MUHAMMAD, EL ÚLTIMO MENSAJERO
Sus dos grandes milagros son el Corán y sus cualidades
singulares por las que Al-lah le hizo digno de llevar el mensaje del Islam. La
biografía de Muhammad, la paz sea con él, es en sí misma un milagro. Fue un
humano. Al-lah le ordenó declarar esta verdad y anunciarla a la gente para que
no le tomaran por Dios o le dieran atributos divinos. Le dijo su Señor el
Altísimo:
" Diles: Soy tan sólo un humano como vosotros, que
me ha sido revelado".
Un humano igual que nosotros en los fundamentos generales
de éste carácter. Pero, no hay entre los humanos(definitivamente) quien se
iguale a él en grandeza, pues Al-lah no creó de esta clase, de entre los hijos
de Adán, más que a un hombre único, Muhammad Ben Abdullah, Al-lah le bendiga, y
a su padre Abraham, Moisés, Jesús y todos los profetas.
Muhammad (P.B.D.E) es el único que reúne la grandeza en
todas sus formas. La grandeza es por el carácter, la moral, las cualidades o las
características personales; o por las huellas que quedaron en la historia de su
nación y del mundo.
Cada grande tiene de estos aspectos que son los
parámetros que determinan la grandeza.
En cuanto a la grandeza de Muhammad, se mide por todos
ellos, porque reunió la grandeza en todas sus formas. Era grande en sus
cualidades, en sus actos y en sus huellas.
Los grandes, o lo son únicamente para sus pueblos y
benefactores de estos, a la par que perjudicadores de otros, como la grandeza
de los héroes combatientes y los caudillos invasores su grandeza es mundial,
pero en un aspecto limitado como descubrir una de las leyes puestas por Al-lah
en la naturaleza, pero que ocultó para hacer trabajar a nuestro cerebro para
llegar a ella, o bien descubrir un medicamento contra una enfermedad, escribir
uno de los símbolos de la retórica, una historia genial o una antología poética
elocuente.
En cuanto a Muhammad, su grandeza es universal en toda su
extensión y total en todos los aspectos. El era creyente de lo que predicaba,
nunca dio una conferencia en la que abarcara la aclaración de todas las leyes
del Islam, ni constituyó una escuela con horarios y clases, así como tampoco se
sentó en un congreso de predicación. El anunciaba, lo que le había sido
revelado, en casa, en la mezquita y en el camino; llaman al bien y a alejarse
de lo ilícito, cuando era necesario. Pero él decía esto con su lengua y sus
hechos y los expresaba en sus palabras y prácticas, siendo su ética y sus
modales el Corán. Vosotros oís esas palabras y no reparáis en su significado. Y
su significado, señores, es que cada uno de sus actos, así como su ética y
modales son aleyas recitadas, una conferencia dada, una reunión de clase o un
consejo de predicación, porque todos se identifican con lo que se ordena en el
Corán. Rezaba durante la noche , hasta que se le
hinchaban los pies, pidiendo indulgencia a Al-lah siempre. En cierta ocasión,
le preguntaron: Acaso Dios no perdonó todas tus culpas pasadas y futuras?
Dijo: Acaso no seré un siervo agradecido?
Todos sus actos eran oración, pues consistían en procurar
el bien y evitar el mal y así es, que el trabajo para el interés común si su
realizador lo ha hecho por la causa de Al-lah, será para él una oración.
Me basta dar un ejemplo para demostrar que creía en lo
que predicaba y que se aferraba en su aplicación de una manera total,
elevándose de todas las consideraciones. Me sirvo para este ejemplo de una
situación real.
Si una joven de las más nobles familias, - es decir, de
la familia de un ministro o príncipe, es acusada de robo creéis que se la va a
encarcelar igual que a una gitana? , si ésta fuera la ladrona? Se ejecutará la
sentencia de la ley lo mismo en una que en la otra? O se extenderán a su causa
cien dedos para tapar el delito, favorecerla en el juicio y aliviar el castigo?
Ocurrió una situación como ésta en la época del Apóstol.
Una Joven de las más nobles familias de la tribu de Kuraish, de la tribu de
Makhzum; la familia de Al-Walid llamado el único. Era la tercera familia en
nobles, después de la Hachim y Humeya. Robó esta joven, se la declaró culpable
y se dictó la sentencia. Entonces, mucha gente procuró interceder por ella,
creyendo que el Apóstol, - por lo que conocían de su amor, tolerancia y perdón
-, la perdonaría. Pero, él se enfureció y les hizo comprender que ésta fue la
predicación de muchas de las gentes que les precedieron; aquellos que cuando el
noble cometía un delito le perdonaban y cuando lo cometía el débil le
castigaban. Les dijo uno de sus dichos maravillosos, que fortaleció un pilar
estable en la vida del Islam y quedó sentado definitivamente que en las leyes
divinas no se escuchan las intercesiones. Por tanto no habría indulgencia
"Oh por Dios, si Fátima, hija de Muhammad, hubiera
robado, cortaría su mano ". Todo era para él una cosa natural, porque
vivía con y para su mensaje. Sus pretensiones estaban subordinadas a lo que fue
revelado y todo cuanto le vinculaba a la gente por familiaridad, amistad o
interés, quedaba desvinculado si interfiera en el camino del mensaje.
Si bien se despreocupó (P.B.D), de aquello por lo que la
gente normalmente vive, en cuanto al comer y vestir, y de todas las demandas
del ego, no se empeñó en la austeridad o en pasar hambre como hacen algunos que
se atribuyen el ascetismo, ni adoptó por siempre las vestiduras de la pobreza
ni la lana, sino que comía cuanto de sabroso le presentaba, y lo que no le
gustaba (de lo que no es vedado) no lo comía, pero no le sacaba defectos.
Mencionamos a continuación algunos hechos históricos
sobre su tolerancia y piedad con los demás hasta con los enemigos:
Imagina que un hombre matara a tu ser más querido y amado
y luego viniera rendido a tu mensaje (siendo tu el predicador). Olvidarías las
lágrimas que por tu ser querido derramaron tus ojos y esparció tu corazón..., y
perdonarías?
Pues, el Apóstol perdonó a Wahshi (Un esclavo de Abisinia
mercenario quien asesinó al tío del profeta en la Batalla de Bader), cuando se
convirtió al Islam.
Pero le venció su naturaleza humana en lo que no se
contrapone al Islam ni daña al hombre y le dijo
"No dejes que te vea"
A Hind, esposa de Abi Sufián (Abou Sufian, uno de los
Jefes de la Tribu de Kuraish) llegó el rencor hacia Muhammad y su mensaje hasta
tal punto, que hizo lo que no hace ninguna mujer, ni hombre, ni aun el lobo o
el tigre. Abrió el pecho de Hamza(el tío del profeta),
extrajo su corazón y lo comió... Hind, que sirvió para combatir al Apóstol de
las mayores atrocidades fue perdonada por éste y aceptó que ella le reconociera
y su conversión a la fe.
Fijamos en la memorable actitud ,
el ejemplo sublime por excelencia de todas las épocas. Los habitantes de Meca
que le hicieron tragar acíbar e hiel, le dañaron física y psíquicamente,
denostaron su doctrina, le calumniaron, tuvieron a su alcance tanto a él como a
sus compañeros, le marginaron, no permitieron a nadie hablarle y tratar con él;
le confinaron en una quebrada, pusieron espinas en su camino, arrojaron a su
cabeza los intestinos de una camella mientras estaba postrado; se mofaron de él
con toda clase de burlas. Esto continuó así, no un día ni dos, ni un ano ni
dos, sino trece anos. Luego le combatieron y degollaron a sus familiares y
compañeros. Fue así hasta que les venció, y heles ahí delante suya, alrededor
del Caaba, humildes e indefensos.
Había llegado la hora de la venganza...No; dejad la
palabra de la venganza, pues no es acorde con su posición ni con la hora del
castigo legítimo, en la que está la réplica a esta larga serie de agravios y
hostilidades. Entonces el Profeta les Dijo:
"Qué pensáis que haré con vosotros?"
Recordaron cuanto habían cometido y esperaron su merecido , pero también recordaron la moral de Muhammad y
conociendo su ejemplaridad dijeron:
"Eres un hermano generoso, hijo de un hermano
generoso".
Y callaron aguardando la sentencia decisiva. Aunque ésta
hubiera sido ejecutarles a todos, no encontraríamos entre los historiadores,
tanto amigo como enemigo , quien hubiera reprochado
una sola palabra de tal sentencia.
Pero, la sentencia de Muhammad era otra. Era una sorpresa
que nadie esperaba, una sorpresa que fue causa de asombro en su época y en
todas las épocas venideras. Les dijo:
"Id, pues sois libres"
Otro acontecimiento asombroso de los innumerables hechos
históricos podemos destacar la emigración del Profeta de Meca a la ciudad de Medina durante la persecución por parte de la
Tribu de Kuraish. El Profeta dejó a su primo Alí en su lugar para devolver lo
que la gente de Kuraish había depositado con él. Habéis reparado alguna vez qué
historia tienen estos depósitos? Los devolvería a la gente de Kuraish, no a los
musulmanes, pues no quedó ninguno de ellos en la Meca cuando emigró el Apóstol,
ya que él fue el último en hacerlo, permaneciendo como el capitán de un barco
embarrancado sin abandonarlo hasta que hayan bajado todos los pasajeros y
alcanzado los botes de salvavidas.
La historia de los depósitos consiste en que la tribu de
Kuraish (a pesar de lo que acaecía entre ellos y el Apóstol) no encontraba a
quien confiarlos más que a Muhammad.
Imaginen dos bandos adversarios, al rojo vivo, la guerra
declarada entre ellos, por la palabra, las manos, los principios y la doctrina,
que confían los miembros de un partido, su dinero y sus documentos a un hombre
del otro bando.
Habéis oído algo semejante a este hecho? Cómo lo
depositarían con un adversario si no fuera su moral y su fidelidad uno de los
milagros y la ayuda en él uno de los imposibles?
!Así era Muhammad!
En la batalla de Bader, cuando revisaba las filas del
ejército antes del combate, sostenía una vara en su mano (bastón) y vio a Sawad
Ben Ghezih fuera de la fila. Entonces, con el bastón le empujó golpeándole en
el vientre, y le dijo:
" Ponte en la fila Sawad"
Este le dijo: "Oh Apóstol de Dios. Me has hecho un
daño y Dios te envió con la verdad y la justicia "
Imaginen esta escena, el jefe del ejército al que se
enfrenta un soldado raso con esas palabras. Cómo creen que va a actuar con él?
Le disciplina? Se desentiende de él? Brota la tolerancia de su pecho y la
nobleza de su carácter y le perdona y absuelve ? o se
excede a la norma y le dice?
" Perdóname, me disculpo"
Pero, el Apóstol de Al-lah hizo que nadie haría ni se le
ocurría. Le franqueó su vientre, le dio la vara y le dijo:
"Haz igual". Es decir, hazme daño como yo te
hice.
Se hizo igual al otro, siendo el más señorial de los
humanos.
!Así era Muhammad!
Toda su biografía es un
milagro. Todos los grandes del mundo son
incapaces de presentar otra igual. En cada aspecto de ella hay gloria y
grandeza; en la fuerza de su cuerpo, su constitución atlética y su espíritu
abierto; no era prepotente hasta el exceso en la victoria, ni le estremecía la
derrota hasta los héroes de sus compañeros se protegían en él; ante su valentía
humillaban los hombres más heroicos, su humildad era para el indigente, el
pobre y para auxiliar a la viuda y a la anciana.
Era tal su firmeza en la verdad y en la sinceridad de la
revelación de Al-lah que anunció, incluso, aquellas aleyas que revelaban sus
equivocaciones y eran reproche. Así era también, en cuanto a respetar los
compromisos y a mantener su palabra, por más esfuerzos y dificultades que
costara, tanto en sus tratos personales como en los asuntos públicos.
Por su gusto y su fina sensibilidad fue quien promulgó
las normas de la comida y dictó las bases de la limpieza. En cuanto a la
relación con sus compañeros, les enseñaba, trabajaba con ellos y vivía como
ellos; les pedía consejo y les escuchaba; se sentaba donde encontraba un sitio
vacío, en el último lugar de la reunión. Tan era así, que quien venía a verle
miraba las caras de los presentes y preguntaba: Quién de vosotros es Muhammad?
Era así porque Muhammad no se distinguía de ellos en su
manera de sentarse ni en sus vestidos; era igual que ellos en todo. Era educado
en sus modales, delicado en sus maneras y recatado con las mujeres. Por su
conducta en su casa, con su familia, por sus bromas inocentes y su carácter
abierto, era querido en todos los corazones, y también por su humildad
rechazando ser un rey.
Prohibió a sus compañeros levantarse para él; cumplía con
las necesidades de su familia, remendaba sus zapatos con sus propias manos.
Vivió en la pobreza, despreocupado de la opulencia, no por incapacidad, pues si
hubiera querido su palacio habría sido más fastuoso que el de Cosroes o César.
Pero, optó por la otra vida. Tan era así que las casas de todas sus esposas
(Son las casas de sus nueve esposas. En ella está la alcoba noble donde fue
enterrado) no llegaba su longitud a los veinticinco metros.
La casa de Aisha (Esposa del Profeta, Madre de los
creyentes, es hija de Abou Baker, el primer gobernador de la nación Islámica
después de la muerte del Profeta) era una habitación construido de barro y
adobe. Tan reducida era que no alcanzaba para dormir y rezar a la vez. Así,
cuando el Profeta se prosternaba, ella tenía que desplazar un poco la pierna de
ella de su sitio para poder hacerlo.
En cuanto a su comida, relató Aisha que pasaban uno y dos
meses y no se encendía en su casa el fuego para hacer pan. Entonces le
preguntaron:
" Qué comes pues? "
Ella les dijo:
" Dátiles y agua. Esa es la comida de la familia del
Apóstol de Dios. "
En su retórica y elocuencia era más profundo que quién
precisa la retórica.
Esto es un milagro y la prueba de que Al-lah le
seleccionó para llevar el mensaje más sublime y no lo convirtió en el selló de
los profetas hasta que le preparó para ello, de tal manera que le convirtió en
uno de los hijos de Adán con un carácter sin par, la paz y las bendiciones de
A-lah sean con él.
Al-lah sabe sobre quien pone su mensaje.