UN PLANETA CREADO PARA EL GENERO HUMANO
La
filosofía materialista ofrece una explicación singular del orden y equilibrio
en el universo: la casualidad. Según esa suposición, todo el universo se modeló
a través de la casualidad.
Sin
embargo, una investigación del universo, aunque más no sea sucinta, nos
mostrará que esa suposición es irreal. La casualidad, lo fortuito, sólo conduce
al caos, mientras que es el orden, antes que el caos, lo que prevalece en el
universo. Dicho orden nos prueba la existencia y potestad eterna de Dios, Quien
creó el universo de la nada y luego le dio forma.
Cuando
exploramos el universo encontramos numerosos ejemplos de orden. El mundo en el
que vivimos es solamente uno de esos ejemplos. Éste, con todas sus
características, está creado con equilibrios extremadamente delicados, los
cuales lo hacen apropiado para la existencia de lo viviente.
La
distancia que hay desde la Tierra al sol, la inclinación del eje terrestre
respecto de su órbita, los equilibrios existentes en la atmósfera, la velocidad
de rotación de la Tierra alrededor de su eje y alrededor del sol, las funciones
de los océanos y de las montañas en la Tierra, las características de los seres
vivientes y las interacciones de todo lo mencionado, son algunos elementos del
equilibrio ecológico.
Cuando
se compara la Tierra con otros planetas, se hace más evidente que está
especialmente proyectado para el ser humano. Por ejemplo, el agua es un
compuesto que se encuentra muy raramente en el espacio. La forma líquida del
agua existe solamente en nuestro planeta, de entre todos los planetas del
sistema solar. Además, el 70 % del mundo está cubierto con agua. Son millones
las variedades vivientes en ese medio. El congelamiento del agua, la capacidad
de acumular calor, la existencia de grandes masas de agua en la forma de
océanos e incluso la distribución del calor a lo largo del mundo, son todas
características exclusivas de la Tierra. Ningún otro planeta tiene una masa
líquida como la nuestra, en constante circulación.
El eje
de la tierra tiene una inclinación de 23 grados respecto de su órbita. Las
estaciones se forman debido a esa inclinación. Si la misma fuese mayor o menor,
las diferencias de temperatura entre las estaciones de la Tierra serían
extremas, con veranos insoportablemente tórridos e inviernos excesivamente
fríos.
La
velocidad de rotación de la Tierra alrededor de su eje es la más apropiada para
los seres vivientes. Cuando observamos otros planetas en el sistema solar, se
advierte que también experimentan la noche y el día. Sin embargo, como la noche
y el día abarcan períodos de tiempo mucho más prolongados que los de la Tierra,
las diferencias de temperatura entre el día y la noche son muy grandes. La
brutal actividad del viento en las atmósferas de otros planetas no se
experimenta en la atmósfera de la Tierra gracias a la rotación equilibrada de
la que hablamos antes.
La
atmósfera está constituida por la concentración de determinados gases, los
cuales son muy importantes no sólo para la existencia de los seres humanos sino
de todo lo viviente en la Tierra. La formación de los gases en la atmósfera en
las proporciones correctas y constantes, es posible por la coexistencia de
numerosos equilibrios delicados.
A lo ya mencionado pueden agregarse
muchas cosas más. Pero los
ejemplos citados hasta ahora nos revelan, de todos modos, cierta realidad: el
mundo en el que vivimos está muy especialmente constituido para la
supervivencia de los seres vivientes. No es el producto de la casualidad sino
de un orden consciente.
Este
orden perfecto que prevalece en todo el universo nos conduce a una sola
conclusión: un Creador, con poder y sabiduría infinitos, es decir, Dios, Dueño
de todos los mundos, creó el universo.
EL
GRAN EQUILIBRIO EN LA ATMOSFERA
En la
atmósfera hay cuatro gases básicos: nitrógeno (78 %), oxígeno (21 %), argón
(menos del 1 %) y dióxido de carbono (0,03 %). Dichos gases se incluyen, en
términos generales, en dos grupos: reactivos e inertes. El análisis de los
gases reactivos revela que las reacciones en las que intervienen son esenciales
para la vida, mientras que los gases inertes producen compuestos que son
destructivos para la vida cuando entran en reacciones. Por ejemplo, el argón y
el nitrógeno son gases inactivos. Pueden participar de muy pocas reacciones
químicas. Sin embargo, si pudieran reaccionar fácilmente como el oxígeno, los
océanos se convertirían, por ejemplo, en ácido nítrico.
Por
otra parte, el oxígeno reacciona con otros átomos, con compuestos orgánicos e
incluso con las rocas. Esas reacciones producen las moléculas más básicas de la
vida, como el agua y el dióxido de carbono.
Además
de los gases reactivos en sí, sus concentraciones también son muy importantes
para la vida.
Por
ejemplo, veamos el oxígeno, el cual existe en nuestra atmósfera en abundancia y
alta concentración y que es una característica que distingue a la Tierra de los
otros planetas del sistema solar, en los que no se encuentran siquiera mínimas
cantidades de oxígeno. Si nuestra atmósfera contuviese más oxígeno que el
existente, se produciría más rápidamente la reacción de oxidación y los metales
y rocas se erosionarían también más de prisa. Con ese proceso la Tierra se
desintegraría y la vida enfrentaría una gran amenaza. Si por el contrario, la
atmósfera contuviese menos oxígeno, la respiración se haría más defectuosa y se
produciría menos gas ozono. Las modificaciones en las cantidades de éste serían
fatales para la vida. Una menor cantidad de ozono haría que los rayos
ultravioletas llegaran a la superficie de la tierra más intensamente, con lo
que la vida desaparecería. Por otro lado, una mayor cantidad de ozono evitaría
que el calor del sol llegara a la superficie de la Tierra, lo que sería fatal.
El
dióxido de carbono tiene un equilibrio delicado similar. Las plantas absorben
la radiación solar por vía de este gas, luego lo mezclan con agua y forman
bicarbonato, el cual disuelve las piedras y va a parar a los océanos. Aquí el
gas reacciona y se descompone, liberando oxígeno a la atmósfera nuevamente.
Este gas también ayuda a proveer al planeta del "efecto invernadero"
manteniendo la temperatura constante (dentro de ciertos límites).
Si
hubiese menos dióxido de carbono, la cantidad de vida vegetal en la tierra y en
el mar se vería reducida y por lo tanto habría menos alimentos para los
animales. En lo océanos habría menos bicarbonato, lo que provocaría el aumento
de la acidez. A la inversa, un incremento del dióxido de carbono en la
atmósfera aceleraría la erosión química de la tierra y daría lugar a un residuo
alcalino nocivo en los océanos. Además aumentaría el efecto invernadero con lo
que se elevaría la temperatura en la superficie de la tierra y la vida se
destruiría.
Como
vemos, la existencia de la atmósfera tiene una gran importancia para la
continuación de la vida sobre la tierra. Tienen que coexistir una serie de
condiciones astrofísicas para que se mantenga la atmósfera.
A) La
superficie de la Tierra tiene que mantener cierta temperatura moderada dentro
de límites definidos. Para esto:
1. La
Tierra tiene que estar a cierta distancia del sol. Esta distancia juega un
papel en la cantidad de energía calórica que llega al planeta desde el sol. Una
leve desviación de la órbita de la Tierra alrededor del sol --ya sea
acercándose o alejándose-- causaría grandes cambios en la cantidad de calor que
llega a nuestro planeta desde el mismo. Cálculos realizados muestran que una
disminución del calor que llega del sol en un 13 %, haría que la Tierra se
cubriera con una capa de hielo de mil metros de espesor. Por el contrario, un
leve aumento de la energía calórica, haría que todo lo viviente se quemara, se
achicharrara.
2. La
temperatura debe ser homogénea a lo largo del planeta. Para esto tiene que
rotar alrededor de su eje a determinada velocidad (1800 km/h en el ecuador). Si
esa velocidad excediera cierto límite, la atmósfera se calentaría demasiado y
aumentaría la velocidad de escape de las moléculas de gas, lo que haría que la
atmósfera se dispersara en el espacio y desapareciera.
Si la
velocidad de rotación de la Tierra fuese menor que la requerida, la velocidad
de escape de las moléculas disminuiría y las mismas también desaparecerían al
ser absorbidas por la Tierra debido al efecto de gravedad.
3. La
inclinación del eje de la Tierra en 23° 27' evita el calor excesivo entre los
polos y el ecuador, lo cual sería un obstáculo para la formación de la
atmósfera. Si no hubiese existido esta inclinación, las diferencias de
temperatura entre las zonas polares y el ecuador aumentarían enormemente,
haciendo imposible una atmósfera sustentadora de la vida.
B) Se
necesita la existencia de un estrato que evite la dispersión del calor
generado.
Para
mantener la temperatura de la superficie de la Tierra a un nivel constante, se
debe evitar la pérdida de calor, en especial durante la noche. Para ello se
necesita algo que haga que el calor de la atmósfera no se escape al espacio
exterior. Esa necesidad es satisfecha por el dióxido de carbono en la
atmósfera, el cual cubre a la Tierra como un acolchado.
C) En
la Tierra hay ciertas estructuras que mantienen el equilibrio del calor entre
los polos y el ecuador.
Entre
los polos y el ecuador hay una diferencia (máxima) de temperatura de 120°C. Si
esa diferencia se hubiese dado sobre una superficie más uniforme y no tan
quebrada como la de la Tierra, tremendos movimientos atmosféricos y fuertes
tormentas con velocidades de mil km/h habrían puesto al mundo patas para
arriba, hubieran trastornado todo. A la vez esas tormentas habrían destruido
rápidamente el equilibrio de la atmósfera y ésta se habría disipado.
Como
la tierra no es lisa, no se produce esa potencial corriente de aire poderosa
que se podría haber presentado debido a las diferencias de temperatura en
distintas partes del mundo. Las irregularidades orográficas comienzan con el
sistema del Himalaya en el subcontinente chino y la India, se continúan en las
Montañas del Taurus en Anatolia y llegan a los Alpes en Europa a través de
cadenas montañosas que unen el océano Atlántico en el oeste con el océano
Pacífico en el este. El exceso de calor acumulado en el ecuador se canaliza
hacia el norte y hacia el sur con los océanos, debido a las propiedades de los
líquidos, con lo que se equilibran las diferencias calóricas.
Como
vemos, la existencia del aire, uno de los elementos básicos de la vida, se ha
vuelto posible solamente gracias a la constitución de miles de equilibrios
ecológicos y físicos. Pero la existencia de esas condiciones singulares en
nuestro planeta no son suficientes por sí solas para la continuación de la vida
aquí. Si la Tierra fuese a existir en su actual estado, con su estructura
geofísica y movimiento en el espacio, pero con una posición distinta en la
galaxia, los equilibrios antedichos se verían trastornados de todos modos.
Por
ejemplo, una estrella más pequeña que el sol haría que la Tierra se enfríara
demasiado. Y una más grande haría que la Tierra se quemara.
Es
suficiente ver a los planetas muertos en el espacio para comprender que la
Tierra, con toda su estructura y posición relativa, no es el resultado de
coincidencias fortuitas. Las condiciones esenciales para la vida son demasiado
complicadas para haberse formado "por sí solas" y de modo casual.
Ciertamente, dentro del sistema solar, sólo la Tierra fue creada especialmente
para la vida.
EL
EQUILIBRIO DEL NITROGENO Y LA BACTERIA
El
ciclo del nitrógeno es otra evidencia de que la Tierra está especialmente
proyectada para la vida humana.
El
nitrógeno es uno de los elementos básicos que se encuentra en los tejidos de
todos los organismos vivientes. Aunque el 78 % de la atmósfera consiste en
nitrógeno, los seres humanos y los animales no lo pueden absorber directamente.
La principal función de la bacteria es cubrir nuestras necesidades de
nitrógeno.
El
ciclo del mismo se inicia con el gas nitrógeno (N2) en el aire. Las bacterias
que viven en algunas plantas transforman el nitrógeno del aire en amoníaco
(NH3). Otro tipo de bacterias, en la tierra, transforman el amoníaco en nitrato
(NO3). (Los relámpagos también juegan un papel importante en la transformación
del nitrógeno del aire en amoníaco).
En la
etapa siguiente, los seres vivientes que producen su propio alimento, como los
vegetales, absorben nitrógeno, en tanto que los seres humanos y los animales
que no pueden producir su propio alimento, cubren las necesidades de nitrógeno
por medio de comer esos vegetales.
El
nitrógeno en los seres humanos y animales retorna a la atmósfera a través de
las heces y de los cuerpos que descomponen las bacterias. De esta manera las
bacterias no sólo cumplen la tarea de limpieza sino que también liberan
amoníaco, la principal fuente de producción de nitrógeno. En tanto que cierta
cantidad de amoníaco se convierte en carbono, a través de bacterias distintas,
y se mezcla con el aire, otra parte se convierte en nitrato por medio de otro
tipo de bacterias. Los vegetales lo usan y el ciclo se reproduce.
La
falta de bacterias en este ciclo pondría fin a la vida. Sin bacterias los
vegetales no podrían cubrir sus necesidades de carbono y se extinguirían
rápidamente. Y no es posible hablar de vida en un lugar donde no existen
vegetales.
EL
TECHO PRESERVADO Y PROTEGIDO DE LA TIERRA: LA ATMOSFERA
Aunque
normalmente no somos conscientes del hecho, muchos meteoritos caen sobre la
Tierra como así también sobre otros cuerpos celestes. La razón por la que los
mismos, que forman cráteres gigantes en otros planetas, no dañan a la Tierra,
reside en que la atmósfera ejerce una fricción muy fuerte sobre ellos. Los
meteoritos no pueden resistir esa fricción durante mucho tiempo y entonces se
queman y pierden la enorme masa que poseen. Es así como gracias a la atmósfera
se elude un peligro que podría provocar grandes desastres.
En el
Corán se explica así la creación de la atmósfera:
"
Hemos hecho del cielo una techumbre protegida. Pero ellos se desvían de sus
signos." (Corán: 21:32).
Uno de
los indicios más importantes de que el cielo es "una techumbre
protegida", es el campo magnético que rodea la Tierra. La capa alta de la
atmósfera está constituida por una zona magnética llamada "Cinturón de Van
Allen", el cual se forma debido a las cualidades del centro de la Tierra.
El núcleo de ésta contiene importantes elementos magnéticos como el hierro y el
níquel. Sin embargo, lo más importante es que ese núcleo se compone de dos
estructuras distintas. El corazón del núcleo es sólido mientras que su capa
exterior es líquida y crea un efecto magnético sobre los metales pesados, los
cuales a su vez crean un campo magnético. El Cinturón de Van Allen es una extensión de ese campo magnético que llega a los
estratos exteriores de la atmósfera. Y dicho campo magnético protege a la
Tierra de posibles peligros del espacio.
Uno de
los peligros más serios es el que proviene de los vientos solares. Además del
calor, la luz y la radiación, el sol envía a la Tierra un viento constituido
por protones y electrones que se mueven a una velocidad de 1.500.000 km/h.
Ese
viento no puede pasar a través del Cinturón de Van Allen, el cual extiende el
campo magnético a una distancia de 40 mil millas (alrededor de 65 mil
kilómetros) de la Tierra. Cuando el viento solar, en la forma de lluvias de
partículas, entra al campo magnético, se descompone y fluye alrededor de éste.
La
atmósfera absorbe también la mayor parte de los rayos X y de los rayos
ultravioletas emitidos por el sol. Sin esa absorción la vida sería imposible en
la Tierra.
Las
distintas zonas atmosféricas que nos rodean hacen que a la Tierra lleguen
solamente radiaciones inofensivas, las ondas radiales y la luz visible. Si la
atmósfera no hubiese sido impermeable a los rayos nocivos, no podríamos usar las
ondas radiales ni tener la luz diurna, que es la base de la vida.
La
capa de ozono que rodea la Tierra evita que los dañinos rayos ultravioletas
provenientes del sol lleguen a la superficie. Esos rayos ultravioletas están
tan cargados de energía, que podrían matar a todo lo viviente. Debido a ello,
para que la vida sea posible, la capa de ozono es otra parte especialmente
creada de la "techumbre protegida" que es el cielo.
El
ozono se produce a partir del oxígeno. En la molécula de oxígeno gaseoso hay dos
átomos de oxígeno (O2) y en la molécula de gas ozono hay tres átomos de oxigeno
(O3). Los rayos ultravioletas que provienen del sol agregan un átomo más a la
molécula de oxígeno para formar la molécula de ozono. La capa de ozono, formada
por la acción de los rayos ultravioletas detiene a esos rayos fatales, por lo
que constituye una de las condiciones más básicas de la vida en la Tierra.
En
resumen, si el núcleo de la Tierra no tuviese la cualidad de formar el campo
magnético, y la atmósfera no tuviese la estructura y densidad para filtrar los
rayos dañinos, la vida sobre la Tierra sería imposible para el ser humano o
cualquier otro viviente. Es evidente que Dios ha creado esas características
protectoras que son críticas para la vida humana y que creó el cielo como
"una techumbre protegida".
Que
otros planetas carezcan de "techumbres protegidas" es un indicio más
de que la Tierra está especialmente proyectada para la vida humana. Por
ejemplo, todo el núcleo del planeta Marte es sólido y no existe ningún campo
magnético protector que lo rodee. Dado que Marte no es tan grande como la
Tierra, no se ha generado una presión suficiente para que parte del núcleo se
licue. Además, no es suficiente tener la medida correcta para que se forme el
campo magnético alrededor de un planeta. Por ejemplo, el diámetro de Venus es
casi el mismo que el de la Tierra. Su masa es solamente 2 % menor que la de la
Tierra y pesa casi lo mismo. Por lo tanto, en función de la presión y otras
razones, sería inevitable que el núcleo de Venus tuviese una parte metálica
líquida. Sin embargo, carece de campo magnético a su alrededor y la razón es su
rotación relativamente más lenta que la de la Tierra. En tanto que ésta
completa una rotación alrededor de su eje en un día, Venus lo hace en 243 días.
Las
dimensiones de la Luna y de otros planetas vecinos y sus distancias a la Tierra
son también muy importantes para la existencia de ese campo magnético que
constituye parte de "la techumbre protegida". Si un planeta de los
demás poseyese dimensiones más grandes que las que tienen, su fuerza
gravitatoria sería mayor y entonces cambiarían las velocidades de las partes
líquida y sólida del núcleo terrestre y ello evitaría la formación de un campo
magnético como el actual.
En
resumen, que el cielo tenga la cualidad de "techumbre protegida"
requiere que muchas variables, como la estructura del núcleo de la Tierra, la
velocidad de rotación, la distancia entre los planetas y las masas de los
mismos, converjan con toda precisión.
EL
AGUA Y EL CICLO DE LA VIDA
A cada
momento millones de metros cúbicos de agua son llevados de los océanos a la
atmósfera y luego a la tierra. La vida depende de este gigantesco ciclo del
agua. Si nosotros hubiésemos intentado establecer este ciclo no lo habríamos
logrado ni recurriendo a la tecnología de todo el mundo. Sin embargo, a través
del proceso de evaporación obtenemos agua, la primera y principal condición de
la vida, sin ningún costo o energía adicional. Cada año se evaporan de los
océanos 45 millones de metros cúbicos de agua, la cual es llevada por los
vientos sobre la tierra en forma de nubes. A tierra firme nos llegan anualmente
3 - 4 millones de metros cúbicos.
Para
decirlo de manera simple, el agua, sin la cual no podemos sobrevivir más que
unos pocos días y sobre cuyo ciclo no tenemos ningún control, se nos envía de
un modo muy especial.
El
Corán nos revela que este es uno de los signos más evidentes por el que el ser
humano debería exhibir "gratitud":
"
Y ¿qué os parece el agua que bebéis? ¿La hacéis bajar de las nubes vosotros o
somos Nosotros Quienes la hacen bajar? Si hubiéramos querido, la habríamos
hecho salobre. ¿Por qué, pues, no dais las gracias?" (Corán: 56:68-70)
LA
LLUVIA ES ENVIADA EN LA MEDIDA CONVENIENTE
En el
versículo 11 del capítulo 43 del Corán, a la lluvia se la define como agua
enviada con "mesura". (Es Dios) Quien ha hecho bajar agua del cielo
con mesura.
En
realidad, cae sobre la tierra bajo condiciones seguras y determinadas. La
primer condición se refiere a la velocidad de descenso. Un objeto que cae desde
mil doscientos metros de altura, con el mismo peso y medida que una gota de
lluvia, tiene una aceleración de 558 km/h al golpear la tierra. Sin embargo, la
velocidad promedio de la gota de lluvia es de solamente 20 km/h.
La
razón para esa diferencia es que la gota de lluvia tiene una forma especial que
aumenta el efecto de fricción en la atmósfera, lo cual hace que descienda más
lentamente.
Una
rápida consideración de las cifras que damos abajo, es suficiente para
comprender el desastre que enfrentaría la Tierra con cada lluvia, si sus gotas
tuviesen una forma distinta o si la atmósfera no poseyese la cualidad de
someter a la fricción lo que se precipita en ella.
La
altura mínima de las nubes de lluvia es de mil doscientos metros. El efecto de
una sola gota que cae desde esa altura es igual al producido por un objeto de 1
kilogramo que cae desde 15 cm. También hay nubes de lluvia a diez mil metros.
En este caso el efecto de una gota es igual al producido por un objeto de 1
kilogramo que cae desde 110 cm.
Se
estima que en un segundo se evaporan de la superficie de la tierra
aproximadamente 16 millones de toneladas de agua. Dicha cantidad es igual a la
que cae sobre la tierra también en un segundo. Las toneladas que caen en un año
ascienden a 505 x 1012. El agua circula continuamente en un ciclo equilibrado,
con "mesura".
LA
FORMACION DE LA LLUVIA
Sólo
después que fue inventado y usado el radar en la meteorología, fue posible
descubrir las etapas en las que se forma la lluvia. De acuerdo a esto la
formación de la lluvia tiene lugar en tres etapas. En primer lugar se originan
los vientos; en segundo lugar se forman las nubes; en tercer lugar aparecen las
gotas de lluvia.
Lo que
se relata en el Corán acerca de la formación de la lluvia tiene un gran
paralelismo con lo descubierto:
Dios
es Quien envía los vientos (primera etapa) y éstos levantan nubes. Y El las
extiende como quiere por el cielo, las fragmenta (segunda etapa) y ves que sale
de dentro de ellas el chaparrón (tercera etapa). Cuando favorece con esto a los
siervos que El quiere, he aquí que estos se regocijan. (Corán: 30:48)
PRIMERA
ETAPA: Dios es Quien envía los vientos...
Por
medio de la espuma y el batir de las olas de los océanos se forman incontables
burbujas, lo que hace que las partículas de agua sean despedidas hacia arriba.
Esas partículas, ricas en sal y que llevadas por los vientos ascienden en la
atmósfera, son llamadas aerosoles. Funcionan como una trampa de agua y forman
nubes al recoger alrededor de ellas el vapor de agua que asciende desde los
mares como gotitas diminutas.
SEGUNDA
ETAPA: ... y éstos levantan nubes. Y El las extiende como quiere por el cielo,
las fragmenta...
Las
nubes se forman del vapor de agua que se condensa alrededor de los cristales de
sales o pizcas de polvo en el aire. Como las gotas de agua son muy pequeñas
(con un diámetro entre 0,01 y 0,02 milímetro), las nubes se dispersan en la
atmósfera. Y es así como se cubre el cielo de nubes.
TERCERA
ETAPA: ... y ves que sale de dentro de ellas el chaparrón...
Las
diminutas gotitas de agua que rodean los cristales de sal y las pizcas de
polvo, se engrosan y forman la gota de lluvia. Estas se hacen más pesadas que
el aire, abandonan las nubes y empiezan a caer como lluvia sobre la tierra.
EL
AGUA DE LLUVIA ES DULCE
El
Corán nos llama la atención respecto a que la lluvia es "dulce":
"Y
¿qué os parece el agua que bebéis? ¿La hacéis bajar de las nubes vosotros o
somos Nosotros Quienes la hacen bajar? Si hubiéramos querido, la habríamos
hecho salobre. ¿Por qué, pues, no dais las gracias? "(Corán 56:68-70)
"...¿No
os hemos dado de beber un agua dulce? "( Corán
77:27)
"El
es Quien ha hecho bajar para vosotros agua del cielo. De ella bebéis y de ella
viven las matas con que apacentáis. " (Corán 16:10)
Como
sabemos, el agua de lluvia es producto de la evaporación y el 97 % de este
proceso tiene lugar en los océanos salobres. Sin embargo, el agua de lluvia es
dulce. Ello se basa en otra ley física que estableció Dios. No contendrá ningún
material extraño, (dañino), independientemente de que el vapor de agua provenga
de los mares salados, de los lagos mineralizados o de las ciénagas. A la tierra
cae pura y limpia, de acuerdo con la ley de Dios:
"
...Hacemos bajar del cielo agua pura" (Corán 25:48)
LLUVIAS
QUE DAN VIDA A LA TIERRA MUERTA
En el
Corán muchos versículos llaman nuestra atención sobre la función de la lluvia
para vivificar con ella un país muerto:
"...Hacemos
bajar del cielo agua pura, para vivificar con ella un país muerto y dar de
beber, entre lo que hemos creado, a la multitud de rebaños y de seres humanos.
"(Corán 25:48-49)
Además
de proveer a la tierra con agua, elemento imprescindible para los seres
vivientes, la lluvia también sirve de fertilizante.
Las
gotitas de agua que llegan a las nubes después de evaporarse de los mares,
contienen ciertas substancias que "vivificarán la tierra muerta".
Esas gotas "dadoras de vida" son llamadas "gotas de tensión
superficial". Se forman en el nivel superior de la superficie del mar, en
una zona que los biólogos llaman microestrato y que tiene menos de una décima
de milímetro de espesor. Allí hay muchos restos orgánicos provenientes de las
algas microscópicas y del zooplancton. Algunos de esos residuos seleccionan y
recogen dentro de sí mismos determinados elementos que son muy raros en las
aguas marítimas, como el fósforo, el magnesio, el potasio y algunos metales
pesados (cobre, zinc, cobalto y plomo). Esas partículas cargadas de "fertilizantes"
son llevadas hacia arriba por el viento y después de un tiempo caen al suelo
dentro de las gotas de lluvia. Las semillas y plantas encuentran entonces
numerosas sales metálicas y elementos esenciales para el crecimiento. Este
suceso se revela en otro versículo:
"Hemos
hecho bajar del cielo agua bendita, mediante la cual hacemos que crezcan
jardines y el grano de la cosecha". (Corán 50:9)
Las
sales que se precipitan con la lluvia son ejemplos en pequeño de los
fertilizantes convencionales (calcio, magnesio, potasio, etc.) usados para
incrementar la fecundidad. Los metales pesados encontrados en esos tipos de
aerosoles, son también otros elementos que hacen más fructíferas las plantas y
facilitan su desarrollo.
En
resumen, la lluvia es un fertilizante importante. Una tierra árida puede ser
provista con todos los elementos esenciales para las plantas, en un período de
cien años, gracias a los fertilizantes que caen con la lluvia. Los bosques
también se desarrollan y alimentan con la ayuda de esos aerosoles provenientes
del mar.
De
esta manera, 150 millones de toneladas de fertilizantes caen sobre toda la
superficie de la tierra anualmente. Si no hubiese ningún tipo de fertilización
natural como esta, habría muy poca vegetación en el planeta y se deterioraría
el equilibrio ecológico.
LA
UTILIDAD DEL ENFRIAMIENTO A PARTIR DE LA SUPERFICIE
Una de
las cualidades más interesantes e importantes del agua es que, a diferencia de
otras sustancias, en el estado sólido es más liviana que en el estado líquido.
Es decir, el hielo es más liviano que el agua. Es por eso que los mares
empiezan a congelarse desde arriba hacia abajo, pues el estrato congelado es
más liviano que la parte líquida del agua. De ese modo se elimina también el
riesgo de que se congele todo el mar y cese la vida allí, pues la parte
congelada aísla a la parte líquida del frío clima exterior.
Si el
hielo fuese más pesado que el agua (que es lo que se cree normalmente) los
mares empezarían a congelarse desde el lecho. En ese caso no se produciría el
aislamiento mencionado, todos los mares se congelarían y se destruiría la vida
en el agua. Puesto que el hielo ocupa mayor volumen que el agua, los mares
congelados ocuparían un espacio mayor que antes de congelarse y entonces el
agua que fuera quedando en la parte superior se desbordaría sobre los
continentes.
Además,
el agua es más pesada cuando su temperatura es de 4°C, lo cual es muy
importante para la vida. En los mares, el agua que llega a los 4°C se precipita
al fondo, justamente por ser más pesada. Por esa razón, esos mares que tienen
las superficies cubiertas con icebergs se encuentran con sus fondos en estado
líquido y con una temperatura de 4°C, lo que hace que diversas formas de vida
sigan presentes allí. De la misma manera, en invierno, los lagos y ríos
cubiertos con una capa de hielo mantienen la vida por debajo del mismo.
LENTO
CALENTAMIENTO Y CONGELAMIENTO DEL AGUA
Otra
característica del agua es su lenta evaporación y su lento congelamiento. Es
una realidad conocida que en los meses de verano la arena que se calienta
rápidamente durante el día se enfría también rápidamente durante la noche. La
temperatura del agua del mar, en cambio, sólo varía 2 ó 3 grados entre el día y
la noche. La razón para esto es que el agua, de alguna manera, no deja que la
temperatura suba o baje de modo repentino, lo cual demora la evaporación y el
congelamiento. Cuando se considera a nivel mundial esta cualidad del agua, se
puede ver que la misma, en forma líquida o como vapor, cumple el papel más
importante en los océanos y en la atmósfera en lo que hace a la temperatura del
planeta. El agua que cubre la Tierra evita el sobrecalentamiento al absorber el
calor de esa parte del mundo expuesta al sol. Del mismo modo, en otras partes
no sometidas a la radiación solar tan directamente como en otros lugares, la
función de los océanos y de otras masas de agua es actuar como radiadores y
evitar que la temperatura descienda demasiado. Así, las diferencias de
temperaturas entre la noche y el día quedan dentro de ciertos límites razonables
que los seres humanos y otros vivientes pueden tolerar. Si el área líquida
fuese menor que el área continental, las diferencias térmicas entre el día y la
noche aumentarían bastante, el mundo se transformaría en un desierto y la vida
se haría imposible o por lo menos muy dificultosa.
EL
PESO DE LAS NUBES
Las
nubes pueden ser increíblemente pesadas. Por ejemplo, en una nube de tormenta
llamada "cumulonimbo", se acumulan hasta 30 mil toneladas de agua.
Que
haya un orden por medio del cual 30 mil toneladas puedan reposar en el cielo
es, sin duda, totalmente asombroso. Un versículo coránico llama nuestra
atención sobre el peso de las nubes:
"Es
El quien envía los vientos como nuncios que preceden a Su misericordia. Cuando
están cargados de nubes pesadas, las empujamos a un país muerto y hacemos que
llueva en él y que salgan, gracias al agua, frutos de todas clases. Así haremos
salir a los muertos. Quizás, así, os dejéis amonestar." (Corán 7:57)
LOS
VIENTOS
"...y
en la variación de los vientos hay signos para gente que comprende."
(Corán 45:5)
El
viento es la corriente de aire formada entre zonas de temperaturas distintas.
Las variaciones térmicas en la atmósfera dan lugar a distintas presiones de
aire, haciendo que éste fluya continuamente de las zonas de alta presión hacia
las de baja presión. Si las diferencias entre los centros de presión, es decir,
de temperatura en la atmósfera, son demasiado grandes, entonces la corriente de
aire, o sea el viento, sopla muy fuerte. Así es como se originan vientos muy
destructores como los huracanes.
Lo
interesante es que a pesar de zonas con temperaturas y presiones muy
divergentes, como las del ecuador y los polos, nuestro mundo no está expuesto
continuamente a vientos muy fuertes gracias a algunas barreras y "regulaciones".
Si la gigantesca corriente de aire que de otro modo probablemente se habría
formado entre los polos y el ecuador, no hubiese sido disminuida por los medios
que describimos abajo, la Tierra habría sido un planeta muerto, expuesto
constantemente a rigurosos vendavales.
Las
diferencias de altura en la Tierra son el principal elemento que disminuye la
fuerza de los vientos. Las grandes diferencias de altura dan lugar a sistemas
de frentes cálidos y fríos. Dichos sistemas causan nuevos vientos en la base de
la ladera de las montañas. De ese modo, el sistema basado en dos centros entre
el ecuador y los polos, se transforma en un sistema multicentrado gracias a los
riscos y entonces los vientos son suavizados pues se canalizan en distintas
direcciones. Las cadenas de montañas en la cresta de la Tierra funcionan como
gigantescos corredores de aire, los cuales ayudan a que éste se esparza con
velocidad disminuida por toda la tierra.
La
inclinación del eje de nuestro planeta también cumple un gran papel en la
moderación de los vientos. Si dicho eje hubiese sido exactamente perpendicular
a su órbita, la Tierra se hubiera visto sometida a tormentas violentas en toda
su extensión. Sin embargo, el ecuador de nuestro planeta está inclinado en un
ángulo de 23° 27' respecto del plano de la órbita. De ese modo, la temperatura
no es siempre la misma en las regiones entre los dos polos y cambia de acuerdo
con las estaciones del año. Esto significa que las presiones en el aire pasan a
ser equilibradas y por lo tanto la fuerza del viento disminuye. Mientras la
diferencia de temperatura entre los dos polos y el ecuador decrece, los vientos
soplan más cálidos.
Además,
dos estratos de gases han sido creados alrededor del planeta para equilibrar
las diferencias de temperatura. Las capas de ozono y de dióxido de carbono
equilibran la temperatura de la atmósfera. La capa de ozono absorbe los rayos
solares "excesivos". El dióxido de carbono, por su parte, cumple una
función opuesta, es decir, retiene el calor adquirido y evita así el
enfriamiento.
Todo
esto nos muestra que el ser humano debe la vida a un gran sistema que contiene
numerosísimos subsistemas complejos. Todo el universo está creado para hacer
posible la vida humana.