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EL ISLAM EN LÍNEA

Friday
Jul 04th
Inicio arrow Historias de los Profetas arrow El Profeta Yunus (Jonás)
El Profeta Yunus (Jonás) PDF Imprimir

EL Profeta Jonás fue enviado por Dios a una gran ciudad en donde la gente había olvidado las órdenes de Dios y hacían muchas cosas que Dios había prohibido. Jonás les dijo: Debéis creer sólo en Dios y obedecer sólo a Él. Debéis adorarle sólo a Él y hacer el bien, si no lo hacéis así, caerá sobre vosotros un duro castigo.

 

Pero pronto descubrió Jonás que la gente no quería escucharle. Entonces, perdió la paciencia y enfadado se fue de la ciudad. Más tarde, Jonás decidió cruzar el mar y se marchó en un barco para hacer el viaje. Pero cuando el barco estaba en medio del océano, a Jonás le ocurrió una desgracia. Fue arrojado por encima de la borda y fue tragado por una ballena gigantesca. Sin embargo, afortunadamente, la ballena se había tragado a Jonás de un gran trago, de forma que llegó al estómago ileso.    

 

 

Dentro del estómago de la ballena no había luz, y Jonás sintió mucho miedo. En la soledad, empezó a acordarse de lo que había ocurrido en la ciudad y llegó a la conclusión de que no debía haber actuado tan precipitadamente y haberse enfadado de aquella manera. Debía haberse quedado e insistir, hablando a la gente y pidiéndoles que se volvieran a Dios.    

 

 

En su desesperación, Jonás empezó a rezarle a Dios con todo su corazón. Dijo: “Oh Dios, no hay dios sino Tú. Solo a Ti alabo y doy honra. He hecho mal; si Tú no me ayudas, estaré perdido para siempre".    

 

 

Dios escucha las oraciones de aquellos que le rezan a Él y de aquellos que creen en El. Dios escuchó la oración de Jonás y le hizo salir del vientre de la ballena para ser arrojado por las olas del mar a la orilla. El pobre Jonás estaba en un estado lamentable y se quedó echado en la arena, débil, enfermo y desamparado. Se sentía terriblemente triste, pero Dios hizo crecer un árbol y este árbol dio a Jonás sombra y fruta con que alimentarse. Poco después, Jonás había recuperado su salud y su fuerza.    

 

 

Cuando estaba ya mejor, Dios volvió a enviar a Jonás a la ciudad. Pero esta vez, la gente escuchó a Jonás cuando él les dijo: Debéis creer en Dios y adorarle sólo a Él. Debéis hacer el bien.

 

 
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