantar pequeños objetos. Por último, pero no
de menor importancia, las uñas juegan un gran papel en la regulación de la
minúscula presión que tienen que ejercer los dedos sobre el objeto que
sostienen o toman.
Otro
rasgo distintivo de la mano es que no se cansa fácilmente.
Los
ambientes de la medicina y de la ciencia hacen esfuerzos considerables para
lograr una mano artificial. Las manos robóticas fabricadas hasta ahora, tienen
el mismo desempeño en términos de fuerza que las humanas, pero es difícil decir
lo mismo con respecto a la sensibilidad del tacto, a la maniobrabilidad
perfecta y a la capacidad para distintos trabajos.
Muchos
científicos están de acuerdo en que no puede construirse ningún robot que tenga
todas las funciones de la mano. El ingeniero Hans J. Schneebeli, quien ha
diseñado la mano robótica conocida como "La Mano Karlsruhe", dijo que
cuanto más trabajaba en la materia, más admiraba la mano humana. Agregó que aún
necesita mucho tiempo para conseguir que ciertas cantidades de trabajos
cumplidos por la mano humana también sean desarrollados por la mano artificial.
La
mano funciona generalmente en coordinación con los ojos. Las señales que llegan
a los ojos son transmitidas al cerebro y la mano se mueve de acuerdo a la orden
dada por el cerebro. Esto, por supuesto, se realiza en un brevísimo tiempo y no
exige un esfuerzo especial. Las manos robóticas, por otra parte, solamente
pueden valerse de la visión o el tacto. Se necesitan varias órdenes para cada
movimiento que hacen. Además las manos robóticas no pueden cumplir algunas funciones.
Por ejemplo, la que toca el piano no puede sostener un martillo, y la que
sostiene el martillo no puede agarrar un huevo sin romperlo. Solamente algunas
de esas manos hechas últimamente pueden cumplir dos o tres funciones juntas,
pero aún son muy primitivas comparadas con la capacidad de la mano humana.
Por
otra parte, cuando se considera que las dos manos humanas cooperan en perfecta
armonía, se hace más explícita la perfección del diseño de Dios.
CONCLUSION
Esos
mecanismos excelentes en el cuerpo humano operan generalmente sin que tengamos
conciencia de todas y cada una de las disposiciones, cálculos y combinaciones
que realizan antes de cada acción. El latido del corazón, las funciones del
hígado, el rejuvenecimiento de la piel, están todos más allá de nuestro
conocimiento directo. Lo mismo es cierto para cientos de otros procesos no
mencionados aquí. Ni siquiera somos conscientes de que los riñones filtran la
sangre, que el estómago digiere el alimento que ingerimos, del movimiento que
tienen los intestinos o de la operación perfecta de los pulmones que nos ayudan
a respirar.
El ser
humano comprueba el valor del cuerpo sólo cuando se enferma y los órganos se
convierten en disfuncionales.
Entonces,
¿cómo pasó a existir este mecanismo perfecto? Para una persona consciente, con
juicio común, es incuestionable y de fácil comprensión que este cuerpo que
poseemos es "creado".
La
suposición de los evolucionistas de que pasó a existir debido a las
casualidades es ridícula, porque afirman que la acumulación fortuita de
coincidencias lleva a la existencia de un organismo. Por otra parte, el cuerpo
humano solamente puede funcionar plenamente con todos los órganos intactos. Sin
un riñón, el corazón o los intestinos, o funcionando los mismos
deficientemente, surgen inconvenientes para la vida e incluso se puede morir.
Por lo
tanto el cuerpo humano debe haber pasado a existir totalmente completo para
sobrevivir y reproducirse. Que el cuerpo humano "ha pasado a existir de
manera instantánea y completamente formado", significa que es
"creado".
" Nosotros
os creamos. ¿Por qué, pues, no aceptáis? Y ¿qué os parece el semen que
eyaculáis? ¿Lo creáis vosotros o somos Nosotros los creadores? Nosotros hemos
determinado que muráis y nadie podrá escapársenos, para que otros semejantes os
sucedan y haceros renacer a un estado que no conocéis. " (Corán
56:57-61)
EL
SISTEMA DE DEFENSA
Como
se sabe, la defensa es una cuestión a la que hay que darle alta prioridad en un
país si se quiere continuar existiendo. Los pueblos tienen que tener en cuenta
siempre todos los tipos de amenazas internas y externas, los riesgos de guerras
y las acciones terroristas. A ello se debe que gran parte del presupuesto
oficial de un país se dedica a la defensa. Los ejércitos son provistos con los
aviones, barcos y armas más avanzados y las fuerzas de defensa son mantenidas
siempre en el mayor nivel de aptitud.
El
cuerpo humano está rodeado por una gran cantidad de enemigos y amenazas. Esos
enemigos son bacterias, virus y organismos microscópicos similares. Existen por
todas partes: en el aire que inhalamos, el agua que bebemos, el alimento que
comemos y el ambiente en que vivimos.
Lo que
la mayoría de la gente desconoce es que el cuerpo humano tiene un ejército
excelente, el sistema inmune, que lucha contra los enemigos. Es un verdadero
ejército constituido por "oficiales" y "soldados",
especialmente entrenados y con diferentes tareas, que emplean tecnología de
avanzada y luchan con armas convencionales y químicas.
Todos
los días, minuto a minuto, hay una guerra permanente entre este ejército y las
fuerzas enemigas, cosa de la que no somos conscientes. Esa guerra puede
librarse como escaramuzas locales o como batallas en las que se involucra y se
pone en estado de alerta todo el cuerpo. A esas batallas llamamos
"enfermedades".
El
desarrollo general de esta guerra no se modifica casi nunca. El agresor intenta
engañar a la otra parte camuflándose al introducirse en el cuerpo. Las fuerzas
de inspección entrenadas al efecto, tienen a su cargo la identificación de los
enemigos. Hecho esto, se producen armas apropiadas para exterminarlos. Después
sigue el choque entre las "tropas", la derrota del enemigo, el cese
del fuego y la limpieza del campo de batalla. Por último, se almacena todo tipo
de información acerca del enemigo, como precaución frente a la posibilidad de
un ataque posterior...
Examinemos
esta guerra más de cerca.
EL
CASTILLO ASEDIADO : EL CUERPO HUMANO
Podemos
ver al cuerpo humano como un castillo asediado por los enemigos, los cuales
buscan distintas formas de invadirlo. La piel es el muro de este castillo.
La
queratina en las células de la piel es una barrera infranqueable para las
bacterias y los hongos. Las substancias extrañas que llegan a la piel no pueden
atravesar ese muro. Además, aunque la capa exterior de la piel que contiene
queratina es eliminada continuamente, se renueva por medio de la piel que está
creciendo desde debajo. De este modo, durante dicha renovación, son expulsados
del cuerpo todos los elementos ingratos que acosan a la piel, junto con las
células muertas de ésta. El enemigo puede entrar solamente a través de una
herida que se produzca en ella.
LA
LINEA DEL FRENTE
Una de
las maneras en que los virus entran al cuerpo es a través del aire que
inhalamos. Sin embargo, una secreción especial en la membrana de la mucosa
nasal y las células devoradoras (fagocitos), elementos de defensa en los
pulmones, vigilan a esos enemigos y toman el control de la situación antes que
el daño crezca. El ácido del estómago y las enzimas digestivas en el intestino
delgado eliminan un gran número de microbios que buscan entrar al cuerpo a
través del alimento.
EL
CHOQUE ENTRE ENEMIGOS
Algunos
microbios que se asentaron en distintas partes del cuerpo humano (como en la
piel y sus pliegues, la boca, la nariz, los ojos, las vías respiratorias
superiores, el sistema digestivo, los genitales) no provocan enfermedades.
Cuando
un microbio extraño entra al cuerpo, los microbios locales combaten enérgicamente
porque piensan que serán invadidos los sitios que ellos ocupan y no desean que
eso se produzca. Podemos definirlos como soldados profesionales. Buscan
proteger su territorio para sus propios fines. Así, el complejo ejército que
tenemos en el cuerpo está reforzado por esos microapoyos.
DESARROLLO
DE LA GUERRA CALIENTE PASO A PASO
Si un
intruso microscópico entra en el cuerpo, puede imponerse a los elementos
defensivos de guardia y a las bacterias que sirven de soldados, con lo que se
da inicio a la guerra. Después de eso el cuerpo humano, con su ejército
ordenado, libra una guerra perfecta ofensiva-defensiva contra los enemigos, la
cual se compone de cuatro etapas.
1.
Identificación del enemigo.
2.
Aumento de la defensa y preparación de las armas para el ataque.
3.
Ataque y combate.
4.
Retirada y vuelta a la normalidad.
Las
primeras células que se enfrentan con el enemigo son los macrófagos que hacen
la "fagocitosis", es decir, someten al enemigo, con el que combaten
"cuerpo a cuerpo". Son como la infantería que carga a bayoneta calada
en la línea del frente.
Además
los macrófagos funcionan como unidades de inteligencia o como el servicio
secreto del ejército, pues toman una porción del enemigo que destruyen y la
usan para identificarlo y determinar sus características. Los macrófagos pasan
esa porción del enemigo a otra unidad de inteligencia, es decir, las células T
cooperadoras ("mensajeras").
ALARMA
GENERAL
Cuando
un país está involucrado en una guerra, se declara la movilización general y
todo el ejército se prepara para combatir. La mayoría de los recursos
materiales y el presupuesto estatal son gastados en función de la guerra. La
economía es reorientada de acuerdo a la situación extraordinaria y el conjunto
de la sociedad se compromete a actuar con todas sus capacidades. ¿Se ha
preguntado usted cómo se logra eso?
Si en
el cuerpo el enemigo es más grande que el que puede enfrentar la caballería
(macrófagos), secreta una substancia especial llamada "pirógeno", que
actúa como una especie de alarma general. El pirógeno, después de un largo
viaje, llega al cerebro y estimula el centro incrementador de la fiebre. Se
dispara la alarma general en el cuerpo y la persona desarrolla una fiebre alta
que le impulsa a descansar. De ese modo, la energía que se necesita para la
defensa no se derrocha. Como se ve, se pone en marcha un plan de operación
extremadamente complejo.
EL
EJERCITO ENTRA EN ACCION DE MODO ORGANIZADO
La
guerra entre los intrusos microscópicos y el sistema inmune se hace más
complicada después de la movilización, es decir, después que la persona cae en
cama enferma. En esta etapa, si la infantería (fagocitos) y la caballería
(macrófagos) se muestran insuficientes, el cuerpo declara la alerta general y
la guerra se hace más intensa, pasando a intervenir los linfocitos (células T y
B).
Los
macrófagos (caballería) pasan la información que tienen sobre el enemigo a las
células cooperadoras T, las que convocan a las células B y a las T citotóxicas
al campo de batalla. Estas son las combatientes más efectivas del sistema
inmunológico.
PRODUCCION
DE ARMAMENTO
Tan
pronto como las células B reciben la información acerca del enemigo, empiezan a
producir armamentos que, como los misiles balísticos, tienen como único
objetivo golpear al enemigo del que tienen información. Esa producción es tan
perfecta, que la estructura tridimensional del intruso microscópico y la
estructura tridimensional del arma, se aparean plenamente. Hay una relación
como la que existe entre una llave y la cerradura a la que pertenece.
Los
anticuerpos avanzan hacia el enemigo y lo atenazan estrechamente. Entonces el
enemigo es neutralizado como un tanque al que se le destruye el armamento y la
superficie de rodadura. Aparecen luego otros miembros del sistema inmune y
eliminan al enemigo neutralizado.
Aquí
hay un punto muy importante a tener en cuenta: el número de enemigos que
confrontará el sistema inmune se eleva a millones. Las células B pueden
producir armas para todos los tipos de enemigos, lo cual significa que, de modo
ingénito, el sistema inmune tiene el conocimiento y la capacidad para producir
las "llaves" apropiadas a los distintos tipos de
"cerraduras". Esas células inconscientes tiene la capacidad de
construir millones de tipos de anticuerpos. Y el que sean usados de la mejor
manera demuestra la existencia de una creación por parte del Dueño de un poder
exaltado.
Pero
el sistema tiene una mayor sofisticación. Mientras las células B destruyen al
enemigo con armamento balístico, las células T citotóxicas combaten arduamente
contra el enemigo. Cuando algunos virus entran a una célula pueden pasar
desapercibidos para el armamento de las células B. Entonces las células T
citotóxicas buscan a esas células contaminadas, en las que se camufló el
enemigo, y las destruyen.
DESPUES
DE LA VICTORIA
Después
que el enemigo es derrotado, entran en acción las células T supresoras y dan al
ejército la orden de cese del fuego, de modo que las células B y las T
citotóxicas detienen su accionar y el cuerpo humano no sigue movilizado en
vano. Después que terminó la guerra, la mayoría de las células B y de las T
citotóxicas, producidas específicamente para la lucha, completan su ciclo de
vida y mueren. Sin embargo, esta guerra no tiene que ser olvidada. Poco antes
de comenzar la guerra el enemigo fue identificado y se realizaron los aprestos
al efecto. Si el enemigo vuelve en otra oportunidad, el cuerpo estará mucho
mejor preparado. Un grupo de células de "memoria" (registro de la
información) que reconocen las características del enemigo, servirán
constantemente al sistema inmune en el futuro. En un posible segundo ataque, el
sistema inmune, con la información de esas células, dispondrá de los elementos
para reaccionar antes que el enemigo se haga fuerte. A ello se debe que no
suframos por segunda vez paperas o sarampión, es decir, a la memoria de nuestro
sistema inmune.
¿QUIEN
CREA EL SISTEMA INMUNE?
Después
de toda la información que hemos examinado, debemos tomarnos un tiempo para
pensar acerca de cómo este sistema inmune perfecto, al cual debemos nuestras
vidas, ha pasado a existir. Evidentemente, está operando un plan perfecto. Todo
lo que se necesita para ese plan existe íntegramente: las células macrófagas,
la substancia pirógena, el centro de elevación de la fiebre en el cerebro, los
mecanismos que la elevan, las células B, las células T, el armamento... ¿Cómo
ha surgido a la vida todo ese sistema perfecto?
La
teoría de la evolución, que propone que los seres vivientes aparecieron por
casualidad, no puede explicar cómo se produjo este sistema complejo. La
suposición de la teoría de la evolución es que los seres y sistemas con vida se
organizaron paso a paso, mediante la acumulación de pequeñas coincidencias. Sin
embargo, el sistema inmune no pudo originarse así de ninguna manera, sino que
debe haber pasado a existir completo y sin defectos, con todos sus componentes
íntegros. Esta realidad transforma la idea de "coincidencia" o
"casualidad", en algo sin sentido.
Entonces,
¿quién proyectó ese plan tan perfecto? ¿Quién es el que sabe que la fiebre debe
elevarse y que esa es la única manera de que la energía que necesita el
ejército de defensa no se gaste en vano? ¿Son las células macrófagas?. Estas no
son más que células diminutas. No tienen la capacidad de pensar. Son organismos
vivos que obedecen una orden superior establecida, y cumplen con sus deberes.
¿Es el
ser humano? Por cierto que no. La gente ni siquiera es consciente de la forma
en que opera en el propio cuerpo ese sistema tan perfecto, el cual, sin
embargo, nos protege de una rápida muerte segura.
Es
obvio que quien creó ese sistema y quien creó todo el cuerpo humano debe ser el
Creador, Quien tiene una capacidad y conocimiento exaltados. Ese Creador es
Dios, Quien ha creado el cuerpo humano a partir de una "gota de
fluido".
ETAPAS DE LA CREACION DEL HOMBRE
El profesor Keith L. Moore y los versos Coránicos y la embriología
Dr KEITH L. MOORE Y LAS ETAPAS DE LA CREACIÓN DEL HOMBRE
Dr. Marshall Johnson y la Descripción Coránica de la apariencia del feto